Ave Lamia Revista Cultural Ciudad de México Año I Número 3 Enero de 2013
 

 

ALTHER
Hoscoxx Huraño

Soy un héroe del hastío, de una galaxia maniática y desquebrajada en el anonimato.
El oleaje estelar me hizo nómada de los vacíos del alma.
Para mí no hubo éxodo, ni tierra prometida o nirvana, sólo la dunas de la nada. He persistido por indolente.

Camino en círculos, siento mi rostro destruido por rémoras y basalto, palpo las cuencas de mis ojos, navego en la misma pesadilla aterciopelada y desprendida de años atrás.
Despierto y no sé quién soy, dudo de mi existencia y del mundo que me rodea. Respiro con lentitud y voy cerrando mi puño, invocando en mi memoria el calor y la orografía de tu mano ceñida a la mía.

Extraño tu mano porque es una línea del universo, un gramo puro de la vía láctea; renazco entre tus huesos blanquísimos y la suavidad de tus falanges.
Las estrellas de tu piel son una cifra de bienaventuranzas.
He visto en la palma de tu mano a una sirena sumergida en la madrugada, en su canto desesperado teje la sombra de las palabras, hilvanando plegarias, augurios de días pasados y de los que están por venir, del inmortal verano y del distinto agosto, del eterno retorno.

Tu mano como yegua desbocada por mi sexo, asfixiando en su galopar al cíclope, hasta que estalle en una vía láctea que se funde en la vía láctea de tus manos.

Ahora tu mano gira y se aventura con sus exaltados dedos en busca del placer en mi entraña, haciéndome tu cómplice en lo profundo, en lo oscuro de tu placer.

Tu tacto me convierte en el gato que se eriza, entra en brama y se desvanece en tus venas, me diluyo en los ríos salvajes de tu sangre y compruebas que estamos invadidos por esa luminiscencia que hace que los profetas hablen en lenguas y sean tentados por el furor lascivo de la vida terrena.

En cada uno de tus dedos encuentro un camino, quizá el sosiego de construir los días, quizá el que va al mar, el que trabaja por todos los demás, tal vez el de la locura y el que señala la ruta del viaje.

A tientas tu mano se ha vuelto piel adentro en otras pieles interiores, en la búsqueda de la luz genital.

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