Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año II Número XV Enero 2014

 

Brocha de Pintor
Leticia Vázquez

I

–Parece como si alguien hubiera terminado de pintar con ella.

– ¿Alguien?

–Sí, bueno, como si un pintor hubiera terminado de pintar. Y mira qué grande, lo veo y no lo creo, lo que pasa es que mi “Brocha de pintor” no crece mucho. Esta planta es bonita, muy sencilla, muy elegante. Así como la “Cuna de Moisés”.

Seguiré intentando hasta que crezca como quiero.


II

Recuerdo cuando lo conocí, de seguro pensó que estaba hablando con una loca.

Aún así hicimos amistad. Fui a su cumpleaños y llegué con mi regalo sin envoltura.

Nunca me habían regalado una planta, me dijo. Y cuál fue su emoción cuando le dije el nombre; “Brocha de pintor”. Él es pintor; pero la planta alude, no a un pintor como él, un artista, la forma nos remite a un pintor de casas, de esos de brocha gorda, como dicen; pero aún así, representa a quien pinta arte.


III

Yo seguí cuidando mi “Brocha de pintor” que desde hace un año estaba igual. Primero, esa planta era mi principal centro de atención. Después decidí no ponerle atención, así no me atormentaría ver que no crecía. Sólo le daba su agua sin tomar mucho en cuenta su estado. Sólo eso decidí hacer en un año.

IV

Me parece increíble mi capacidad para cumplir ese tipo de propósitos. Sólo le daba agua dos días a la semana. En ocasiones tres; pero fuera de esas ocasiones, no volvía a verla.

Quería que me diera una sorpresa agradable, así como otras plantas que de pronto resultan ser más bellas o que poseen características ocultas como el “Charlie”, la “Begonia”, la “Corona de Cristo”, el “Perico”, la “Chaquira” o la “Estrella de Belén”.


V

Esperé, y aunque sabía que la brocha de pintor no tiene flor, sí esperaba que me diera la sorpresa al verla con hojas grandes. Al final de cuentas sí me sorprendí cuando la vi. Estaba peor que otras veces. Se me murió. Seguiré intentando que la otra “Brocha de pintor” que adquiera. sea como yo quiero.

VI

¿Cómo va la “Brocha de pintor”?

Bien, está muy grande su hoja, dijo mi amigo el pintor.

Qué gusto me da saber que al menos alguien más sí puede tener una brocha de pintor como debe ser. Aparte él es pintor. Tenía que tener esa planta en buen estado, haciendo honor a su oficio.


VII

Yo, me olvidaré de la “Brocha de pintor” por un tiempo. Las plantas se reponen. Y aunque son seres vivos, su valor es distinto, a pesar de lo que diga El Principito. Perder a un amigo es algo mucho más lamentable.


VIII

Pasarán muchos años para que pueda tener una “Brocha de pintor” otra vez.

Aunque creo que si tengo la oportunidad, sembraré una, pero sin pedir que crezca como yo quiero, quien quite y en una de esas me da la sorpresa.

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