Ave Lamia Revista Cultural Ciudad de México Año I Número I Noviembre de 2012
 

 

LAS SIETE CUCARACHAS DEL APOCALIPSIS
José Luis Barrera
Tinta rápida

¿Cómo creer que de verdad va a acaecer el fin del mundo el 21 de diciembre del 2012? En verdad nada de lo que han dicho “los conocedores del tema” me parece prueba fehaciente de tal acontecimiento. Por lo tanto no me estoy preparando para el mismo y por supuesto que tampoco tengo mayor interés en el tema que supere la simple chunga.

Debo aclarar que mi negativa a creer tales supercherías apocalípticas, no significa que no me agrade la idea o que me niegue a la posibilidad del “Juicio Final” por miedo a que en verdad suceda. Declaro abiertamente que me resulta muy atractivo tal cataclismo: Yo pienso que no nos vendría mal un buen descanso, y al planeta no le vendría mal un buen tiempo sin estos pinches humanos tan destructores. Por lo menos yo ya no andaría jodiendo a las cucarachas que andan por mi cocina, que, a decir por los entomólogos, sería la única especie en sobrevivir al fin de los tiempos.

Tampoco tendría que seguir escuchando la aburridísima historia del mismo triste hombre, devastado por la misma maldita mujer; que he venido escuchando de unos años atrás.

De verdad que muchos saldríamos beneficiados con el fin del mundo: las cucarachas, el hombre herido y su aburrida autocompasión, y este triste y solitario tigre que no tiene trigo ni trigal. Y por supuesto que el más favorecido de este cataclismo sería el planeta, tan abrumado por nosotros, la especie más feroz y agresiva que haya conocido el mundo. Lo que me tiene realmente preocupado, es mi tesis de que existe otra especie; además de unos cuantos humanos apocalípticos, que se está creyendo a pie juntillas la versión catastrofista enjaretada a los mayas y sus siete profecías.

Me temo que a algunas cucarachas, ya les ha llegado la noticia de la famosa predicción de que el fin del mundo se aproxima. Y por otro lado, algún científico indiscreto ya les hizo saber de su imponderable resistencia a una catástrofe de esta magnitud.

Me parece que a estos blatodeos “iluminati”, les han corrido la versión de que el Monte Bugarach se encuentra en mi cocina, más específicamente en la estufa. Pero ellas no esperan a que unos extraterrestres las salven, sino simplemente que este terrícola que aquí reside deje de existir.

Según las versiones, ya para el 22 de diciembre no estaré en este mundo y aunque dudo que las cucarachas quieran “cargar los peregrinos”, ellas, a saber por su frenética actividad, piensan que yo no los cargaré este año.
No veo otra justificación para que estén tan comprometidas con la causa de conquista en mi cocina.

Me imagino lo que comentarán entre ellas: “¡por qué esperar más si a este en unos días se lo va a llevar el carajo! ¡Tomemos de una vez la Cocina Bugarach!”

Y de verdad que están muy entusiastas en su avanzada de ocupación. Y aunque han sufrido varias y, creo sensibles bajas, cuentan con un ejército considerablemente numeroso. Sin embargo espero dar un golpe artero y ventajoso como los gringos con la bomba en Hiroshima.
La madre de todas las exterminaciones está por llegar; ya estoy por contratar al controlador de plagas.

Para que mis indeseables huéspedes iluminati no sigan con sus teorías apocalípticas, mejor les quito su idea errónea, borrándolas de la faz de mi cocina.

Pero antes que otra cosa suceda, debo ir con los catastrofistas para reclamarles, ya que sus palabras han ocasionado una verdadera insurgencia blatodeísta en mi cocina, que cada vez me hacen sufrir paranoias al estilo “Mimic”.

Las pobres han sido engañadas vilmente, han abusado de su ingenuidad. De otra manera no se habrían enfervorizado tanto, ni habrían iniciado acciones tan arriesgadas en mis propias narices.

Después de todo, las cucarachas han sido víctimas de los charlatanes, ue ahora se repliegan diciendo que ellos habían hablado de un cambio de conciencias, una nueva era. Lo que según ellos sucede, es que ni nosotros ni las cucarachas los entendimos a cabalidad.

La verdad es que todos los oímos decir que el mundo tenía las horas contadas y que unos extraterrestres iban a salvar a unos cuantos en su “Nave de Noé”. Que las cucarachas caídas en su avanzada conquistadora se lo reclamen.

Pero también he pensado en esperar un poco la contratación del exterminador (si es que mi paciencia lo soporta), pues pretendo darles a las cucarachas y a los profetas del juicio final un apocalipsis el 21 de diciembre del 2012; a unas como desquite y a otros para elevarles un poco la autoestima después de tantas burlas que se van a llevar.

Las siete cucarachas del apocalipsis están por llegar.
Los mayas no lo predijeron, pero el mundo se les va a acabar a las cucarachas iluminati de la “Cocina Bugarach”, mejor conocida en el mundo blatodeo como “Monte Cucarach”

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