Ave Lamia Revista Cultural Ciudad de México Año I Número I Octubre de 2012
 

 

NANCY
José Antonio Mojica

En la habitación una serpiente me devora los dedos. ¿Te fijaste si no había chinches en la cama? No hago caso, me doy otro trago de tequila y me vuelvo a enterrar en el olor de tus orines.

Tu aliento quema mis ojos y me revuelve las entrañas. Con miedo trato de recordar quién eres y por qué estamos aquí. Toco tu cara como si jamás la hubiera visto. Vomito y de nuevo me duermo.

Despierto desnudo frente a un foco encendido al mediodía. Ahora quizá somos enemigos que no ejercen el oficio. La luz del sol asombrosamente cochina no hace más que trastabillar por todo el cuarto. Se descuelga la sensación de que el aire está roto y es entonces que asumo perfectamente todo el rencor que aún provoco en ti.

“Hay que canonizar a las putas”, escribía Sabines. “Pobrecitas de las putas”, decía Leduc. Yo nunca bendije tu putez, más bien la padecí.
Son las tres de la tarde y nada es comparable a este nauseabundo calor. Sin tu fétida presencia reparo en insectos que inundan el lugar, está todo cubierto de polvo como si nuestro desierto interior se hubiera expandido.

Siento mi piel quebradiza, parece que me enjuagué en un gargajo. Me arde la verga y no quiero pensar que eres un sueño que deja cicatriz.

Por el balcón miro esta ciudad enana, miles de azoteas con perros tristes como absurdos vigilantes de la nada. Llena de magníficos perdedores que aún encuentran cierta esperanza para levantarse todos los días y revolcarse con nuevos bríos en la miseria. Hay gatos devorados por ratas y ratas que se devoran a sí mismas. Estamos enfermos por este cielo que se derrumba de azufre. Creo que quien no enloquece lleva una vida horrible.

Sin mucho esfuerzo me masturbo pensando en el nudo que se forma en medio de las nalgas. ¿Será cierto lo que dicen los terroristas del Hezbolah, que sólo hay un ojo que lo ve todo, y ese ojo es el del culo?
¿Por qué siempre seremos destruidos por el tedio, la miseria, la mezquindad de la rutina y el fastidio de ser como los demás?

Ignoro por qué siempre me hago las mismas pendejas preguntas.
Mejor me voy al baño a intentar echar una buena cagada. Si lo logro tal vez pueda morir sin remordimientos.
No lo logré, ahí será para la otra, además alguien tiene que acabarse lo que queda de tequila.

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