Ave Lamia Revista Cultural

Reserva de Derechos 04-2013-030514223300-203

Ciudad de México Año III Número XXX Abril 2015

 

Editorial

Llegamos al número 30 de Ave Lamia, y con él llega también abril, el mes más cruel. Tal vez por eso a alguien en algún momento se le ocurrió celebrar a los seres más crueles de la creación, justamente en este mes: los niños, mismos que necesitamos para celebrar nuestra noche de Walpurgis.

Como bien decía T. S. Elliot en el entierro de los muertos, abril “…mezcla recuerdos y anhelos, (y) despierta inertes raíces con lluvias primaverales…”, y así recordamos aquel abril de 2013, cuando en la revista precursora de la nuestra, que aún andaba a gatas con pretensiones de volar, se habló de abril y su crueldad adjunta. Entonces el cruel destino se regodeaba viendo cómo nos rondaba un jaguar con piel de oveja. Pero por supuesto que no con alejarnos de las malas influencias la crueldad dejó de estar presente, porque abril convive con ella absolutamente mancomunada.

Y abril llega a tierras mexicas para insertarse en el alma de los mexicanos, quienes sabemos muy bien ser crueles con apodos, albures y bromas que inciden “donde más duele” (como se acostumbra decir). Cuando alguien dice: “Ya te la aplicó” o “ya te chingó”, quiere decir que la burla rindió el fruto deseado: hicimos escarnio de alguien, a veces como venganza o por simple distracción. Así arreglamos las cosas en México, el duelo no es con armas de fuego, sino con la palabra, esa arma que mata en vida.

Aquí estamos llegando al cuarto mes, llegando a otra primavera más de la era del calentamiento global, y con ella nuestros colaboradores nos tienen guardados grandes momentos: un anticipo de terror por parte de Norma Elsa Pérez, un poco de sangre con Leticia Vázquez y otro tanto de pornografía por parte de Hoscoxx Huraño. Por supuesto que la melancolía estará presente con Mario Bravo y la poesía con Neiffe Peña, además de Luciano Pérez, quien con sus Siete Idilios se enlazará a las Siete Casas que nos propone visitar Tinta Rápida. Dos recuerdos, a Patricia Highsmith, fallecida hace dos décadas, y a don Julio Scherer, recientemente fallecido.

Amaury Pérez nos dice: “…no olvides que el amor vuela de noche
y anida en otro abril cualquiera”. Y José Martí nos revela en uno de sus versos sencillos que Vierte abril tu pena. Y el tango sufre también con la Lluvia de abril de Miguel Calo. Abril nunca dejará de ser cruel.

Tal vez porque somos mexicanos, o por el niño que llevamos dentro o simplemente por ser humanos, la crueldad de abril ya muchas veces nos pasa desapercibida. Y si bien abril es el mes más cruel, esta faceta de la abyección no es exclusiva del cuarto mes del año. Así es que entremos de lleno a la primavera y comencemos los planes para los siguientes ocho meses, cuyos únicos augurios que nos alegran es que tengamos aún motivos para no terminar colgados de un árbol o con las venas cortadas de tajo.

José Luis Barrera

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