Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año II Número XV Enero 2014

 

POEMAS
Adán Echeverría

Taconazo puro
la niña duerme entre gorriones
las alas se le abren como papalote
porque en los brazos de un hombre ha dejado
el nombre de sus muñecas que llama ahora muñones

Y las camas brincan todas llenas de ratas

Tan coloradita la cara sobre la luz del labio roto
La niña costura su lengua con pájaros de cera

Ahí el paso del semen
el gato desde las ventanas

Todas las horas son la calle
y de nuevo aletea el silencio
lleva en el pico la flor

VIENE DESDE LO ALTO DE LOS ÁRBOLES
serpenteando a través de la neblina
de las frutas hacia dentro de las botas
de los telescopios viene hasta mi cuello
cae con la lluvia
se fragmenta me fragmenta
y estoy pulido hasta los huesos
colgado en las ramas de los postes de luz
en el travesaño del templo
estoy meciéndome lleno de sombras
y caigo desde lo alto de los árboles
a través de la neblina
hasta su cuello por los telescopios
caigo como lluvia
y me fragmento y lo fragmento
para mirarme dentro de sus huesos
y descubrirlo
abierto y tan lleno de sombras


Rosa enfurecida
Tiene la aguja del tacón y las cejas sorprendidas
por tanta catacumba donde se ha postrado
La noche ha sido larga y llena de chinches
Es poca el agua para lavarse las piernas

Ella camina sincera y mira desde arriba
Los prendedores del diablo le asombran
Pocas son las horas oscuras de la ciudad
y es tan amplia y ciega la avenida
Acá el hambre
Allá
los paracaidistas que salen de los bares
la invitan rompiendo las botellas en el pavimento
a una noche ácida tan llena de tijeras

Estoy en el rincón de mis propias pesadillas
con la flor violeta en la mano y la ceniza burbujeante en la boca
Hurgando va la mano más allá de mis rodillas
Soy la niña que tiembla
la que rompe sus muñecas las desviste
la que corta sus muñecas desde el cuello
Qué lindo es esto de quitarnos todos la cabeza
Soy la sangre
el charco que somos en esta noche blanca
blanca sonrisa la del camarógrafo que se murió de una bala perdida
blanca como la panza del armadillo que siempre gira con el sol adentro

¿soy la niña que tiembla por las pesadillas?

Toda ella vestida de blanco
las piernas recogidas sobre el pecho
el tatuaje en el vientre la niña calla
calla la calle y todos nos movemos
un poco en el reloj
cabizbajos cantamos en las alcantarillas
y de ahí hasta los elevadores repletos de formas

Vienen los pájaros a picotearnos las orejas
el anuncio de neón parpadea solitario
y en el telégrafo dejamos nuestra arritmia
Subamos y olvidemos la calle
la noche entera:
somos
las rodillas sucias
y abiertas
a un costado de la boca

ERA EL CARRUSEL
Era el carrusel del arma una mañana de amor
y por amor a la noche el carrusel se dispara
Las niñas sobre la hierba
esperan el día perfecto para cortarse las manos
Sus carnes por la avenida van colgadas del viento
Los niños tiemblan con la pistola en la frente
y uno que otro aeroplano les mira heridos de muerte
El carrusel es la noche al apretarse el gatillo
y las niñas en calzoncitos
lanzando besos de sangre
Son los encapuchados –se oye ladrar a los perros–
y el amor sin reprimirse les deja los ojos secos
El carrusel va girando
nunca deja de girar
y se dispara
y dispara y dispara y dispara
Habrá que ahuyentar a los cuervos

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