Ave Lamia Revista Cultural Ciudad de México Año I Número I Noviembre de 2012
 

 

EL MAL SE DESTIERRA DESDE LAS SÁBANAS BLANCAS
Adán Echeverría

Dios está en la tierra
ya la tierra es cielo
Hernán González de Eslava

El mal se destierra desde las faldas cortas
el mal se destierra desde los apostolados
el mal se destierra desde la fábrica de lencería
el mal se destierra en las discotecas
a las 3 de la mañana
se destierra en zarabanda y poca ropa
el mal se destierra en las playas nudistas
en las video cámaras
es desterrada en línea por los cibernautas
el mal se destierra acaso en este cuerpo
acaso en este muslo acaso en este seno
el mal se destierra sobre los tatuajes
se destierra blanco sobre blanco el ojo abre
el mal se destierra en cada niña tundida a palos
limaduras de vidrio entre los párpados
el mal se destierra en la quinceañera limpia
que agita el muslo con sus chambelanes
se destierra en la catequista
que quiso pegarme con su látigo
¡cómo la recuerdo después de comulgar!
el mal se destierra a la hora pico del tránsito
en cada vendedor de grapas que me asalta
encima de los puentes
el mal se destierra en la fila del banco
y los cajeros automáticos tan misericordiosos
(¿qué duende vive adentro de esa maquinita?)
el mal se destierra en cada círculo de paz
con cada orgasmo reprimido
que se anuncia en el periódico
el mal se destierra al quitarse la ropa
frente al camarógrafo extranjero
en el zócalo empujándonos saliva
y todos griten pulque mientras les muestro el dedo
el mal se destierra huyendo las granadas de pimienta
corriendo en avenidas ya las balas vuelan
brincando moteles encimadas teas
el mal se destierra en barricadas
y bajo tu carne bajo tu sello de agua
el mal se destierra
¿y el bien? A quién le importa
si tengo en mi montura
tu sedienta boca de agua
comprimiéndome la pierna

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