Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año II Número XXIII Septiembre 2014

 

Mafalda, la niña cincuentona
José Luis Barrera

A cincuenta años de la primera aparición de Mafalda en la revista Leoplán, su popularidad es tal, que ha trascendido por generaciones, llegando en plenitud a la era de Facebook, en donde, como sucede con los grandes pensadores, ya hasta le adjudican frases que nunca dijo. Esta es la suerte que corren los líderes de opinión en un medio donde cada quien publica lo que quiere y todos creen lo publicado. Cualquiera quisiera tener la popularidad de esta niña de pelo esponjado y figura regordeta que conocí en el suplemento dominical del periódico Excelsior en los años setentas, entonces dirigido por Julio Scherer García. En la contraportada de dicho suplemento aparecían cuatro tiras cómicas de un humor muy crítico que comenzaba a llamarme la atención.

En casa leer Mafalda era el lunes por la tarde, cuando mi papá regresaba de su trabajo para comer y nos traía un montón de periódicos de su trabajo. Era leer el Esto para ver las proezas del futbol de fin de semana; el propio Excelsior, cuyo Magazine dominical con frecuencia traía portadas con actrices y modelos muy atractivas y sugestivas (amén de las fotografías interiores de estas mismas); el Novedades, que traía un suplemento para niños llamado Mi periodiquito. Pero aún por encima del futbol y de las bellas féminas, el acontecimiento realmente importante era llegar a última página del ya mencionado suplemento para leer a Mafalda, cuyas tiras coleccionaba yo y no sé en qué arranque de limpieza terminaron en la basura.

Leer a Mafalda se volvió una buena costumbre, ya que aun cuando hacíamos caso omiso de las noticias importantes de los periódicos, Mafalda nos hacía pensar en política internacional. Porque Mafalda, con su sempiterno odio por la sopa, su obsesión por tener un televisor en casa, su gusto por el Pájaro loco y Los Beatles, no parecía un personaje creado por un adulto, ni parecía un adulto disfrazado de niño. Mafalda era una niña con una capacidad de discernimiento muy poco valorado en su entorno clasemediero que sin embargo jugaba con todos su amigos como cualquier infante. Ese es el éxito del personaje: una simpática niña que ha hecho pensar a muchas personas aunque a veces ni cuenta se han dado.

Ahora ya Mafalda tiene 50 años de publicarse, aunque según los cálculos biográficos debería tener 52 de edad, pero Quino prefiere que se le celebre la fecha de primera publicación y no la posible fecha de nacimiento (marzo de 1962), ya que al vox populi no siempre es adecuado prestarle atención, de hecho recordemos que también se rumoraba que a Mafalda la había matado un camión, cosa que por supuesto desmintió el propio Quino.

Debo decir de Mafalda que su popularidad no sólo se extendió a lo largo de Latinoamérica, sino que ha llegado hasta varios países europeos, de hecho Umberto Eco, quien hizo la introducción a la primera edición italiana, ha dicho amarla muchísimo, considerándola como una “héroe de nuestro tiempo”, definición que no considera exagerada “para el personajito de papel y tinta que Quino nos propone”.
Pero hablar de Mafalda no nos circunscribe a un personaje genial, se trata de una tira cómica que desarrolla una historia con personajes tan disímbolos como reales: Manolito, hijo de un abarrotero mal encarado y para quien el dinero es lo único que lo mueve; Susanita, una pequeña güereja sin mayor pretensión que cumplir con el “papel histórico de la mujer”; Felipe, pequeño soñador que es malo para la escuela pero bueno para imaginar historias. Ya ni que decir de los papás de Mafalda, que no sólo tienen que lidiar con la cotidianidad del adulto, sino también con las preguntas y opiniones que les suelta la pequeña inconforme e inquieta (física y mentalmente) de Mafalda, quien los hace recurrir constantemente al nervocalm.

Hablar de Joaquín Salvador Lavado no dice mucho, y sin embargo, si le decimos Quino, nos dirigimos inmediatamente al autor de la famosa tira cómica, que aunque su labor es más fructífera que sólo Mafalda, es esta pequeña la que sin duda le dio la fama para darse a conocer a nivel mundial y recibir en este año el premio “Príncipe de Asturias”.

Quino nunca imaginó que un personaje originalmente creado para una campaña publicitaria de electrodomésticos Mansfield, que al final no pudo llevarse al cabo, desembocaría en una tira cómica con tantos adeptos en el mundo. Dicha campaña le había sido propuesta a Miguel Brascó por parte de Agens Publicidad, pero éste pensó en su amigo Joaquín, quien llevaba más de una década haciendo humor gráfico. La tira funcionaría como publicidad encubierta, para lo cual la marca de electrodomésticos pretendía que en la misma aparecieran algunos de sus productos del hogar y que los nombres de los personajes comenzaran con “M”, de ahí el nombre de Mafalda, que fue tomado del film “Dar la cara” (1962), basado en la novela homónima de David Viñas, donde hay una bebé que lleva ese nombre, el cual le pareció alegre a Quino.

En 1964, Julián Delgado, director de la revista Primera Plana, acuerda con Quino publicar en este medio la tira cómica ya sin los propósitos publicitarios con que fue creada, y en donde en un inicio sólo aparecen Mafalda y sus padres. Fue el 29 de septiembre de 1964, cuando aparecen las dos primeras tiras en este semanario que le da la proyección que no tuvo en sus inicios en el suplemento humorístico Gregorio la revista Leoplan en este mismo año. Por diferencias de criterio, Quino sale de este semanario en 1965, llevándose a Mafalda a El Mundo hasta el cierre del mismo el 22 de diciembre de 1967, motivo por el que deja de aparecer la tira por seis meses (durante este periodo nace Guille, el hermanito de Mafalda), y el 2 de junio de 1968 vuelve a publicarse en su nueva casa el semanario Siete Días Ilustrado. Es para 1969 que aparece el primer álbum de Mafalda publicado fuera de Argentina bajo el nombre de Mafalda contestataria editado por Umberto Eco en Italia.
En una decisión de Quino para no sobreexplotar la idea de Mafalda, decide publicar la última tira el 25 de junio de 1973, una despedida que fue anunciando desde mayo del mismo año. Y aclaremos, nunca la mató Quino atropellada por un camión de sopa.

Ahora Mafalda es líder de opinión aunque con sus cincuenta años encima siga apareciendo en las redes sociales como una niña inconforme con los males del planeta. Su paso malogrado por el cine, no opacó en nada la popularidad de este pequeña regordeta que odiaba la sopa tanto como amaba a los Beatles, y es ya un referente de la cultura universal. Y aunque la contestataria niña le robó cámara a su autor, éste no sólo muestra un gran agradecimiento, sino un gran cariño por ella, mismo cariño que le guardamos miles de personas en todo el mundo.
Mafalda, una cincuentona que no ha dejado de ser niña, desde México te cantamos las mañanitas.

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