Ave Lamia Revista Cultural

Reserva de Derechos 04-2013-030514223300-203

Ciudad de México Año II Número XXIIII Octubre 2014

 

I. En sus marcas (de “Bienvenida la fiesta”)
Adán Echeverría

me quema un desvelado olor a oscura orilla
Rafael Alberti

EN EL PRINCIPIO ELLOS SE VIERON
se palparon
se fueron arrimando los muebles
telarañas
colgar de las paredes el nido
y hacerse los idiotas en el baño
Con el vapor en que ellos se fundan
comerse hasta la marca de los dientes

A través de la uva y el café de las mañanas
se decidieron a huir de las cortinas
hasta el piso en que van dejando regadas las prendas

Ahí su abdomen se humedece entre los detergentes
sus pocos gestos de disgusto van sobre los cepillos
y con el corazón bajo las piernas
se saben ricos de cabello en el desagüe

Se tienen Se alimentan
juntos se levantan a enfrentar el desayuno
van arrinconando las sombras junto al caño
Cuánta cobardía los impulsa a desearse el uno contra el otro
a darse la gracias en el odio naciente
guardarse las banderas y saltar las camas una a otra
a una a otra y a sí mismos
como los columpios o los péndulos que rememoran

Y nada que la luz de la mañana los persigue
los pájaros alumbran sus ventanas
destejen sus cortinas
y este cortinaje que son el uno frente al otro
les despedaza las máscaras del exterior

Al decidir rentar su apartamento ellos se aceptaron
tuvieron que arrancarse la costra de otros nombres
saben que alguna vez pertenecieron a la sombra de otros dientes
y ahora se miran envejecer de reclamos
de ropas deslavadas y pocos platos en la cocina

Sólo hay dos tenedores
una cuchara y un disco para cada fiesta
Quedan las manchas en la alfombra
y el moho que crece en el lavabo
Ellos con su musgo de siempre
de todos los días
construyendo el tradicional festejo de la carne

Se vieron Se tomaron fotos
para colgar en cada pared vacía
como vacío era el vientre antes de jugarse las amígdalas
como vacío estaba el piso y la ruleta en que tiraron los dados
No pensaron en fallar
en realidad nunca pensaron más que en el calor de sus bocas
ennegrecidas de palabras
que guardaron para darse en cada amanecer
detenidos en los espejos y en las fotos que ahora los contemplan

Y les queda un poco de equilibrio para sus propios miedos
la soltura de una carabina dos milímetros y medio
por si alguno se arrepiente
Se miraron desnudos y lo decidieron
Se miraron en la cama y supieron que azul era su barco
y ese mar bravío vomitando estrellas en el lavabo
Hay una caricia sobre el rostro
y ella que nunca deja de morder las puntas de los pies helados

Se tienen Se complementan en el árido paisaje
tanta arena para sus propios huesos
tanta sangre bajo el agua fluye
el sol los contempla y los empuja para decirse hola en cada desayuno
a sonreír con el orgasmo intacto en la garganta
Mover la cucharita del café
beber el jugo de frutas en esos filos lunares en que ella lo nombra
en los que él se entretiene pasando el peine sobre la nuca
Pan tostado y la caminata para salir del cobertor
Ahí el humo sobre el maquillaje
Él la espera recostado con una navaja en los dedos
con la mirada flotando por el techo
mira las manchas de humedad
el café sin compromiso ya servido en la mesa
y ella doblándose las pestañas en el espejo

Hay que leer el periódico sentada sobre sus piernas:
- Hasta aquí esa barba tuya
- Acá mi beso en tus párpados
Sentarse en el retrete a fumar la vida
Nada que los dos son únicos en su permanencia
Se tienen Se penetran Se hacen falta


UNA LÁGRIMA APENAS CUELGA SU BRILLO COMO LUNA
Hoja seca entre los dedos
y bajo los pies la grava

Hay un cuchillo que traza la infinita
luz entre las nubes
Caen los nombres sobre los tapetes
y en el sudor del cuerpo la náusea

Una cebollita apenas destripada en la cocina
Un cuento pequeño y circular que todos dicen
y nadie conoce la letra que describe tu amargura

