Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año II Número XIX Mayo 2014

 

Academia aniquila poesía
Hosscox Huraño

¿Cómo se descubre el don literario? ¿Cómo se nos revela que estamos destinados a la literatura? Después de años de estar en la academia y convencido de que la musa nunca me visitaría, descubrí mi destino de poeta gracias a un hecho que en ese momento no me parecía poético. Un día Carlos me escribió, vía correo electrónico, que Tiberio, nuestro amigo de investigaciones teiboleras, había decidido salir del clóset. Echaba pestes, se sentía traicionado. Traté de hacerle comprender que cada quien hace de su culo un papalote, como dijo Henry Miller, pero al redactar el mensaje, de manera natural escribí estos versos:

Carlos, amigo, no condenes;
Tiberio es santo, no porfía
voraz en busca de mujeres,
dice que en damas no confía,
que baila sólo con los penes.

¿Qué mamada es ésta? Está peor que las chingaderas poéticas de los doctores en letras. Traté de reescribir el mensaje y, no sé por qué pinches góngoras y sorjuanas, se me impuso el siguiente textículo:

Tiberio desdeña, amigo Carlos,
a hermosas damas como yeguas
de nerviosa cadera y frente altiva.
¿Qué embrujo o vitamina le daremos
pa que el gusto por las damas recupere?
Doradas mozas de tan blancas no desea
ni morenas de ardiente cabellera, bebe
ron y olvida que las bellas lo desean,
bebe olvido anegado entre mujeres.

Me sentía ridículo. Me burlé siempre de mis colegas que imitaban las peores ocurrencias de Octavio Paz, y heme aquí con mis versos de anticuario. Por otra parte, ya mi mujer me había dicho varias veces que Tiberio era puto, y yo le contestaba que sólo era un güey metrosexual. Qué vieja tan cabrona, qué intuición. Y yo pensaba que me lo decía porque me quería poner el cuerno con él. Entonces no sé por qué me sentí encabronado y escribí los peores versos de esa noche:

De las ninfas no es consorte
ni perro de las perras, sano
de intestinos y de mente,
le gusta ser vegetariano.
A Puebla va por su camote
y ya piensa ser poblano,
que le encanta con virote
aunque le conviden por el ano.

Ya sereno, decidí que Tiberio seguiría siendo mi amigo, que la putería no estaba reñida con la amistad, y me propuse acompañarlo a comprar un kit básico de teibolera, pues estaba claro que por eso iba mucho a los tabledance: para inspirarse en el vestuario, no para analizar a las chicas. Y poseído por el demonio de la inspiración y ya sin dudar de mi vocación lírica, con insolencia quevediana acometí la siguiente octava real que no llegó a ser:

Con rojo vestido a la cadera
y en alta zapatilla de cristal
se sueña, y quiere cabellera
en rizos de oro a la cintura,
tanga rosa y liga de organdí.
Ancas de potranca envidia
y tetas de marfil —se sueña
digital y anal lógico despierta.

Aunque mis versos eran de errático andar y tan malos como los que se publican en internet, en ese momento decidí mandar al diablo la academia, pues, como se sabe, la gramática mata a la literatura. Poco después mi esposa también salió del clóset y se volvió traductora de libros de autoayuda para lesbianas reprimidas, hoy intercala otras lenguas en su vida, y en su féisbuc anuncia que publicará un libro de pornoterapia. La poesía no da para vivir, como ustedes saben, y ahora soy poeta, mesero y asesor de imagen de tiberios y de teiboleras.

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