Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año III Número XXVII Enero 2015

 

La muerte por dentro
Norma Elsa Pérez

Un día muy temprano salí de mi casa a buscar un empleo, un buen empleo, el que necesito; sí, uno muy bueno. Me repetía a cada rato como si fuera un mantra. Y repetía frases de esas que se dicen, que envenenan la mente haciendo pensar que todo va bien pero uno mismo sabe que todo es caos.....

Seguí caminando, y las puertas de aquellas perspectivas de empleo con las puertas cerradas.

Crucé un parque desolado con árboles viejos y tristes y cuando iba caminando entre los árboles, sentí que una costilla se me desprendió. “Estoy rota!”, pensé; y como pude la acomodé en su lugar, que no quedó muy bien pues dejé rastros de sangre.

Más adelante se me cayó en el estanque el corazón, y como pude lo saqué del agua, y otra vez se me cayó la costilla y en lo que la acomodé el corazón ya había muerto.

Y seguí caminando, con el corazón frío, poco a poco se me fueron muriendo las entrañas, parí a muchos y a la vez a nadie, todo se fue muriendo.

En un árbol me senté cansada y frustrada de ver que todo se caía, todo se moría, todo se lastimaba, y no encontré trabajo.....

Entonces no sé de dónde una voz me habló a través de la mente, pues no había nadie a mi alrededor, y me dijo: “¿Buscabas trabajo?” “Sí”, contesté.

“Ya lo tienes”, volvió a decir.

“Pero todo se me cayó, se me murió el corazón, se me cayeron las costillas todo me duele”, dije yo.

“Tu trabajo será el más difícil de todos: Llevarás la muerte por dentro”, me dijo.

La voz desapareció de mi mente y así por mucho tiempo llevaré la muerte por dentro, un trabajo difícil para los que no saben cómo llevarla.

En una botella de licor guardo la vida, que sólo por costumbre bebo pues no me gusta ir con resaca a trabajar.

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