Hay una cebollita indecente
desvestida siempre tras el mito

Y el mito calla como las campanas
sobre un aullido eterno
que se extiende se extiende
cuando se agacha el arcoiris

Hay un cuchillo la cebolla el arcoiris
y sobre el aullido
un cuerpo todo náusea


BRAZOS QUE SE AGRIETAN
Y bajo cada golpe de cruz
un remolino
Y bajo cada estrella
el polvo
Y bajo cada luna
pezones descarnados
Y bajo cada vientre
un charco de semen


HAY UNA VOZ EN ESPERA DE LA NOCHE

El hombre despierta a solas
y se pregunta en los espejos
¿es la voz?
Esa voz en espera de una grieta
que es la noche
remolino
¿es el calor de los cuerpos?
¿el lenguaje la voz y este diluvio?


NO ALCANZA EN LA ALACENA LA ESPERANZA
y los meses siguen su trayecto de semilla
enrojecen las pieles
el amarillo retrocede
como retrocede la muerte
como retrocede aquel gusano de malos humores
ese agujerearse tanto
encimarse sobre las migajas
encerrarse en el vientre el espiral que son
el cíclico vientre en que se conjugan
Apenas madre apenas
apenas su voz que se despliega


FUERON PATADITAS
y los monstruos tomaron forma
La compañía de mirarse el vientre
Las manos entrelazadas el vientre
Los monstruos del ropero el vientre
y las carcajadas


SOLO FUERON PATADITAS Y NINGÚN REGRESAREMOS
Regresa el hombre de las oficinas
regresa brincando charcos
evitando la sombra los alcoholes
Contando cada monedita dentro del bolsillo
Hay cuatro paredes y una mujer al centro
Hay una mujer y una semilla entera
Hay una semilla y el deseo de pertenecerse

Acá las puntas blancas de un pañal
Allá un bote de leche en polvo
queda la astilla de la esperanza
y las palabras lo siento que se escapan
al decirse el uno al otro claro que lo lograremos

Solo fueron pataditas
y no regresaremos al inicio de esta cuenta
Pasan los días las semanas y el periódico
las noticias que no dejan duda
las cabezas colgando en los edificios
los cuerpos amontonados y los moretones
las carreras y las cárceles de voces
y las voces que no cesan y no cesa la desesperanza
sus flores de acero
toda su metralla
Y el niño crece sus bracitos
el hombre brincando charcos
ella que ya no se armoniza con la ropa
que no quiere quedarse con la ropa limpia
y el nuevo maquillaje
y así fríe las tortillas
para una comida rápida
El hombre de nuevo a las oficinas
ella se acaricia el vientre
sólo fueron pataditas
y los monstruos que han ido creciendo
pasean por los corredores
en los periódicos
sin claridad para nuevas noches
con las pesadillas bajo el brazo
y toda su metralla
el hombre sueña lucha se abre en mil ventanas
y el vientre va creciendo en la sonrisa
en las tortillas fritas
en las tostadas con crema
entre los charcos que tienen que brincarse
Pasan los días las semanas
el niño abre sus bracitos
sólo fueron pataditas
y estaremos juntos
el hombre baja de las oficinas
ella se acaricia el vientre
esperando que la noche pueda consolarla


PORQUE HACE CUATRO MESES

ellos se palparon y se reconocieron
y no hicieron las cuentas necesarias
fallaron los condones
como falló el imperio con sus noticias breves
falló la educación las tradiciones
la culpa de aquellos sacerdotes mortecinos
pintados de rojo el rostro de roja la sotana la hostia roja
y rojos fallaron en su porte en su dogma en su necedad
Ellos se palparon bajo los camastros
se miraron y se reconocieron
Temprano fueron por la milpa de las revoluciones
a ser los guerrilleros en horas de polvo para coincidir
rebeldes a la nostalgia de los cuervos

La ciudad avanza ellos se miran
cruzan los dedos en el cuello
-Mi mano en la punta de tu frente
-Mi mano en la noche de tu cuerpo
Ellos giran con los remolinos
crean el caos al romper los contraluces

Y con esa inmadurez colgaron la caricia en la chimenea
gritaron sobre los techos:
- Venga venga venga la vida a descuartizarnos
Ahora somos tres en esta espera


