Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año II Número XX Junio 2014

 

Editorial

Contar del uno al veinte es una tarea que hasta un pequeño en sus primeros años de la primaria la realiza con singular destreza.

Sin embargo, hablar del veinte es algo mucho más complejo: Algebraicamente es un número abundante (la suma de sus divisores propios es mayor a sí mismo); es el resultado de sumar dos veces el diez (que desde la escuela significa la excelencia); es el número de caras (triángulos equiláteros) con que cuenta la compleja figura geométrica llamada icosaedro; y es el número de dientes llamados “de leche” con que contamos en la “dentición caduca”.

Astrológicamente se le relaciona con Marte en Capricornio, cómo sinónimo de la evolución de la acción y el poder del pensamiento concreto.

Por otra parte, el número veinte está representado por los antiguos caldeos como "El juicio". Tiene una interpretación peculiar pues se le simboliza como el "ángel alado que hace sonar la trompeta, mientras que desde abajo un hombre, una mujer y un niño se levantan de una tumba, con las manos unidas en actitud de plegaria".

Es por esto que en la persona o entidad que sea representada por el 20 se produce un poderoso despertar, que trae consigo un nuevo propósito, nuevos planes y ambiciones; es el llamado a la acción de alguna gran causa, de un ideal. El 20 otorga la bendición de vívidos sueños premonitorios, más la capacidad de hacer realidad los felices y anular los negativos.

Y así, con toda la simbología que trae consigo este número de doble equis en el sistema romano, cabe mencionar que Ave Lamia llega a su número veinte gracias a la suma de voluntades creadoras de los colaboradores y el equipo de edición, cuya labor se ve reflejada en una veintena de ediciones que a nuestro parecer han estado en constante cambio y evolución.

A los lectores les corresponde confirmar o rechazar tal premisa, ellos son los que tienen el juicio más inexorable y la visión más imparcial de lo que esta revista está logrando. Sin embargo a nosotros nos corresponde celebrar que a “duras y maduras” siga vigente este deseo de crear una revista libre de censura y atavismos culturales.

Es junio y en la segunda celebración literaria del año corresponde ahora recordar al poeta guanajuatense Efraín Huerta a cien años de su natalicio. Por su parte, para los bohemios rockanroleros de los años ochentas y noventas va el recuerdo de una estación que se ganó a pulso el honor de la añoranza: Rock 101, con su muy famosa “idea musical”.

Ya por terminar el primer semestre de este 2014 que ha sido marcado por el signo de la muerte, sólo esperamos sobrevivir a este prolongado “desviejadero” descaradamente primaveral y seguir con esta estoica obsesión de llegar hasta las últimas consecuencias con este proyecto editorial.

El número veinte, que también está señalado como un número de rasgos femeninos, es sin duda un buen número para celebrar a nuestra patrona: Ave Lamia, ruega por nosotros y nuestros lectores.

José Luis Barrera

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