Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año II Número XXIII Septiembre 2014

 

Azulinimismado cuatrocientos elefantes abarcan estos ojos
(Fragmento)
Adán Echeverría

y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla del mar

Rubén Darío

Yo soy un punto muerto en medio de la hora
Manuel Maples Arce

EL HOMBRE FELIZ
Ese gran ojo amarillo
la cruz la cruz que no termina de crecer
ese gran ojo amarillo
y el hormigueo en los pies
En esta encrucijada espero por el hombre feliz
He visto pasar carretadas de payasos
esos convertibles rojos que siguieron hacia el norte
mujeres con los ojos pálidos de amor
pasaron también y de rodillas
tres niños pasaron corriendo
el primero con el cabello largo y el rostro lleno de pecas
la segunda era una niña gorda con el vestido azul manchado de pastel
el tercero un niño con el sombrero de paja y los pantalones rotos
la cruz la cruz que no termina de crecer
se convirtió en un círculo
todos los niños descalzos giraron y giraron
me vieron y se quedaron silenciosos bajo mi sombra
¡eah vamos sigan su camino!
ese gran ojo lumínico fue diluyendo tras las nubes
cayeron gotas
los niños y la niña gorda me salpicaron los zapatos
tuve que correr tras ellos para castigarlos
exhausto caí sobre los charcos
su risa me mordía los pies descalzos
el hombre feliz jamás llegó a la encrucijada


PURITANA
Si en vez de hacer el amor
hiciéramos algo neutro
como regalarnos pay de manzana
los cuervos de nuestras noches
serían anaranjados
y todos tomaríamos limonada
en el amanecer

¿Y ME LO DICES AHORA
cuando hemos perdido el respeto
cuando las pulsaciones nos tienen en el ahogo
justo ahora cuando la cortina del día se levanta?

debes ser un poquito más sincera con esto de la dentadura
tienes que ser un poquito más ramera aunque no tengas la culpa
al cliente lo que pida
que la ropa sucia no sé no sé
que vamos a la cama no sé no sé
que lávate las manos no sé no sé
no no no
que no me digas que no que no
que la gasolina cuesta
y mis padres
no me dejaron llave para llegar de madrugada


FLORECIÓ TANTO MI MAL EN ESTAS MANOS
rosas rosas rosas me han salido en cada muslo
sobre la rosa el brillo de las espuelas
éste mi cinturón y mis botas de pantano
rosas rosas rosas creciéndome en los ojos
y la flor de mi recuerdo
es una niña azul ahogada en la bañera

floreció tanto mi mal en este siglo
que tu amor no puede lapidarlo

LLEGA DESDE LA EDAD DEL MUNDO MÁS REMOTA
con su terrible sordera equidistante
envuelta en papel periódico me grita
el apurado trago de no reconocerse
para esta cacería

Ella surgió en la voz
del sueño anaranjado de tanto anuncio en la ciudad
de toda calle de ciudad
de toda reja en la ciudad

Pudo llamarse callejera
como pudo llamarse diana venus o rebeca
nidiviney que cae y cae y va cayendo sola
como ha caído Troya
como cayó la honra los dientes y la travesura

Pudo salir tal vez de alguna iglesia
pasearse en yate sobre la marejada
caminar la playa con la piel ardiente del bronceado
o sumirse en el confesionario rascándose la culpa

Ahí su rostro marchito
los senos de la ponzoña
el caramelo para unos dientes postizos
tan mordelones los dientes tan correosos

Así vino vino tinto toda ella
así llega hasta mis ojos
desde la edad del mundo más remota
experiencial y cíclica
conductivista y multiforme
curricular y sandinista
atraversada y reptilínea
entristecida y referente

Ella la de los tenis y las colitas chuecas
esa que no se quita los calcetines al levantar las piernas
y arde en esos ojos que te esperan en la oscuridad

Ilustraciones: Juan Antonio Mojica

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