Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año II Número XX Junio 2014

 

La ducha
Claudia Contreras

El jabón de tocador lleno de cabellos y vellos púbicos traiciona la memoria y me lleva de regreso a la primera vez que nuestro sexos encontraron la medida exacta y compartimos aquel carrujo de mota, supongo que fue el efecto de la marihuana el que desató mis ganas de mamarte la verga y a ti de empinármela por detrás, pero lo cierto es que cogimos como nunca antes…

Y eso que ya teníamos nuestra historia; mientras pienso en esto el agua de la ducha corre por mis tetas, baja por mi pubis y con la mano la conduzco a mi raja que alberga cierto aroma tuyo de sexo, saliva y demás fluidos; mi culo también es frotado y mi ano abierto hasta sentir los primeros anillos constrictores que se abaten hambrientos sobre mi dedo intruso…

Doy un saltito de gozo nomás de sentirlo entrar y salir, pero aclaro que sólo estoy lavándolo, al intentar poner el acondicionador en mis cabellos éste sale disparado y se desliza sobre parte de mi mano y mi antebrazo, es blanco y espeso como tu semen; el recuerdo de la primera vez que lo sentí, en mis labios y parte de mi rostro, me abduce y casi te juro que puedo disfrutar su aroma, su textura, incluso su sabor y hasta el calor que parecía irradiar, la ducha no parece tener fin y es justo cuando toco mi clítoris que recuerdo que tu lengua se introducía en mi entrepierna y succionaba, despacio, pero constante, qué orgasmo más vital y sincero el que te regalé al poco tiempo, siempre he sido cachonda y sólo con verte e imaginar tu verga dura detrás del apretado pantalón me tiene bien lubricada.

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