Ave Lamia Revista Cultural Ciudad de México Año I Número V Marzo de 2013
 

 

1963, el cine
José Luis Barrera
Tinta Rápida

La memoria que guardo de aquellos años no puede ser otra que la bibliográfica o la cinematográfica, porque simple y llanamente no había nacido, y aun estaba distante de al menos ser un embrión. Pero mi afición por la literatura y el cine pronto me remontaron a aquellos años nonatos de la memoria. Y ya enfocándome al cine debo decir que algunas de mis películas favoritas fueron filmadas dos años antes de que yo naciera: 1963.

 

 

Para finales de los años 70 fui descubriendo a Federico Fellini y mi afecto por el cine italiano fue in crescendo. No recuerdo el año exacto, pero de repente me topé con una película del más puro estilo felliniano, tan onírica como inquietante: “8 ½”, con el gran Marcelo Mastroiani interpretando a Guido Anselmi, alter ego del propio Fellini, la bellísima Claudia Cardinale (quien en ese mismo año participó en otra película: “El Gatopardo” de Luccino Visconti), y la no menos bella Anouk Aimée, con música de Nino Rota. Esta obra de arte se mereció por supuesto el premio “Oscar” ese mismo año, así como el “San Jorge de Oro” del Festival de Cine de Moscú. La película, así como su autor, que es para muchos enredosa e incomprensible, para los que degustamos más el ambiente y los ritmos del cine europeo, simplemente nos resulta una auténtica ambrosía cinematográfica.

Como ya lo mencioné, ese mismo año participó Claudia Cardinale en la extraordinaria adaptación que hizo Luccino Visconti de la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa: “El Gatopardo”. Burt Lancaster interpretaba al príncipe Fabrizio de Salina, Alain Delon a Tancredi y la ya citada Cardinale a Angélica. En esta cinta melancólica que narra la decadencia de la aristocracia, Visconti abandonó en definitiva el neorrealismo de sus orígenes y de paso consagró a Lancaster (actor de acción hollywoodense) en su faceta dramática. Dos giros artísticos que quedaron registrados en la historia de la cinematografía mundial.

Al no ser asistente a los estrenos de estas películas, debo decir que fueron agregándose de manera aleatoria en mi cúmulo de evocaciones del séptimo arte. Así, de pronto también me encontré con la sensual y rústica napolitana Filomena Maturano (Sophia Loren) que conquista - además de a la audiencia masculina - al acomodado burgués Doménico Soriano (de nueva cuenta Marcelo Mastroiani), en la cinta “Matrimonio a la italiana”, de otro director surgido del evocador
neorrealismo italiano, Vittorio de Sica. Esta película, que recibió la nominación al “Oscar” por mejor película de habla no inglesa (hasta 1965) y por mejor actriz, además de ser ganadora del “Globo de Oro”, fue una de las muchas cintas en las que Loren y Mastroiani nos deleitaron con su actuación al alimón. Sin duda una de las parejas más prolíficas y entrañables de la pantalla grande.

De la ya mencionada mancuerna de actores italianos, ese mismo año 1963 fue rodado otro filme de Vittorio de Sica: “Ayer, hoy, y mañana” (producida por supuesto por Carlo Ponti) que es una comedia en la que se narran 3 historias breves sobre parejas de diferentes partes de Italia. ¿Quién puede olvidar la escena donde Sophia Loren se muestra en liguero quitándose las medias? Al menos yo no la olvido, máxime que la primera vez que la vi fue en mi hormonal época de adolescente. Esta película fue premiada en 1964 con un “Oscar” por mejor película de habla no inglesa y Mastroiani con un premio “Bafta” por su actuación. Como todas las de Loren y Mastroiani, fue una película memorable.

Por su parte, en Hollywood, “Tom Jones, hombre de audacia”, ganaba el “Oscar” a la mejor película y Tony Richardson, por la misma, como mejor director. Sin embargo, su protagonista Albert Finney pierde este premio a mejor actuación masculina frente a Sidney Poitier por “Una voz en las sombras”, y Patricia Neal, lo gana a mejor actuación femenina por “El indomable”. Películas de las que poco se puede hablar y que tampoco forjaron recuerdo alguno en los anales del séptimo arte.

Sin embargo, de los filmes de ese año se destacó por su espectacularidad “Cleopatra” de Joseph L. Mankiewicz, interpretada por Richard Burton, Rex Harrison y Elizabeth Taylor. Esta historia de la reina del Nilo y sus amoríos con Julio César y Marco Antonio, no obstante haber ganado un “Oscar” por mejor fotografía y mejores efectos especiales, además de contar con grandes interpretaciones por parte de Burton y Harrison (este último nominado a mejor actor), en realidad gira en torno a una Taylor en el más glamoroso papel de su carrera. Filmada con el propósito de ser una producción de bajo presupuesto, terminó teniendo una inversión de 44 millones de dólares, y aunque la crítica la destrozó en su momento, logró recaudar casi 58 millones en taquilla, lo cual fue una tranquilidad para su productor Walter Wanger, la cual le dio ganancias no obstante los problemas de recaudación.

