Ave Lamia Revista Cultural Ciudad de México Año I Número VIII Junio de 2013

 

No hay por qué dejarse imaginar dejarse consentir
Adán Echeverría

Agradecerse
el consuelo está en poder repasar cualquier enigma
El caballo que salta sobre los tréboles
o aquel orangután colgado de la luna

No es que la araña de luz se vuelva un espejismo
ni el anquilosado alquitrán tenga algo de maldito
son los números Juan los números enteros
en que nos refugiamos
acá
en Puebla de los Ángeles
en Tijuana No laboraremos dos días enteros
en Mexicali la furia oriental se nos dividió en arriba y abajo
esos que esperan por el boletaje
no se pierdan otra vez en los mismos desiertos
no tiene caso

Voy a traerme un tapir desde Chetumal para volar sobre su peludo lomo
o es que el vampirismo es algo tan común en la Ciudad de México

Para qué anochecernos
sigamos prendidos de la teta
en esta fiesta incólume que tiene que ser la palabra

Cuando los búhos canten el suplicio comenzará en el monte
y no hay azul ya no hay remedio
que nos cobren esas dulces señoritas
que agitan su virginidad en la pantalla de plasma

Usted no me lo va a creer pero acá está mi corazón
en esta pecera de cristal cortado
acá me serviré un vodka y miraré a la colegiala desnudarse con lentitud
que los condones esperan en la mesita de centro
y esos papalotes que miran mi cama tan ensimismados
vamos vamos a volar
Largo
fuera de mi vista
llévate todas tus trapacerías a otras nuevas fiestas
y que la palabra sea…

Para la música pan
para el trabajo las nuevas noches en la discoteca
o en el bar
así es mi Mexicali
cuna de serpientes
así son las noches en Tijuana
tanto verde paradisiaco
y pocos poemas que sobresalen del círculo
yo lo sé

Por eso traigo mi tapir bien amarrado
por eso monto y vuelo por la serranía
Miren la hambruna cómo se divierte
esos descabezados pero qué risa
eso no se vale
nada de besos carajo
el día es tan difícil para enfrentarlo
que el sol ya está bastante harto

Nos incendiaremos sí
¿por qué no?
el tiempo es sólo voltereta
y en las rejas de Chapultepec dejé un poco de mis ilusiones
tan sólo las más descanalladas
las que dicen que alguna vez podré devolverle la risa a mis hijos
esas que están tercas en su permanente felicidad
yo no lo sé
en Puebla de los Ángeles perdí mis alfombras
y el terciopelo de mi voz acabó hundido en el metro
entre esa muchedumbre que claro que me conoce
me ha visto todas las mañanas rondando sus espejos
y claro que lo he sido

soy ese querido murciélago
que no tiene tiempo para buscar consentirse
agradecerse
inocularse nuevas ideas maravillosas
sobre la luz y la ciencia
a qué decirlo
soy ese caballo que salta sobre los tréboles
o aquel orangután colgado de la luna
permanentemente
cargado de indiferencia
hienético y con la discordia hasta el hartazgo

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