Ave Lamia Revista Cultural Ciudad de México Año I Número I Noviembre de 2012
 

 

ME OBLIGAN A SER COMO RICK BLAINE
Mario Bravo

Hoy tantas cosas te podrían alejar de mi abrazo, desde el casero que llega a tu puerta a fin de mes, hasta la ropa tendida que el viento ha tirado al suelo; incluso también aquel niño que irrumpe en tu apartamento para darnos una lección: llora y maldice porque entiende ya a sus siete años de edad, que la vida es aburrida si nuestros días se convierten en rutina.

Tanto peligro corremos, amor, que hasta la pila de trastes sucios en el fregadero amenazan con arrancarme de tu abrazo.

Habría que cuidarse también de los despertadores que nos declaran la guerra a las 7 a.m., con intenciones más que claras de exiliarme de tu cama, haciéndome sentir como Rick Blaine en Casablanca, sabes, en la escena del aeropuerto.

Temo tanto decirte que conmigo no estés, que te vayas con tu marido, novio o hijo, que nos quedemos una hora más en tu cama ? o quizás hasta que termine el noticiero de la mañana?, temo si acaso proponerlo porque bien sé que te arrepentirás... "Tal vez no ahora, tal vez ni hoy ni mañana, pero más tarde, toda la vida".

Ni París ni tu departamento, ni aeropuertos o Bogart, aquí sólo estamos tú y yo, y nada nos quedará si nuestro abrazo acaba antes de que tomemos el café del desayuno.
Y si llueve, quizás deba irme temprano de tu departamento. Nubes guardando las lágrimas de una ciudad, relámpagos que anuncian naufragios, calles como ríos, todo eso me puede separar hoy de la trinchera que he cavado en tus brazos.

Y si llueve, quizás deba irme temprano, tal vez me acompañes a la puerta que mira hacia la calle y justo ahí, debajo del aguacero, entre charcos y con tu cabello escurriendo ya el tinte rojizo que te aplicaste ayer, quizás ahí pidas que no me vaya, que espere al menos hasta que la lluvia se detenga o hasta que tus manos no estén tan frías, y entonces puede ser que entremos de nuevo para beber mate o café, charlando mientras Sabina afirma que "cuando duermo sin ti, contigo sueño...", entonces y sólo entonces quizás nos abracemos, hasta que pare de llover o se inunde la ciudad.

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