Ave Lamia Revista Cultural Ciudad de México Año I Número VIII Junio de 2013

 

Catedral Metropolitana, el arte del eclecticismo
José Luis Barrera

Muchos son los edificios que están llenos de historia en la Ciudad de México, pero sin duda el más trascendente por sus rasgos culturales es la Catedral Metropolitana. En ella se encuentran las más importantes escuelas arquitectónicas de la época virreinal, lo cual es lógico hallar en una edificación que tardó poco más de 250 años en ser concluida. En ella, se encuentra desde el adusto estilo herreriano, hasta el neoclásico, pasando por supuesto por el barroco (desde el salomónico hasta el estípite o churrigueresco).

En una de las varias visitas guiadas a las iglesias del Centro Histórico que he llevado al cabo, uno de los asistentes me comentó que no le gustaba la Catedral por esta mescolanza de estilos. Por supuesto tuve que explicarle que por un lado no hubiera podido ser de otra manera tomando en cuenta que su construcción inicia en el año 1562 y culmina cerca de 1813, cuando bajo el estilo neoclásico termina la fachada el maestro valenciano Manuel Tolsá. Además le señalé que la riqueza de este templo se debe justamente a ese eclecticismo de que hace gala, lo cual sirve para estudiar los estilos arquitectónicos de una época tan amplia como es el virreinato.

Estamos conscientes de que la Catedral Metropolitana fue edificada sobre las ruinas de los templos aztecas dedicados a Tonatiuh o Dios del Sol, y básicamente en el de Ehecatl Quetzalcoatl, deidad del viento. Lo que a veces no tomamos en cuenta, es que en realidad está construida sobre dos vestigios: el primero, los ya mencionados templos aztecas, y el segundo el de la primera catedral (iglesia mayor) construida en 1532 con toques de estilo mudéjar.

Una inquietud que puede surgir cuando se habla de una construcción que tuvo un proceso tan extenso de edificación, es saber cuál es el punto más antiguo de esta misma. A ese respecto es importante señalar que la primera piedra fue colocada en la esquina norponiente, en lo que es la sala capitular (1). Ésta, por tanto es la parte más antigua del edificio religioso.

Y si hablamos de los estilos o escuelas arquitectónicas que están presentes en esta importante iglesia, vale la pena señalar que también se encuentran pinceladas del gótico (término acuñado por los humanistas del Renacimiento para despreciar el "arte de los godos"), aunque ya estaba en sus últimas etapas cuando se inició la construcción de la Catedral. La manifestación de este estilo se encuentra justamente en las dos bóvedas con nervadura propia del gótico que tiene la sacristía (2).

El proyecto original de la actual catedral metropolitana constaba de siete naves, al igual que la de Sevilla; sin embargo, resultaba una construcción demasiado pesada para el suelo fangoso de la Ciudad de México. Entonces es que se decide que sea construida de acuerdo al proyecto del primer arquitecto americano, Claudio de Arciniega, quien tenía la tendencia artística del manierismo (escuela artística de clara tendencia anticlásica, que surge hacia la tercera década del siglo XVI) (3).

Las catorce capillas (que se relacionan con el número de estaciones en la pasión de Cristo) y cinco altares de que consta la Catedral Metropolitana, son una muestra del paso de los años durante la construcción del templo más importante de América. Y es esta testificación del paso del tiempo, lo que la hace valiosa tanto para quien desea disfrutar de su magnificencia ecléctica como para los estudiosos de las escuelas arquitectónicos de la colonia. Por ejemplo, el barroco aquí nos da ejemplos de dos de sus tendencias más representativas: por un lado, el salomónico presente en la capilla de los Ángeles y Arcángeles; y por el otro, justamente enfrente de esta última capilla, en el Altar del Perdón, de estilo churrigueresco o estípite.

Vista de frente, la Catedral Metropolitana tiene tres cuerpos, cada uno con un acceso: a mano izquierda la puerta de la Nave Procesional del Evangelio, al centro la de Honor y del Perdón, y a la derecha la de la Nave Procesional de la Epístola. Coronando la Puerta del Perdón se encuentran las esculturas de las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad, obra del ya mencionado Manuel Tolsá. El relieve en mármol del centro representa a la Virgen de la Asunción, imagen advocatoria de la Catedral y cuya celebración es el 15 de agosto.
En el año de 1734 se adosa el edificio de la Parroquia del Sagrario, obra del arquitecto Lorenzo Rodríguez en el estilo del barroco churrigueresco, siendo de planta de cruz griega y con interiores en estilo neoclásico, cuyo baldaquino sustituyó al diseñado por Jerónimo Balbas con estípites propias del churrigueresco (4).

