Ave Lamia Revista Cultural

Reserva de Derechos 04-2013-030514223300-203

Ciudad de México Año II Número XXIIII Octubre 2014

 

Tres Poemas (de “Dolor fantasma”)
Enrique Soria

III
Creíamos entonces
Que todo cambiaría.
-generación movilizada al extravío-
Los sueños
Se desmadejaban
Sobre nuestras cabezas.
Soñábamos los mismos cambios
Que veinte años antes
Cayeron en tlatelolco.
Y confiados
Tropezamos con nosotros mismos.
Sin que hiciera falta
Un fusil para caer
Como sucedió el inicio,
Dejó de suceder lo que faltaba
Y yo me dedique entonces
A reconstruir mis planes;
Y busqué algo defendible
Cuando además de ti
No me quedaba nada.
Y entonces preguntaste
¿cambios para qué?
Y un escalofrío me recorrió la espalda...
Debí alejarme aquella tarde
Pero algo en mi interior
Insistió en acompañarte hasta tu casa,
Y te llevé,
Y con un beso digno de Iscariote
Mataste al guerrillero que llevaba dentro
Y nació otro tipo en mí
Que aún hoy no alcanzo a conocer.

IV
Pude ofrecer mi vida
Enloquecido por la lucha,
Decía que nada me asustaba
Y era así.
No me asustaban
Ni los guardias ni la rebelión
Ni las consecuencias de mi fama de insurrecto...
Pero cuando te veía
Un temblor me recorría por dentro
Y palidecía si te escuchaba hablar...
Sin teorías de por medio
Mi causa
Se mudó a tus ojos


V
Sentí el azul oscuro
De tu noche entre mis labios,
Y los tuyos temerosos
Se adaptaron a la forma de mi sed.
La lluvia en tanto
-recuerdo indivisible del tuyo-
Mojaba toda la ciudad,
Excepto
El puño de concreto
Que ocupamos ese instante,
Ilusión óptica de octubre que,
Al secarse el suelo
Desapareció.
Como imagen nebulosa
-casi fotográfica-
Quedó dibujada en mi pupila
Esa silueta
Que,
Aunque llore,
Permanece seca
aún.

Regresar