Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año III Número XXVI Diciembre 2014

 

El jardín de las hormigas
Leticia Vázquez

Todo niño debe tener su jardín…Los adultos nos enseñan a ser prejuiciosos, ayer mi tío me dijo que las plantas eran para “las viejas”, yo le grité que no y él se rió…Los adultos nos dicen qué debemos de hacer y ellos no lo hacen, nos dicen qué es lo que no debemos de hacer y ellos lo hacen…son hipócritas.

Si ellos no mintieran, no se embriagaran, no se drogaran, no delinquieran, no malcomieran, estoy seguro que nosotros no lo haríamos, seguiríamos su ejemplo.

Dejé de usar los zapatos que mi hermana había dejado porque me dijeron que no debía ponérmelos; dejé de brincar la cuerda y jugar matatena; pero el jardín no lo dejé, lloré poquito pero no lo dejé…Lo cuidé siempre, aún lo sigo cuidando.

Recuerdo que conseguí un bote cementero y lo llené de tierra, planté un geranio, y ese fue el inicio de mi jardín, que fue creciendo; me gustaba regar el geranio.

Un día observándolo y quitando las hojas amarillentas, vi unas hormigas; agregué a propósito agua y unas murieron, las sobrevivientes las llevé a un ladito del geranio, les llevé migajas de pan y después me animé y les puse una casita de madera y una chalupita; con el tiempo creció zacate y ya fue el jardín de las hormigas, como le decía.

Todo niño debe tener su jardín, aunque sea pequeño. El niño puede sembrar un geranio, es la planta más fácil de lograrse, así que será una buena experiencia, ahí el niño puede decorarlo como quiera; habrá niños con más suerte que puedan sembrar más plantas y flores y en macetas más grandes. Pero una lata con tierra es suficiente, también pueden usar botes de plástico, frascos, conseguir tierra, sembrar el geranio de color favorito y regarlo cada tercer día.

No recomiendo mucho la supervisión de un adulto, o la autorización, la mayoría de las veces son aguafiestas con esos temas, son envidiosos, y les gusta amargarle la vida a los niños.

Si alguien se lleva bien con un tío, tía, primo, prima, hermano, hermana, puede contar el plan o la historia del jardín, hasta ellos pueden ayudar para que el jardín lo conozca la familia. Los maestros deben ser aliados de los niños, ayudarles y guiarlos para tener jardines, también para tener una vida saludable.

Todo niño debe ayudar a otros a tener un jardín, así, niños y niñas serán felices.
En general, y si no se cuenta con adultos comprensibles, nadie debe saber que nos organizamos para tener un jardincito para nosotros, lo destruirían y seríamos infelices, volveríamos a sus órdenes.

“No tomes soda, no comas dulces, no hables cuando comas, come en la mesa, no digas groserías, no me mientas, no juegues con la tierra, no quiero que tengas amigos vagos, no juegues cartas... ¿Para qué quieres plantas? Son para las viejas. ¿Para qué quieres plantas? mejor ponte a estudiar o a ayudarle a tu mamá en la cocina”.

Hipócritas, yo veía cómo ellos hacían lo que me prohibían, cuando era más grande:
- La sal me hace daño.
- Abuela, si te hace daño, ¿por qué comes?
- Porque la comida no tiene sabor.
- Pero tienes diabetes.
- No pasa nada, es poquita.

Hipócritas. Después, cuando vieron que no tomaba cocas, ni comía dulces, me ofrecían chucherías.

- ¿Ahora sí puedo beber cocas, qué ya no me hacen daño o qué?
Si los niños no tienen buenos hábitos alimenticios es porque los adultos no los tienen, después nos ven como bichos raros cuando convertidos al semi vegetarianismo, no comemos sus porquerías. Mil veces hipócritas. Si discriminamos es porque ellos nos enseñan a discriminar, a pobres, gordos, indios, morenos, negros, incluso a los blancos.

Ellos son los mejores promotores del crimen, ellos usan niños para sus malos negocios, ellos junto con los gobiernos son plagas. Los niños somos inocentes.

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