Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año II Número XVI Febrero 2014

 

Editorial

Lo peor de febrero son los globos, los recuerdos, los adornos, las cajas de chocolates y toda suerte de detalles en forma de corazón. Detestable a todas luces son las cursis y sobadas frases de amor, la insaciable mercadotecnia que adopta festividades con fines comerciales, las demostraciones románticas de un día; en fin, la “melcocha” a mansalva. Y como el amor está perdiendo su identidad y valía a manos de las grandes corporaciones como El corte inglés (quienes idearon por primera vez secuestrar a San Valentín); y que para abarcar aún más agregan de paso a la amistad como moneda de cambio, no estamos en posición de festejar el “día del amor y la amistad”.

Que las revistas frívolas y los dizque poetas románticos se encarguen de celebrar esta fecha. Ave Lamia seguirá teniendo presentes todas las vertientes del amor y sus declives en palabras de nuestros colaboradores durante el año como les venga en gana, ya que es más natural la presencia eterna del amor, que la circunscripción de tan vasto sentimiento en un día específico para saciar el apetito mercantil.

En febrero cada quien está libre de honrar a San Valentín en los parques o a Lupercus en los moteles; sin embargo también somos muchos los que nos negamos a ponerle precio a las hormonas.

Pero en este febrero no podemos omitir las fiesta de los libros y su acervo de emociones, que celebrará su edición treinta y cinco dentro del bello e histórico Palacio de Minería. Y tampoco vamos a olvidar nuestro origen matriarcal teniendo la infaltable presencia femenina con sendas presencias: Lilith y Mary Poppins, dos versiones de la mujer no tan disímbolas como lo parece. La mujer y los libros, por si se tiene la idea de que en Ave Lamia no entendemos del amor.

Y como la tradición popular dicta “enero y febrero, desviejadero”, lo que tendremos que celebrar con absoluta efusividad es la edición febrero en tanto no se sepa quién de nosotros ha de sobrevivir a este bimestre fatal.
Febrero entre el amor y el desviejadero: que cada quien asuma su papel.

José Luis Barrera

 

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