Ave Lamia Revista Cultural Ciudad de México Año I Número I Noviembre de 2012
 

 

Love among the ruins - Amor entre las ruinas
Leticia Vázquez

Todo en su conjunto es amor y todo en su conjunto son ruinas. Puedo ver a aquél y a éstas, puedo ver el sentimiento, el color, los detalles, las espinas, las texturas; puedo ver también una historia. Puedo ver el frío, el amor y las ruinas, y la muerte...

Yo los conocía a ellos, a todos. Los conocí a ellos y así he conocido a quienes son como ellos. Siempre existirán mientras haya enamorados en el mundo. A ella la recuerdo de azul, la recuerdo pálida, enfermiza; pero rebelde. Era única, suave, tenía pasión; aunque no era como una llama, era más bien como la nieve...fría.

La nieve también puede producir calor si se aplica adecuadamente-, le contestó a mi camarada cuando él criticó, erróneamente, su falta de sensualidad. Y fue esa frialdad lo que la acercó a ella, se propuso vencerla, derretirla. ¿Quién vencería, el fuego, o la nieve?

Si el calor consume, da vida y excita, el frío paraliza, conserva, estremece... Pero el calor también quema y también se extingue, se vence.

Paseos, conversaciones, recuerdos. El tiempo es cruel y no perdona, es como la muerte. Sus ojos grises y bellos, sus ojos bellos, son brillo. Más pálida y más fría, nunca supo lo que era el calor. Todo fue frío. Los recuerdo a los dos; la recuerdo en sus brazos, con su vestido azul. Tan pálida, que el azul la absorbe, ella toda es azul. Su corazón...Sangre que hiela, sangre que quema.

Recuerdo que era el último día entre las ruinas, entre las espinas, las flores de durazno. El último día entre el amor y el frío. Él la sostiene fuertemente, viste un traje negro, su traje negro, tan negro que los dos se ven más pálidos, tan negro que ella se ve más pálida.

Al día siguiente la despedimos, la despidió él, quien siguió el camino de ella: se enfrió, ella lo enfrió. Y a los tres días, se fue....para siempre. Mejor así, vivir con frío y con tristeza, no es bueno para nadie.

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