Ave Lamia Revista Cultural Ciudad de México Año I Número 3 Enero de 2013
 

 

HOMBRE SIN RESPUESTAS
Mario Bravo

¿Qué le digo a la cafetera que echa humo como un ferrocarril en plena vía?
¿Qué le digo a los libros que ya no abres, a las sábanas que no te cubren más, a las ventanas y a las sombras que a gritos me interrogan acerca de tu paradero?
¿Qué decirles a los platos en la cocina y a la vieja radio que ha declarado huelga de canciones hasta no saber de ti?
¿Qué le digo a mi pijama de cuadros, esa que monopolizabas en las noches frías?
¿Qué a las vecinas curiosas?
¿Qué a los choferes de autobús?
¿Qué a las vendedoras de cosméticos?
¿Qué le digo al Che, que me mira y me mira desde la pared, con esa mirada, justamente con esa mirada de reproche, como diciéndome
“¡Coño, por qué has dejado que se marchara!”?
¿Qué le digo a la hoja en blanco y qué a la última página del libro de Neruda?
¿Qué le digo a los sepultureros?
¿Qué le digo a los médicos especialistas en los riñones?
¿Qué digo al calendario que este año solamente llegó hasta junio?
¿Qué le digo al cajón vacío y a la carta que nunca metí al sobre?
¿Qué le digo al buzón con hambre?
¿Qué al mensajero errático, aquel que entrega mi correspondencia en la casa contigua?
¿Qué le digo al sujeto que aparece en la fotografía de mi pasaporte, ese sujeto que ha ido borrándose, poco a poco?
¿Qué decirle a los suéteres y a las bufandas?
¿Qué a los inviernos y a los otoños?
¿Qué a los lápices sin punta y a las libretas negras, verdes y azules?
¿Qué les digo a los presentes, si a diario preguntan a qué hora, con qué color de vestido, con el pelo recogido o suelto, con qué tono de labial y en qué día entrarás por esa puerta?

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