Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año II Número XIII Noviembre 2013

 

Dolor fantasma
Enrique Soria

Esto no es poesía, lo sé.
No intenta serlo.
Es una parte de mi soledad
Sorprendida en contubernio vergonzoso
Con tu recuerdo

Puebla

¿como nací aquí
dando a luz mi madre en otro sitio?
—alguien tuvo
que haberse equivocado—
los caminos viejos,
las calles empedradas
de mi infancia,
la plaza de siempre
adoptando mis primeros sueños,
...mi soledad de cada invierno interminable
y mis tropiezos;
siendo testigo este lugar
de la espada que partió
mi vida en dos,
de su nombre de mujer
y sus distantes ojos claros,
me adueñé de estas seis letras.
me hice suyo
me asilé,
tanto soy de aquí
que el nacimiento es lo de menos.
soy de aquí
así lo entiendo
lo demás
es solamente geografía.

I

abandonado a los azares,
confundido,
hice casa en costumbres
ajenas.
nada me pertenecía,
no eran mías ni la rutina
ni la cena familiar,
ni la moral.
tampoco las modas
ni el “american way life”
pero aprendí a vivir con el mc donald’s a unas cuadras,
y con los ritos ancestrales en el comedor.
yo adoptaba el improperio,
la rebeldía y el puño en alto,
la insubversión como estandarte.
fui lo que quería,
según yo
auque es verdad que esa actitud
también me la impusieron
(como el español,
como el bautizo
y el silencio)
nada me pertenecía, nada era mío..
por todo patrimonio
he tenido esta infinita soledad
que adonde quiera que voy
protesta conmigo

II

me llamaban forastero
en cualquier sitio
siendo tan de aquí como cualquiera.
salir, entrar,
volver a casa
por inercia.
ecos en los muros,
fantasmas de mi infancia
recorriendo cuarto por cuarto
lo que fue mi adolescencia,
—vuelve temprano,
vístete bien,
no hables así... —
y un sentido del deber
que se arrumbaba en los rincones
y que yo evitaba siempre.
era un extraño afuera
y de la puerta hacia dentro
también lo fui,
y desentendido del todo,
el aquelarre en mi cabeza
continuaba,
igual que la impaciencia
... siempre la impaciencia
de no sé qué,
si no esperaba nada...
y nunca sabré
por qué me sentía tan solo
si la ciudad estaba llena de fantasmas
forasteros
como yo.

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