Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año II Número XXI Julio 2014

 

La noche de un día difícil
(Cincuenta años de la primera película de The Beatles)
Luciano Pérez

1964 fue un año de mayores logros para los Beatles, que superaron a los del año anterior, con haber sido tantos: lanzaron dos discos; filmaron su primera película; lograron conquistar al público de los Estados Unidos (que no los había conocido aún); tuvieron una gira por Asia, otra por la Unión Americana, y otra por la Gran Bretaña. Los públicos europeos, sobre todo el británico y el alemán, conocían ya muy bien al grupo. En Francia, Holanda, Suecia, también fueron bien recibidos. Pero faltaba que supieran de ellos en el país que consagraba a los artistas, sobre todo si eran de habla inglesa: los Estados Unidos.

El 7 de febrero de ese año llegaron los Beatles por primera vez a tierra estadounidense, y fue memorable la recepción que tuvieron en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de la ciudad de Nueva York, con miles y miles de chicas gritando extasiadas. Al día siguiente se presentaron en el show televisivo de Ed Sullivan, de los más populares en aquel tiempo, en lo que fue la transmisión más famosa en la historia de la televisión estadounidense, pues la nación americana entera se paralizó para ver el programa con los Beatles. En adelante fue ya usual entre los estadounidenses preguntarse unos a otros: “¿Dónde estabas la noche que estuvieron los Beatles con Ed Sullivan?”, como punto de referencia existencial. El 11 de febrero dieron un concierto en el Coliseum de Washington, y el 12 en el Carnegie Hall de Nueva York.

Y se regresaron a toda prisa a Londres, pues estaban por filmar su primera película, “A hard day’s night” (“La noche de un día difícil”, que en México conoceríamos como “Yeah, yeah, yeah”). El americano Richard Lester, quien de músico se había convertido en cineasta, fue contratado para dirigirla, cobrando la mitad del 1% de las ganancias netas. Los Beatles tampoco iban a cobrar mucho, tan sólo el 7.5%, pero dado el impacto que tendría el film, por iniciativa personal de un abogado se renegoció para que obtuvieran el 25%. Nadie sabía hacer negocios entonces. Entre marzo y mayo estuvieron ocupados en la filmación, hecha totalmente en Londres; además de que entre marzo y abril iban grabando en momentos libres las canciones de la película.

“A hard day’s night”, hecha hace cincuenta años, nos presenta una panorámica de lo que fue la beatlemanía, ese torbellino dionisiaco lleno de buenas canciones y gritos de muchachas. Hay muchas inolvidables secuencias, y cada quien tiene su favorita. No es un documental, pues tiene cierto enfoque irónico. Los Beatles se revelaron como actores naturales, sobre todo Ringo Starr, quien años más tarde realizaría su propia carrera cinematográfica. Los gestos de la cara, las frases irónicas, los movimientos del cuerpo, daban idea de la elasticidad y sentido del humor de estos cuatro músicos.Y claro, la música tenía que ser esencial, y ahí los vemos cantando y tocando canciones que rápidamente se convirtieron en clásicas: “A hard day’s night”, la que le da título a la película, con John como voz principal y Paul a cargo cuando se requiere un tono más alto; “I should have known better”, una gran canción, con la armónica de Lennon dándole su sello característico, y él mismo también como la única voz; “If I fell”, una de las mejores love songs de Lennon, con Paul haciendo la segunda voz; “I’m happy just to dance with you”, escrita por John y cantada por George, muy buena canción; “And I love her”, que es favorita de mucha gente hasta nuestros días, una melodía que en un principio era con guitarras eléctricas, pero en el proceso de grabación se tuvo la idea de cambiar a guitarras acústicas, lo cual fue afortunado, pues eso le da el toque de bolero que tiene esta popular pieza que canta McCartney (en México se hizo muy famosa en la versión de Santo y Johny); “Tell me why”, muy al estilo de los grupos vocales de chicas americanas como las Shirelles y las Chiffons, a quienes los Beatles admiraban mucho, así que los tres cantan a coro como emulándolas; “Can’t buy me love”, con McCartney dándole a todo lo que su gran voz puede lograr.

La película, que tuvo gran éxito de taquilla, se estrenó en el London Pavillion, el 6 de julio. Y para el 10 de agosto apareció el long play con las canciones de la película, al cual se le dio también el título de A hard day’s night, y que incluye, además de las canciones mencionadas arriba, que estaban todas en el primer lado del disco, otras que no aparecieron en la película, al otro lado: “Anytime at all”, con Lennon en plena fuerza; “I’ll cry instead”, también de John; “Things we said today”, de Paul; “When I get home”, de John; “You can’t do that”, otra vez la fuerza lennoniana; “I’ll be back”, de nuevo Lennon.

En junio de 1964, los Beatles se fueron de gira por Dinamarca, Hong Kong, Australia y Nueva Zelanda. En agosto realizaron su primera gran gira por los Estados Unidos, presentándose en 24 ciudades diferentes, iniciando en San Francisco y concluyendo en Nueva York. En octubre fue otra de sus usuales giras nacionales por la Gran Bretaña. El 4 de diciembre apareció el long play Beatles for Sale, que aunque menos popular que el anterior, sigue siendo muy preciado, pues hacía evidente que los Beatles cada vez componían, tocaban y cantaban mejor que nunca. Y eso que lo supremo estaba por llegar en años próximos. Son catorce canciones, de las cuales seis son covers y las otras son Lennon-McCartney. Los covers fueron: “Rock’n ’roll music”, un clásico de Chuck Berry en la voz de Lennon; “Mister Moonlight”, también con John; “Kansas City”, con Paul; “Words of love”, que es mejor que la original de Buddy Holly; “Honey don’t”, un clásico de Carl Perkins en la voz de Ringo, quien la hizo una de sus canciones emblemáticas; “Everbody’s trying to be my baby”, también de Perkins, con la inconfundible voz de George. En cuanto a las otras ocho canciones: “No reply”, una buena de John; “I’m a loser”, de las mejores canciones de Lennon de todos los tiempos; “Baby’s in black”, un grato dúo de John y Paul; “I’ll follow the sun”, una grandiosa balada de McCartney; “Eight days a week”, otra buena de John; “Every Little thing”, con John, y Paul haciéndole segunda; “I don’t want to spoilth e party”, muy buena canción de Lennon; y “What you’re doing”, con Paul.

Cuando se estrenó en México “A hard day’s night” (o “Yeah, yeah, yeah”), fue un gran acontecimiento. Todos los jóvenes de clases alta y media no podían perdérsela, y fueron en multitudes a verla. También llegó a Tepito, al Cine Florida, y muchos chavos no se decidieron a verla porque “está en inglés”, pero aun así, muchos fuimos, y armando gran relajo tomamos por asalto las butacas y gritamos mucho ante la aparición en pantalla de nuestros héroes. No siempre es posible ser joven, así que había que aprovecharlo al máximo.

Años después conocería a una amiga que nació un poco después de los triunfos Beatles de 1964, quien me platicó que sus padres se casaron (es decir, que ella nació) porque sus padres se enamoraron con la canción “And I love her” de Santo y Johny; cuando le hice ver que era original de los Beatles se negó a creerme. No importa, es interesante saber que nuestros ídolos ingleses contribuyeron, directa o indirectamente, a la explosión demográfica de aquel tiempo, cuando aún hubo un futuro posible, antes de que, a partir de los ochentas, los políticos y los economistas de entonces decidieran que, para optimizar recursos, sería pertinente impedir que tuviéramos una vida mejor.

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