Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año III Número XXVI Diciembre 2014

 

Lucio Cabañas, una historia que se repite
Ángeles Camacho

Nieto del zapatista Pablo Cabañas Macedo y sobrino de un guerrillero de los años veintes del siglo XX, también llamado Pablo Cabañas, Lucio siguió el ejemplo familiar, al fundar el Partido de los Pobres y su brazo armado, la Brigada de Ajusticiamiento.

Nacido el 12 de diciembre de 1938, en El Porvenir, Atoyac, municipio de Guerrero, no podría resistir el espíritu guerrero alojado en la genética de su pueblo, pues la región se ha caracterizado históricamente como territorio de caciques. Personajes éstos que se han encargado de agraviar una generación tras otra, sembrando resentimientos ancestrales, pues la violencia institucional ha permanecido impune al paso de los años.

Muy joven, Lucio Cabañas Barrientos huye de su casa con ayuda de uno de sus tíos a Tixtla, allí estudia hasta cuarto grado en la primaria Vicente Guerrero y consigue una boleta que lo acredita para el quinto año.

En febrero de 1956 en Ayotzinapa logra obtener una beca mediante la aplicación de un examen para estudiar el sexto año. Desde entonces, ya se manifiesta en él la inquietud de rebelión. Él mismo narra cómo antes de ir a la escuela, hacían sus asambleas para discutir: “compañeros: estamos estudiando, vamos a terminar la primaria, ¿qué vamos a hacer nosotros por el pueblo? Parece que vamos a hacer una revolución […] Entonces, nosotros hablábamos de revolución antes de irnos a la escuela”.

La Escuela Normal Rural de Ayotzinapa fue instituida como otras de su clase por el general Lázaro Cárdenas como un centro de enseñanza para preparar profesores rurales y fincadas en una orientación socialista, así como para la reivindicación de los derechos sociales y agrarios. Dentro de sus aulas se discutía abiertamente sobre la lucha de clases, como parte de su programa de estudios. En esa institución se forma Lucio Cabañas como maestro de primaria.

Durante sus años de estudiante, se destaca como dirigente, lo que le da la oportunidad de establecer relaciones con distintos movimientos sociales de la época y con las juventudes comunistas del PCM. Una de las más importantes influencias de su trayectoria política y guerrillera fue la Asociación Cívica Guerrerense, dirigida entonces por Genaro Vázquez. En 1962 es electo secretario general de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, para el periodo de 62-63, esto propicia un mayor acercamiento con el Partido Comunista Mexicano y otros movimientos, como la Liga Comunista Espartaco y el Movimiento Armado Revolucionario.

Otra organización importante en la vida de Cabañas fue el Movimiento Revolucionario del Magisterio, que surgió a partir de la organización de los profesores ante la corrupción del sindicato magisterial y los bajos salarios que se les asignaban. Ya con una trayectoria política trazada, Lucio se integra, con el fin de dar cauce a sus inquietudes revolucionarias. Al recibirse como maestro es enviado a ejercer en una escuela en el ejido de Mexcaltepec en la sierra, a una decena de kilómetros de Atoyac. Allí se había suscitado una tala clandestina e ilegal por parte de una compañía maderera, hecho que da motivos al nuevo profesor para organizar a los campesinos con el fin de reivindicar sus derechos sobre los bosques. Esto motiva su transferencia a la escuela Modesto Alarcón, en Atoyac.

Aun fuera del ejido, Cabañas continuó asesorando a los campesinos y los apoyaba en su lucha por la defensa de los recursos forestales. Esto junto con las acciones organizativas y de movilización del MRM, trajo como consecuencia que en 1965, Lucio, junto con otros profesores, identificados como los principales dirigentes de Atoyac sean enviados a Tuitán, en Durango, para contrarrestar la organización social en la zona.

Pero Durango no se salvaría de la huella revolucionaria, pues allá también ejercen su función de organizadores sociales con una clara línea de organización social por sectores de la población. Una manifestación de la Unión de Mujeres de Tuitán, que pedían alimento para los niños y empleo para los padres de familia, provoca que el gobernador del estado identifique a los agitadores y solicite a la Secretaría de Educación su salida de la localidad; al mismo tiempo, en Atoyac grupos sociales organizados demandaban su regreso; finalmente, el traslado es concedido. De regreso en Atoyac, los profesores son advertidos por la población de que sobre ellos pesan amenazas de muerte.

