Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año III Número XXV Noviembre 2014

 

En el sendero del lobo II
Enrique Soria

Licántropo emperador
cohabitando invisible
con vagabundos de la madrugada
tropezando
con prostitutas desveladas
iluminando la ciudad
como luciérnagas urbanas
pequeñitas
con sus brillos milenarios
atrayendo beodos
y bajo la argentada luz
que a su majestad
despierta
en mi interior
tu rostro llega
respondiendo a una mirada
y preparo el acecho nocturno
sobre de esa piel
que
deseoso
me dispongo
a devorar


Lobo
de noches y días solitarios
y de ciudad enloquecida
lobo de dolor
lobo de padres tan distantes
o más cerca de lo necesario
lobo de mujer bonita
huyendo con otro
lobo de amor incomprendido
y famosa maldad
lobo de extrema timidez
y lengua muda
lobo que jamás notaste si un día fuiste amado
y cuando amaste
no supiste correr
ni supiste qué decir
lobo de ritos paganos
perseguido por cruces espadas
de cristianos temores
lobo de estrecho corazón
y de mirada punzante
lobo de mi interior
sálvame de nuevo
de la vestimenta formal
y la sonrisa correcta
y del horario
de la fecha
lobo
sácame otra vez
de mi rutina


vejador de sueños
conoces la estrategia
y la caída en el abismo
cuando lo pierdes todo
has herido
porque alguna vez te hirieron
acusado
previo al juicio
yo no creo
que en realidad
fueras culpable
viajas por la noche
lobo
arrastrando tu desgracia
por las calles
llevando
ese odio en las garras
que oprime el vientre
ese odio
que aprieta las mandíbulas
que corroe
odio por el puntapié recibido
cuando fuiste bueno
y te mataba el frío
de no tener
a nadie cerca
sé lo difícil
lobo
que es atacar
con sangre fría
y rostro inexpresivo
para alcanzar
lo que te falta
por no tener otra forma
mientras cazadores furtivos
vendidos a la leyenda
te rodean
lobo
¿te sientes solo?
¿te duele el amor?
lobo
víctima del abandono
y el desprecio
de tus propios
victimados
lobo
contéstame
soy yo
el que te lleva adentro
lobo
dime
¿qué puedo hacer por ti?

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