Ave Lamia Revista Cultural Ciudad de México Año I Número IV Febrero de 2013
 

 

Yeah, yeah, yeah!
(Primera parte)
Luciano Pérez

Nunca ser joven fue un divino tesoro como durante aquellos años sesenta de la Beatlemanía. ¿Cómo describir el impulso, el entusiasmo, el frenesí de esos inolvidables momentos?

Es imposible, sólo habiéndolo vivido cabe entender ese fenómeno que hizo a muchos adolescentes adictos para siempre a esa felicidad que se llamó The Beatles.

Este cuarteto inglés de rock nos trajo, además de una música inigualable, aún vigente en la actualidad como la mejor que se ha hecho, también una nueva manera de vivir y un nuevo estilo de ser que para quienes lo experimentamos permanece no sólo como un excitante recuerdo, sino como una existencia sin paralelo. Porque sus canciones le dieron sentido a nuestra vida.

Hace cincuenta años, el 11 de enero de 1963 apareció el single (un disco con dos canciones, una en un lado y otra en el otro) “Please please me”/”Ask me why”, y el 22 de marzo el LP (disco de larga duración) Please please me con 14 canciones. Con eso se inició realmente el despegue del grupo, pues un single anterior (“Love me do”/”PS I love you”), que vio la luz el 5 de octubre de 1962, no tuvo mucho éxito.

El cuarteto estaba integrado por John Lennon, su fundador y líder, un genio de la ironía y lo surreal, no por nada discípulo de Lewis Carroll, además de guitarrista, compositor y cantante; Paul McCartney, un músico nato, bajista y también compositor y cantante; George Harrison, guitarrista, el más joven, en esta etapa todavía el menos notorio, pero que luego se convirtió en el más profundo de los Beatles; Ringo Starr, baterista, siempre lleno de buen humor.

El grupo nació en 1956 como los Quarrymen, para luego llamarse Long John and the Silver Beatles, después The Silver Beatles, y finalmente The Beatles. Este nombre es un ensamble de sonido y de significado entre beetle (escarabajo) y beat (golpe).

Lennon quiso que sonase como el insecto, pero que se escribiese como golpe, es decir, como ritmo. Pocas veces es posible crear una palabra tan afortunada para darle nombre a algo. Los Beatles tomaron como punto de partida para su música el rock and roll estadounidense, así que asimilaron a fondo a Chuck Berry, Carl Perkins, Jerry Lee Lewis, Elvis Presley y otros. Se iniciaron tocando covers de éstos, para ir definiendo paso a paso su propia manera musical, la cual cuando fructificó no se pareció a nada escuchado antes.

Lennon y McCartney unieron sus habilidades artísticas para crear canciones, que a lo largo de siete años, de 1962 a 1969, nos estremecieron más y más, pues cada año eran mejores que nunca. George y Ringo los acompañaron musicalmente, pero sobre la marcha el primero fue aprendiendo a componer y más adelante su material enriquecería el acervo beatle.

Después de haberse fogueado durante años tocando en bares, salones de baile, cines y pequeños auditorios, tanto en Liverpool (de donde eran originarios) como en Hamburgo (Alemania), en 1963 lograron el triunfo tan largamente anhelado con el lanzamiento de Please please me, al que siguieron tres exitosos singles: “From me to you”/”Thank you, girl” (apareció el 12 de abril), “She loves you”/”I'll get you” (el 23 de agosto) y “I want to hold your hand”/”This boy” (el 29 de noviembre).

Para cerrar el año, hubo otro LP, With The Beatles, el 22 de noviembre.
Please please me, como dijimos, tuvo 14 canciones, de las que cuatro ya habían aparecido como singles: “Love me do”, “PS I love you”, “Please please me” y “Ask me why”. Con ellas se puso en marcha el nuevo sonido: en la primera destaca la hipnótica armónica de Lennon; la segunda tiene un ritmo constante que sólo para hasta el final; la tercera lo tiene a uno en alerta, con ese suplicante “Come on, come on, come on, come on...” que parece extenderse al infinito, lo suficiente para derretir el corazón de las chicas; la cuarta es una muy afortunada y
melódica canción de amor, obra de John.

Las otras diez canciones fueron grabadas en una sesión de diez horas en un solo día (el 11 de febrero de 1963), en el estudio de Abbey Road en Londres, que a partir de ahí se hizo legendario, y había seis covers y cuatro originales. Aquéllos fueron: “Twist and shout”, el más notable, cantado por un Lennon ya completamente ronco (fue la última canción de la noche y John estaba exhausto de tanto cantar diez horas); “Anna, go with him”, también por John, y que aún le gusta a mucha gente; “Boys”, rock and roll en voz de Ringo; “Chains”, de Carol King, con George en la primera voz; “Baby it's you”, un hit de las Shirelles, cantado por John, buena canción; y “A taste of honey”, por Paul. Las originales:
“I saw her standing there”, la que inicia con el clásico conteo de “One, two, three, four!”, una electrizante canción de McCartney que lo deja a uno sin aliento; “Misery”, una reflexión lennoniana sobre el dolor de amar; “There's a place”, otra reflexión lennoniana, ahora sobre la esperanza de amar; y “Do you want to know a secret”, escrita por John y cantada por George, hermosa y siempre presente en los mejores recuerdos de nuestra educación sentimental. En la portada del disco aparecen los cuatro en lo alto del edificio de la EMI en Londres. Este fue el comienzo. Pero estaba por venir lo mejor.

lperez@avelamia.com

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