Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año I Número XII Octubre 2013

 

Editorial

Octubre, de triste memoria en México por aquella terrible matanza del día dos de hace 45 años, donde, como siempre, los del poder hicieron valer su impunidad por sobre el pueblo (pues en ese momento lo que era un movimiento estudiantil se consideraba ya del pueblo en general). “No se olvida” porque la sola mención del hecho causa indignación, porque la impotencia es ya mucha y la esperanza es poca. Por eso es que ese mismo pueblo que protesta, es el mismo que se ampara bajo el manto protector de sus santos, y por ello octubre también es recordado por San Judas Tadeo (el de las causas difíciles) a quien se le celebra su fiesta grande en muchas parroquias, pero singularmente en la Iglesia de San Hipólito en la Ciudad de México, entre barullos, empujones y olor a “chemo” por doquier.

Octubre es también el mes de una de las celebraciones más polémicas que haya en el calendario: El Día de la Raza, día en que Rodrigo de Triana avistó lo que años después se conociera como América. Algunos lo celebran, otros lo deploran y a otros simplemente nos da igual.

Pero ya en el terreno de las Bellas Artes, este año ha sido dedicado a dos compositores torales de la música clásica: Richard Wagner (ya conmemorado en esta revista, en el mes de mayo específicamente) y Giuseppe Verdi, a quien le corresponde esta otoñal edición. Ambos nacidos en 1813, pero cuyos conceptos musicales tan disímbolos llevan a discusiones en las que se pone a consideración quién es el mejor de los dos. Admiradores de uno y otro bando, nunca cerrarán la polémica (misma que existió por supuesto ya en vida entre los dos compositores). Sin embargo, al disfrutar la música de uno y de otro, Ave Lamia no dudó en celebrar a ambos por igual, cada uno en el mes específico de su nacimiento.

Ya en otra de las bellas artes, debemos recordar la fecha en que falleció la pintora española avecindada en nuestro país, Remedios Varo, cuya obra onírica nos ha envuelto en una deliciosa fantasía surrealista a muchos de sus admiradores. Su fallecimiento, debido a un paro cardiaco, sucede en la Ciudad de México el 8 de octubre de 1963, en donde parte de su obra es huésped honorario del Museo de Arte Moderno de Chapultepec. En dicho museo vale la pena visitar la exposición: Remedios Varo: La dimensión del pensamiento, montada por la curadora Marisol Argüelles a propósito del cincuenta aniversario de su muerte.

Por último, no podemos olvidarnos en octubre de las bien amadas brujitas, a quienes les dedicamos una edición especial en este mes, bajo la coordinación del maestro Agustín Cadena, quien fue el impulsor de un número dedicado al terror, que se asienta muy bien con el Halloween.
Así pues, para hacer menos aciaga la indignación del 2 de octubre y la celebración del Día de la Raza, celebremos con música de Verdi y cuadros de Remedios Varo a las brujas y a San Judas Tadeo (por si nos puede hacer el milagrito).

José Luis Barrera

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