Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año III Número XXIX Marzo 2015

 

Consejos
Engels

Enamórate mi alma que me dice y yo (sonriendo y parpadeante) si ya lo estoy de ti y él (con aire sabio y ahuecando la voz) no me grilles mamacita y yo (poniendo carita de ángeles) de veritas mi amor entonces él niega extendiendo el índice hacia mí y me mira como diciendo más sabe el diablo por viejo y yo bajo los ojos y todavía sonriente alcanzo el timón de tan navegado barco y él solemne (como primerizo) no hagas olas todavía y escúchame de veras y yo (rebuznante y enrojecida con ese aire intelectual que asumimos en la repetición) de veritas y como acostumbro le planto un herrador beso sin dejar de maniobrar y él (que como que se resiste) balbucea porque uno debe enamorarse si no de nada sirve hacer lo que uno hace y (aspirando cada vez más fuerte) la grilla nomás es grilla pero vale madres y yo (que de repente siento que me tocan las fibras más sensibles retrocedo casi autoritaria) y le suelto que las escamas de mi pasado hánme puesto muy en la desconfianza pero que de todos modos luego me sorprendo cantando de lo más cursi eso sí (apuradamente aclaradora) Sabina o Serrat o Silvio (maravillosas lagunas donde ahogarse) para que no digan que además de cursi pendeja suspiro (casi dominante) y que si eso no es estar enamorada entonces ¿qué es a ver tú que sabes tanto qué es? (totalmente retadora) y él (develando de inmediato una sonrisa forzadamente perversa) y... ¿de quién? y yo (como descubierta) levanto los hombros y rectificando el ademán (otra vez parpadeante y afanosamente convencedora) de ti, ya te dije y de nuevo al ataque y él (empeñosamente renuente) no resiste el descubrimiento de la desnudez y así empezamos la efímera batalla en la que las desventajas nunca imponen en la madre las diez (despertándome sin compasión) grita él en mi oído y luego más suave vámonos chula (ya bien familiarizado) y yo todavía en el sueño pero por qué y él (casi liberado y totalmente vestido) mi mejorcita ya sabes ¿no? y yo (que no encuentro abrigo) suspiro de nuevo y me visto y él (como en todos los despueses) ni me mira y pone cara de inquisidor y yo (como en todos los siempres) salgo silenciosa y me voy fumando todo el camino y aspirando las neonas luces de la soledad que se agolpan de tan rápido que llegamos y él (apuradamente nostálgico) a’i nos vemos mi alma yo te llamo eh (medio balbuceante) y yo sale valedor (increíblemente enérgica) y adentrada ya en la dulzura hogareña quién sabe cómo me verá mi madre y ora por qué tan contenta tú (profundamente crítica) y yo que tiro el café ante el reclamo y ella (tan observadora) qué te pasa pues y yo no nada nomás no me hable al tiro (casi tímida) y ella a mí no me hables así que no estás con tus amigotes esos del partido (contundente y sabia) y yo ya mejor me voy a dormir hasta mañanita (bostezante y evasiva) me dejo solita en mis aposentos y me la paso dándome vueltas entre los consejos y mi rebeldía (insomnemente convencida) me sumerjo en la oscuridad del destiempo y sabrá Dios a qué hora me quedé dormida porque ya son las diez de la mañana chingue su madre (cotidianamente devota) me levanto de un salto porque estamos en plena campaña electoral y hoy tenemos (colectivizante) debate con los otros candidatos y además yo quedé de llegar temprano y echarle la mano al Tulio (candidateado por enésima) con la organización y las mantas porque a falta de poco descaro pues nosotros convocamos y bien clavada en la autocompasión porque antes que nada tengo que preparar el desayuno y peinar a mi más pequeña y lavar los trastos (militantemente liberada) total que llego a eso de las doce y a chambear corazón que es tardísimo (bien convincente) me dice el Tulio y yo (incapaz de remordimientos) órale diciendo y haciendo me aplico en las mantas al tiempo que cuestiono que dónde carajos anda el Tebas a lo que centelleante responde el César (con autoritarismo de director de campaña) que si ya sé para qué pregunto y yo sin dejar los garabatos (con un dulce tonito reprochón) ay pinche Tebas no entiende el cabrón en eso muy salido de onda llega el que presidirá la mesa de debate preguntando (casi sabio e imprescindible) que qué onda que a qué hora empieza todo porque yo tengo una bronca pero regreso segurito y yo (bien memoriosa) Tulio acuérdate que nos van a prestar el sonido y hay que recogerlo a la una y el Tulio (ocurrente y paternalista) pues que te lleve él en el carro no hija (señalando al aludido) y entonces (precaria y solícita) le parpadeo y le pregunto que si sí y el otro (bien interfectado) pues órale porque vengo de prisa y yo (bien tolerante y obviamente complacida) pero si tú vas a moderar la mesa y él (ruborizado y sonriente) sí ya sé regreso segurito ya les dije y yo órale pues le digo y me encamino por delante y todo el camino la plática girando en la onda del Sub que qué hombre le digo y él que sí qué tipazo (bien compartidotes) pero que sus desplantes al perredé le digo ni a él se los perdono y este él que encuentra la oportunidad para el debate me dice que tiene razón y que además el Sub sabio como es distingue bien entre los altos mandos y la base que somos nosotros y yo digo que sí pero qué chinga porque con quienes se reúne es con los altos y él que se elabora unos argumentos dignos de mejor público porque yo me evado pensando que si tendrá razón el que me aconseja y si sí pues tendré que dedicarme a buscar bien como Diógenes mínimo y luego (impertinente conmigo misma) pienso en voz alta y se me sale el amor por el Sub (acostumbradamente originalita) y el otro que se sonríe y me dice que no que lo mejor es la libertad y que el amor es un compromisotote y que eso nomás encadena y que además luego