Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año II Número XIII Noviembre 2013

 

Dos prosas
Luciano Pérez

Las tentaciones de Lilith a Jesús de Nazareth

Durante sus cuarenta días de ayuno en el desierto, Jesús de Nazareth no sólo recibió la visita de Satanás el diablo, sino también la de la diablesa Lilith, la cual le llevó, como aquél, tres tentaciones irresistibles, que por supuesto el Señor rechazaría con prontitud. Primeramente, Lilith le ofreció dos semillas, una del árbol de la vida y otra del árbol del conocimiento.

Ella le dijo: “Con estas semillas podrás crear tu propio Edén, donde vivirás en eterna paz sin preocuparte de nada más, sin ningún conflicto que te apremie, porque está escrito: El Señor es Dios, que acaba con las guerras” (Judith 16: 2).

Pero Jesús le contestó: “No quiero esas semillas, porque proceden de ti, de la mujer. Porque escrito está que vine a destruir tu obra” (Evangelio según los egipcios).

A continuación, Lilith le dijo: “Tu cuerpo es el templo que, al ser destruido, a los tres días se levanta. Por lo tanto, te traigo piedras y albañiles para que te hagan un santuario más grande y hermoso que el hecho por el rey Salomón. Porque escrito está: Alaba al Señor de la eternidad, porque de nuevo su templo será gozosamente construido” (Tobías 13: 11). Jesús no aceptó, sino que dijo: “Llévate todo eso, mujer, yo no necesito templo porque está dicho que mi cuerpo no nació de fornicación” (Evangelio de Nicodemo 12: 1).

Por última vez, Lilith llegó ante Jesús y le presentó una tentación más, diciéndole: “No quieres ni jardín ni templo. Lo que necesitas entonces es toda una ciudad, así que te traigo toneladas de piedras preciosas para que tus ángeles te construyan la Jerusalén del cielo, porque escrito está: Las puertas de Jerusalén serán edificadas con zafiro y esmeraldas, y sus murallas con piedras preciosas” (Tobías 13: 17).

Jesús, ya exasperado, le dijo: “¿Pero tú no entiendes, mujer, que nada tengo que ver con ustedes? Porque está escrito: ¿quiénes sois vosotros para tentar a Dios y poneros por encima de Él?” (Judith 8: 12).

Lilith, triste por haber fracasado, se fue y nunca más volvió a verse cara a cara con Jesús de Nazareth. Entonces éste, una vez que ella ya no estaba, recogió las dos semillas ofrecidas por la mujer, y las sembró para crear su jardín. Luego llamó a los albañiles que Lilith había traído, y les ordenó que tomasen las piedras dejadas por ella, y así le fue construido a Jesús un glorioso templo.Y después les dijo a sus ángeles que recogieran todas las piedras preciosas y le edificasen su Jerusalén celestial, para satisfacción de sí mismo por toda la eternidad.


 

1692

En Nueva Inglaterra, las brujas de Salem celebran el primer Halloween del continente americano, así que el TRICK OR TREAT hará que los cielos se abran al reino de las brujas.

En Nueva España, malos manejos políticos y administrativos propician que el maíz se haga escaso, así que empiezan a faltar las tortillas en las mesas de los de abajo (los de arriba sólo tenían que mover sus joyas).

La antillana Tituba le dijo a Abigaíl Williams: “En adelante Salem estará en poder del diablo. Es una cabeza de playa para el asalto al paraíso”. Abigaíl pregunta: “¿El paraíso está pues en la tierra?” Y Tituba le contesta: “El paraíso somos nosotras, las brujas. Junto con los pieles rojas”.

Indios, mestizos y castas no soportan más y se van al Zócalo, para exigirle al virrey que le entregue maíz al pueblo. Sus gritos son: “¡Mueran los españoles y gachupines que se comen nuestro maíz!” Dos señoras, posiblemente brujas nahuas, comentan: “¿No es esta nuestra tierra? Pues, ¿qué quieren en ella los españoles?”

Los clérigos de Massachusetts no se quedan de brazos cruzados, así que van tras de las hechiceras para quemarlas, para evitar que traigan al Diablo de regreso. No queda otra que acabar con ellas, y también con sus aliados, los pieles rojas, para que Dios y la Escritura se salven y se impongan.

Los clérigos de Nueva España se reúnen, luego de que el pueblo incendió el palacio virreinal y de que se logró al fin reprimirlo. Están alarmados: “¡Quieren traer de vuelta a sus dioses!” Y llegan a la conclusión de que si todo esto pasó, es por castigo de Dios, pues una monja, Sor Juana, no se dedica a Él sino a los libros profanos. Habrá que meterla al orden.

La quema de hechiceras se dio en Salem, y la quema, así sea simbólica, de Sor Juana, se dio en la ciudad de México. Dios, muy contento de que su autoridad haya prevalecido tanto en Nueva Inglaterra como en Nueva España, se fue a dormir. No se dio cuenta que de las cenizas brotarían más brujas y más Sor Juanas, todas comiendo el maíz del paraíso y tocando puertas para el TRICK OR TREAT. No sólo de tortillas viven brujas y monjas, también de dulces.

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