Apenas se reintegran a su antigua escuela, los activistas son objeto de solicitudes de apoyo por parte de padres de familia de la escuela Juan Álvarez, quienes se quejan de los abusos de la directora del plantel; por eso fundan el Frente de Defensa de los Intereses de la Escuela Juan Álvarez. Durante una manifestación pacífica en Atoyac, el 18 de mayo de 1967, la policía judicial del estado desató una violenta represión, con el pretexto de desalojar la plaza cívica, y disparó contra los manifestantes; cinco personas fueron asesinadas y se cree que el verdadero motivo era matar o detener a Lucio Cabañas.

Después de la matanza, Lucio decide tomar las armas e internarse en la sierra, consciente del endurecimiento represivo del gobierno del estado. “Ahora nos toca a nosotros vengar al pueblo. Cuando nos matan compañeros, hay que matar enemigos; cuando matan pueblo hay que matar enemigos del pueblo. Nomás eso esperábamos, que nos dieran un motivo. Estábamos cansado de la lucha pacífica sin lograr nada…”

Durante ese periodo, recorre los poblados y rancherías, acción que le permite una organización capaz de formar el Partido de los Pobres (PDLP) y su Brigada de Ajusticiamiento. Su forma de financiamiento estaba basada en robos a oficinas gubernamentales y la obtención de recursos por el rescate de algunos funcionarios locales. A partir de esas formas de acción el PDLP toma contacto con otros grupos de las guerrillas urbanas, entre ellas, la Liga 23 de Septiembre, cuyos miembros estaban interesados en intercambiar experiencias y conjuntar esfuerzos. Sin embargo, debido a diferencias ideológicas irreconciliables, rompe con ellos. Mientras los guerrilleros urbanos insistían en la construcción de una organización para la lucha de masas, por medio del adoctrinamiento ideológico y el análisis teórico, Lucio afirmaba: “hasta ahorita, para desarrollar la guerra en México, no necesitamos tanto análisis. Vamos a desarrollar la guerra contra la clase rica. El único análisis es que nos están fregando y hay que organizar al pueblo para contestarles”.

Entre las acciones de la guerrilla cabañista se cuentan asaltos a convoyes del ejército, con varias bajas en cada una. Tal eficacia despertaba simpatía entre los pobladores, quienes se encargaban de resguardarlos y alertarlos sobre los movimientos de las fuerzas policiacas y militares. Luego de la ruptura con los guerrilleros urbanos, el grupo guerrillero decide secuestrar a Rubén Figueroa Figueroa, senador de la República y candidato a la gubernatura del estado. Como político experimentado, Figueroa busca a Lucio Cabañas para proponerle un acuerdo de gobernabilidad y ofrecerle solución a sus demandas, financiamiento para la guerrilla y legalidad para el Partido de los Pobres.

Lucio y Figueroa acuerdan reunirse en mayo de 1974 muy cerca de Tecpan de Galeana para dirigirse hacia una región llamada El Aguacatoso. El intercambio de pareceres no llega a ningún acuerdo, por lo que la brigada ejecuta su plan y pide 50 millones de pesos por el rescate del senador, una buena cantidad de armas y la libertad de los presos políticos del país. Esa acción reanuda la violencia gubernamental, por lo que son buscados intensamente por el ejército y finalmente en agosto de ese mismo año, mediante un cruento operativo Figueroa es rescatado y los guerrilleros perseguidos ferozmente.

Tras meses de persecución y mediante un cerco militar para evitar el abastecimiento de víveres y con el fin de aislarla de la población, la brigada es denunciada y posteriormente cercada en El Otatal. Finalmente, el 2 de diciembre de 1974, tras horas de enfrentamiento armado, Lucio Cabañas Barrientos muere a manos del ejército. Así, se pensó que con el fin de la Brigada de Ajusticiamiento terminaría la rebelión en la zona.

Sin embargo, las protestas sociales organizadas en Guerrero han sido un continuo desde antes y hasta el momento. Recientemente el 26 de septiembre, casi 40 años después del asesinato de Lucio Cabañas, hemos somos testigos del asesinato y la desaparición forzada de estudiantes de la misma Normal Rural de Ayotzinapa, por parte de los gobiernos estatal y local.

Las circunstancias del país y especialmente la situación social y económica de la población rural en muchas partes de México son muestra de que los motivos para la organización de movimientos sociales están vigentes.

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