por eso te va cómo te va y que los golpes de la vida son los que más se notan en la cara mira cómo andas me dice y yo (tan vanidosa como puedo) luego luego me miro en el espejo y el otro (cruelito y divertido) dice que no que me lo dijo sin convicción pero cómo te convencí (irónicamente tierno) y reitera el tema total que quedamos en que lo del Sub era nomás para don Porfis para que sepa lo que es amar a Dios en tierra de indios y que yo no debería sentirme aludida porque además me dice (muy generoso) el pinche Sub ni sabe que existes así que estás a salvo y yo le suelto un cabrón (rete agradecida y cariñosísima) y cuando llegamos frente al aparatejo el Dante (extremadamente amable) nos enseña cómo se instala dónde están los cables de la corriente directa y todas esas cosas de la técnica que es lo que ellos mejor entienden y yo (sin entender pero bien aplicada) ya vámonos porque nos esperan allá y como a las cinco que es la mera hora el Tulio como trenecito de cuerda vuelta y vuelta y fume y fume y el Tebas atareado como nunca y con las dificultades que implica tener sólo dos manos y al César a su espalda dándole indicaciones (aleccionador y experimentadísimo en colocar mantas) a la izquierda pero derechitas como debe ser y yo (debidamente acomedida) ayudando y con unos nervios de miedo pero malhaya quién dijo miedo si para bailar nací porque los sonorizadores (bien alevosos) que nos ambientan la espera con una cumbiecita y yo con estos pies que no se quedan quietos baile y baile y causándole mayores problemas al Tebas porque con tanto meneo no atino a pasarle la cinta adhesiva y el César (momentáneamente cuerdo) o le ayudas o bailas y se acomoda la gorra y yo (totalmente amenazada) perdón señor director y me tranquilizo los segundos necesarios y el presidente de la mesa por allá nomás para asegurarse pero segurísimo le pide línea al Tulio y luego a Gris (única fuente segura de información) y luego viene conmigo que ni sé qué onda (pero bien ensuficientada) le repito lo que le acaban de decir y ya todo preparado los esperadísimos contrincantes (de lo que se perdieron) no aparecen y el presidente de la mesa (ya bien documentado y basto de saber) ni modo haremos un acto de autoconsumo (engreído y arreglándose el cuello) se trepa al improvisado presidium y el Tulio y el Tebas tras él pues ni modo (bien sacrificados y re gandules) y yo (con los pasos apaciguados por el silencio) me recargo en uno de los bafles arremolinándome en la sinuosa disyuntiva que me presentan los sobados consejos y se me ocurre que qué tal si le pido el propio al futuro consejero ciudadano porque dos puntos de vista equidistantes y para-lelos puede que me aclaren la existencia pero qué tal si no cuando de repente salto y me pongo otra vez en tierra (olímpica y con una coordinación digna de cámara baja) al momento en que el moderador me habla al oído pero desde el micrófono y al mismo tiempo saco la cámara como desenfundado para fingir el susto que me llevé y me hago pendeja solita porque todos se dieron cuenta y se abanican con los volantes cerca de la boca como para espantar la carcajada y los del panel (entradísimos) ni se inmutan ante el acto que se asemeja a una sala de traumatología de tanta queja y todos nosotros los de abajo (reterrevolucionarios y bien zapatistas) descubriendo a los responsables de la corrupción y de las desgracias nacionales y el Tulio (con esa oratoria que nomás él sabe) provocando los aplausos en cada punto y aparte y otra vez los de abajo (asentidores y solidarios) sí sí'cierto y luego el Tebas (como en el desierto e inflamando el pecho) ya no vendamos nuestro voto por una cubeta o por una bolsa compañeros y una señora que se pone el suéter sobre su camiseta del pe erre í y vuelve la cara hacia todos lados a ver quién la vio y nadie más que yo y me sonríe y yo (más que comprensiva) le contesto el gesto y le perdono la vida y me voy a echar flashazos a otro lado hasta que terminamos de batirnos y guardo el arma y los arreos y me clavo de nuevo en el dilema y con el corazón revuelto porque aunque inconsciente todavía creo que el que aconseja puede que sepa lo que dice y como para provocarme se me aparece así de frente el icono creciente de la noche y yo como esquivando me imagino que detrás de esa brillantez está el Gato de Chester pero que yo ahorita quisiera hacerme chiquita y desaparecer o mejor me voy de la ciudad a Kalkiní por ejemplo y me dejo de tarugadas y sirve que estreno lo que no conozco en eso el Tulio (palmeándome el hombro bien liderzote) ya vámonos mija que ya se acabó todo aquí y yo que de la sorpresa balbuceo (rete analítica y muy profunda de voz) ah ya tan rápido pues órale vámonos y ahí andamos deambulando por las calles con nuestras mantas y procurando que queden bien arriba y yo (mansamente) caminando y calladota porque a cada ratito me vuelvo a ver si le encuentro los ojos al de Chester pero nada y me digo que si lo llego a oír ése sí que me dará buenos consejos no como esta bola de mandones y entonces la luna-risa como que se amplía y yo (cuánta vergüenza) mejor le sonrío al César que lleva horas preguntándome desde lo alto de la escalera (equilibrante y envalentonado) que si así ya que como es natural a media noche el equipazo de campaña ya menguó y de los diez perritos ya nomás quedamos tres porque el pinche Tebas hizo mutis tose y tose hasta que se esfumó y como ya me habían colgado el título de dirección del equipo (resignada y responsabilísima) me paso toda la noche aplicando las enseñanzas del César a la izquierda pero derechitas como debe ser y sin saber cuál es el centro de equilibrio porque la atención se me escapa nomás buscándole cuatro ojos al misterio…

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