NO ALCANZAS A TREPAR SOBRE LOS COBERTORES
El silencio no alcanza
El dinero no alcanza
No alcanza la tarde para tanta espera
No alcanza esta pared para contenernos
No alcanza el entresijo que aún sigue doliéndonos
No alcanza el grito ni los catalejos
Miramos encimados a los dioses del agua
Y en agua nos hemos convertido
Fusionados y disueltos
No alcanza la noche para tanto cuerpo
Para tanta sombra en las amígdalas
Para el recorrido de las lenguas
Estas almohadas ya no alcanzan
No alcanzas tú para mis días solitarios
No alcanzo a treparme por tus pechos
Los cobertores humedecidos por tu vientre
No alcanza la vida para merecernos
La noche se levanta y te vas metiendo a la bañera
No alcanza la espuma para tanta piel
Ni mis años alcanzan para imaginarte envejecer
No alcanza mi brazo para rodearte
así con el vientre y la semilla te voy jabonando la espalda
¿me alcanzará la vida?

ELLA NO SEGUIRÁ SENTADA ESPERANDO EL CUERVO DE SUS DÍAS DE AMOR
no seguirá encamada en este nido ni en esta pared testicular que la retiene
Ella no puede continuar con esa catacumba abierta

Hay un pedazo de amor
separando sus adentros
Siente las circunvoluciones
las mitosis internas

Y ella se presiente madre o pera o cerillo que no deja de incendiarse
Ella no seguirá en la espera de un nuevo gemido
No puede seguir refugiada en un solo brazo
Ni pertenecer a un solo hombre
que cada tarde brinca las alcantarillas


OIREMOS MÚSICA EN ESPERA DE CALMARNOS
Y se irá adentrando entre las células
de nuevo sobre la nuca el aliento
la sensación de abertura que no se rinde
- me vas partiendo toda en dos
- me vas abriendo las entrañas
- me vas… y blanco blanco es el camino del amor
Las piernas en el aire
Las ropas en el suelo
Los ojos en los ojos
Y el poderoso sol de media noche

Oiremos música para poder calmarnos
la misma noche nos alimenta con su hambruna de quebrantos
Y de nuevo los dientes
Y de nuevo a sentirse inferior a cada lobo de mi carne
A cada pedazo de semilla que te escurre por los labios
Vamos calma el apetito que te pertenece
que toda tú me perteneces en los dardos

No es tu nombre
es el aire el que te empuja hacia mi cuerpo
me recorres toda con el dardo de tu lengua
me cubres con tu ronda de cuchillos afilados
Toda mi sencillez va cayendo como costra
te despellejas entera y sólo queda la manzana
expuesta y todo el raciocinio
Dónde hallar un árbol perdido en el oleaje


SI LA NOCHE SE CERRARA NUEVAMENTE
cómo marcaríamos las huellas
con qué luz nos encontraríamos de nuevo
No vamos a perdernos en la noche
Tendremos que seguir de rama en rama
Sin tocar el suelo sin tocar la costa
Habremos de lamernos y lamernos y lamernos
para calmar la noche
sus manzanas
sus luces que no dejan de arder en las pupilas
Te has abierto toda
y no puedo retener la noche en tu quijada
No la noche no
porque no es posible buscar las huellas donde nunca hemos pisado
Y es que cada vez que miramos tras los párpados
o tus senos se forman en las nubes
o en las alcantarillas sigo desnudo enloquecido por tu ausencia
Cómo poder reconocerte entre la gente
si la noche nos olvida en las cantinas
Habremos de lamer la escarpa
Pero estás acá
Te presiento
Eres la noche y la huella sobre mis párpados
y voy de rama en rama sobre el árbol de tu cuerpo
entre las hojas
en tu musgo
en cada lago tuyo me disuelvo de a poquito


Y AHORA ELLOS ANDAN CON LA MIRADA LÚNICA
Ensimismados con la luz entre los brazos
Van con la cara lavada
se toman de las nalgas
Se besan se besan se besan sin hartarse
Se mezclan entre la muchedumbre y son la luz
Entre sus manos van creando historia a cada paso
porque no han podido satisfacerse en las mordidas
ni abandonarse a las dentelladas
Ellos se han amado se han vertido en ellos mismos
y abandonan la noche
sin hartarse

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