En este año se proyectaba la película “Los pájaros”, del “amo del suspenso” Alfred Hitchcock, con Tippi Hedren, Rod Taylor y Jessica Tandy. Thriller sobre una pequeña población costera de California que es atacada repentinamente por una enorme parvada de cuervos, que le mereció ganar al siguiente año el “Oscar” por mejores efectos visuales (que hay que verlos con la valía de la época y no comparados con los efectos actuales). Y como era característico en los filmes de Hitchcock, al principio hay un cameo de él mismo, en esta ocasión sale paseando a dos perros. Una película fundamental en la obra del cineasta inglés, quien se encontraba aquí en el momento más importante de su carrera. Cabe mencionar que esta película, que vi por primera vez en la televisión con mi familia por ahí de mediados de los 70´s, en realidad dejaba al espectador con una sensación de temor cuando se salía a la calle después de ver la cinta.

Y las taquillas se llenaban de billetes, porque una nueva versión del agente británico James Bond aparecía en pantalla. Esta vez con el nombre de “Desde Rusia con amor” dirigida por Terence Young e interpretada por Sean Connery. En la cual, como era de esperarse, hay mucha acción y muchas bellas mujeres como en todas las películas del famoso “Bond”. Nunca fui muy aficionado a las películas de este galán otoñal de las películas policiacas y por tanto no tengo más que reseñas de la película, que tampoco hablan con entusiasmo de esta entrega de la muy pródiga saga.

Se presentaba “La maldición de la llorona” de Rafael Baledón, con Rita Macedo, Abel Salazar y Carlos López Moctezuma, una de las películas basadas en la más famosa de las leyendas mexicanas, que en su momento era anunciada como terrorífica, pero que para esta época ya no lo es tanto. Al menos, en mis años infantiles, esta cinta, junto con la de “Los muñecos infernales” de Benito Alazraki (filmada en 1960, cuando alguien más infernal llegaba a este mundo), eran las películas que más me atemorizaban y por supuesto fueron causantes de unas cuantas pesadillas.

También se propalaba la noticia de que Ismael Rodríguez había logrado su obra maestra e Ignacio López Tarso el papel de su vida: “El hombre de papel” basado en el cuento de Luis Spota, “El billete”, que narra las desventuras de un inocente pepenador, que es engañado cuando un ventajoso ventrílocuo, Luis Aguilar, le vende un muñeco que “habla” (el otrora famoso “Titino”). Una muy buena película que hacía ver a un Ismael Rodríguez más maduro y lejano a los muchos churros melodramatiquísimos a los que nos tenía acostumbrados. Y muy destacada la actuación de López Tarso que ya avizoraba su presencia de gran actor.

“Amor y sexo” llamaba la atención en las carteleras nacionales, una película dirigida por Luis Alcoriza (alumno de Luis Buñuel), que presenta a una María Felix desnuda (aunque la versión no censurada de este filme no se encuentra por ningún lado), además Julio Alemán y Julio Aldama, en un melodrama romántico muy a la mexicana que llevaba un singular subtitulo, “Safo 1963”, que al parecer no escandalizó, porque los palurdos censuradores sólo tenían la mira en el desnudo de “La Doña”.

Y si en Gran Bretaña en 1963 no podía faltar la ya mencionada película de Bond, en México hizo su aparición una más de las películas de la saga de “Santo, el enmascarado de plata”, el héroe mexicano por excelencia, cuyos filmes con el tiempo han adquirido denominación de cine de arte. Era el año para la película de “El Santo contra el estrangulador”, en donde hacía su aparición uno de los ídolos del rock sesentero mexicano, Alberto Vázquez. Y por supuesto que abundaban las películas de rock: “Mi alma por un amor”, “Luna de miel para nueve”, “La edad de la violencia” y “Adorada enemiga”, por ejemplo, que entretenían, pero no iban a entrar a la historia de las grandes películas de la historia. Angélica María, Enrique Guzmán, Cesar Costa y Angélica María eran las grandes estrellas de estas películas de la época.

Aunque no recuerdo a cabalidad la secuencia con que fui descubriendo las películas de este año, sin duda la primera debe estar entre el propio Santo y Viruta y Capulina, quienes hace 50 años se presentaban en la cartelera con dos películas: “Los invisibles” y “Barridos y regados”, ambas con guión de Roberto Gómez Bolaños (quien años más tarde se popularizara con el seudónimo de “Chespirito”). El llamado “Rey del humorismo blanco”, junto con su no tan inseparable compañero Marco Antonio Campos (Viruta), hacían del pastelazo y la risa fácil una forma de divertir en el cine, que aún a la fecha roba risas de los espectadores.

A fin de cuentas, el cine del año de 1963, que fue haciendo su aparición de manera paulatina en mis reminiscencias cinematográficas, me dejó más enamorado del cine europeo e italiano en particular.

jlbarrera@avelamia.com

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