Ave Lamia Revista Cultural

Reserva de Derechos 04-2013-030514223300-203

Ciudad de México Año II Número XXI Julio 2014

 

Editorial

Ya hemos cruzado la frontera del 2014 e iniciamos el postrer semestre del año. Y al hacer reflexión de esto, muchos dirán el consabido “que rápido se nos está yendo el año”.

Sin embargo, para Ave Lamia aún nos quedará mucho trabajo por delante para seguir en el gusto de nuestros lectores por otro año más.

Ya después de que con unos cuantos temblores nos recordamos lo inermes y mínimos que resultamos los humanos frente a la madre tierra, nos toca rememorar la Primera Guerra Mundial, a cien años del estallido, en palabras de Luciano Pérez, quien también nos regala un recuerdo de A Hard Day's Night: la primera película de los Beatles a cincuenta años de su proyección.

De esta manera no nos quedaremos con la impresión del humano cuando se cree gigante, sino cuando hace lo que mejor le sale: crear arte.

Por eso, nuestros lectores podrán disfrutar ese lado creativo de nuestros colaboradores: desde los finos trazos de Juvenal García hasta un toque de poesía de Ricardo Bernal; no dejando de lado el erotismo sin concesión de Hosscox Huraño y la prosa inteligente de Adán Echeverría; así como una crónica del agua en la Ciudad de México a cargo de Tinta Rápida, o la encabronada mirada de Mario Bravo hacia la muerte; por su parte Gerson Aleck Rusencko hace su presentación en esta revista. Sin duda una edición muy redondeada para nuestro gusto.

Ya estamos en julio, mes siete del año: como las vidas del gato, los colores del arco iris, las notas musicales, los enanos de Blanca Nieves, las bellas artes, los brazos de Menorá, los astros que le dieron nombre a los días de la semana, los pecados capitales, los sellos apocalíticos, y tantos otros sietes de que está rodeada la cultura humana. Y para no desentonar Ave Lamia cumple 21 ediciones (tres veces siete).

Tomando rumbo hacia la fase decisiva del 2014, para cerrar ciclos con el menor desperdicio posible cuando aún hay tiempo para ello, julio nos llena de regocijo por la cantidad en aumento de colaboradores que con gran entusiasmo entregan su arte a las manos de la también creciente base de lectores, sin los cuales este esfuerzo resultaría vano. Y aún con muchos meses por acumular en la espuerta del año, no dudamos ni un momento en el buen cierre del ciclo llamado 2014, con perspectivas de un aterrizaje sin contratiempos, aunque la vida misma esté llena de ellos. Ave Lamia continúa su místico vuelo.

José Luis Barrera

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