De Jerónimo de Balbas se debe decir que fue el precursor del barroco mexicano, surgido a partir del churrigueresco y que está ricamente representado en sendos altares de la Catedral Metropolitana: El del Perdón (a la entrada, dando frente a la Puerta del Perdón) y el magnificente de Los Reyes (en el ábside de la Catedral). De este último debe señalarse que es la más importante obra del barroco nacional y es además una de las obras artísticas más importantes en América Latina.
Cabe mencionar la imagen que se ubica en el altar del perdón, del lado de la nave procesional de la epístola, llamado popularmente El Cristo Negro o Señor del Veneno, de cuya leyenda (milagro para otros) da cuenta el historiador mexicano Artemio del Valle Arizpe en su libro Tradiciones y Leyendas de las calles de México: Don Ismael Treviño, vecino envidioso y malintencionado, al saber que don Fermín Andueza (hombre probo y humilde) tenía la costumbre de madrugar y acudir a la Iglesia de Porta Coelli a besarle los pies ensangrentados a un Cristo de gran talla y doliente expresión, decidió envenenar los pies de la imagen para matar a su enemigo sin levantar sospechas. Y se dice que don Fermín se disponía a besar los pies del Cristo, “…y apenas lo rozó con sus labios, una mancha negra como el ébano se extendió sobre la pálida figura”, salvándole la vida a don Fermín (5). Desde entonces es una de las imágenes más veneradas de la Catedral, a la que fue llevada y se conserva hasta nuestros días.

Otra imagen, muy venerada por los indígenas en la época colonial, es un Ecce Homo sedente, elaborado en caña de maíz y procedente de la antigua Catedral, al que se le conoce como el Señor del Cacao, ya que quienes carecían de monedas depositaban semillas de cacao como ofrenda, tal como se hacía en la época prehispánica en la que estas semillas eran valiosas piezas de cambio. Esta imagen actualmente se ubica en la Capilla de San José, y es común que los niños depositen ofrendas para ella en forma de caramelos.

En la capilla dedicada al primer santo mexicano, San Felipe de Jesús, se encuentran los restos del emperador mexicano Agustín de Iturbide, así como el corazón de Anastasio Bustamante. Se dice que esta imagen del santo mexicano, según el modo de ver de muchos críticos de arte, es la escultura estofada, tallada y policromada mejor elaborada de Iberoamérica.

Debe decirse, para mayor conocimiento de la Catedral, que cada una de las 39 campanas de la Catedral tienen su nombre e historia; una de ellas es “La Campana Castigada”, la cual es una esquila que provocó la muerte de un campanero inexperto que no pudo salir cuando la giraba, ocasionándole la muerte instantánea con el golpe que le dio en la cabeza, lo que motivó que le quitaran el badajo y la amarraran como castigo. Dicha campana estuvo en silencio durante casi 50 años hasta el jubileo del 2000, cuando le fue levantado el castigo. La mayor, llamada popularmente “doña María”, cuyo nombre original es “Santa María de la Asunción”, y la que, siendo una de las joyas más preciadas tiene sus versos:

Doña María me llamo
y muchos quintales peso
y el que no lo quiera creer
que me alce y me lleve en peso.

Por su parte, la primera campana de la Catedral, cuyo destino es desconocido, fue fundida de un cañón que Hernán Cortés había cedido para este fin y esa fundición se realizó en las casas que ocupaban la esquina de las calles que hoy llevan el nombre de Moneda y Licenciado Verdad.

(1) Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, Castellanos Montiel, Martín, EDAMEX, pág. 21.
(2) http://www.arquidiocesismexico.org.mx/catedral%20estilos%20artisticos.html
(3) http://luz-historia-arte.blogspot.mx/2009/05/el-manierismo.html#ld
(4) Revista Memoranda, Año IX, número 52, enero-febrero de 1998, pag. 10-11.
(5) http://www.inside-mexico.com/legends/lordpoisonsp.htm#ld

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