Ave Lamia Revista Cultural

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Ciudad de México Año III Número XXX Abril 2015

 

Julio Scherer García
1926 - 2015

José Luis Barrera

Cuando era niño y mi padre llegaba con su cargamento de periódicos de su oficina, los lunes por la tarde, mi faena era buscar las ediciones dominicales que traían las tras cómicas, de la cual destacaba por supuesto el magazine del Excélsior. Fue así que su remesa diaria de periódicos y el agrado con que mi padre leía el mencionado diario, me comencé a acostumbrar en la juventud a la lectura de dicho periódico, cuya dirección corría a cargo del prestigioso periodista Julio Scherer García desde 1968.

Si bien Scherer García inició estudios en la Facultad de Derecho y luego se cambió a la de Filosofía de la UNAM, no terminó en ninguna de las dos por ingresar de forma rápida al periódico Excélsior, cuyo trabajo le entusiasmó tanto que le absorbió gran parte de su tiempo, y tras varios años de desempeñarse como reportero fue designado por la cooperativa como Director General en 1968.

Recuerdo la línea editorial imprimida por don Julio al Excélsior, que no otorgaba pleitesía alguna a la clase política. Crítico, directo y sin concesiones, era un diario que incomodó a los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez, siendo este último el que le dio el golpe mortal a la Cooperativa Excélsior, que gozaba del prestigio de ser una fuerte y poderosa empresa editorial. Voces como Miguel Ángel Granados Chapa, Daniel Cosío Villegas, Gastón García Cantú y el propio Scherer, no eran del agrado de las autoridades, y por eso en agosto de 1972, varios empresarios encabezados por Juan Sánchez Navarro promovieron un boicot de anunciantes, creando una grave crisis económica a la cooperativa.

Entonces comenzó la infiltración oficial en el interior del periódico, al brindar un apoyo económico que trataba de dar la apariencia de rescate, aunque en realidad era una operación de desmantelamiento del equipo de Scherer, y aunque don Julio intentó conservar la independencia editorial, comenzó una persecución en contra de él por parte del Consejo de Vigilancia del diario a través de la radio, la televisión y los diarios capitalinos oficialistas, a causa, o mejor dicho con el pretexto, de la invasión de ejidatarios en fraccionamiento Paseos de Taxqueña, desarrollo urbanístico promovido por Excélsior. Y ya para culminar la labor desintegradora, el 7 de julio de 1976, durante la Asamblea de la Cooperativa Excélsior, en una violenta irrupción de “los indios” (grupo contratado por las autoridades) extrajeron de las oficinas un manifiesto de prestigiados escritores e intelectuales, plumas de ese diario, a favor de la institucionalidad de Excélsior; por esta razón, ante la falta del manifiesto, la edición del día siguiente salió con la página 22 en blanco en la que debió publicarse el desplegado referido.

Entre los colaboradores que firmaban su adhesión a Julio Scherer y Hero Rodríguez Toro, se cuentan: Froylán López Narváez, Enrique Maza, Vicente Leñero, José Emilio Pacheco, Gastón García Cantú, Miguel Angel Granados Chapa, Angeles Mastretta y Carlos Monsiváis. Pese a que la dirección general del periódico solicitó garantías de seguridad por la presencia de matones, los cuerpos policíacos locales y federales no intervinieron. Y fue justo el 8 de julio cuando Regino Díaz Redondo, quien años atrás fuera invitado a colaborar en el periódico por parte del propio Scherer, envíaba a un grupo de personas a notificar la destitución de Scherer García.

En noviembre del mismo año se presenta la renuncia de más de 200 reporteros, fotógrafos, diseñadores, articulistas, editorialistas y colaboradores, entre ellos: Manuel Becerra Acosta, subdirector; Octavio Paz, director del semanario Plural; Carlos Monsiváis, Vicente Leñero, Miguel Ángel Granados Chapa, Rafael Ramírez Castañeda, José Emilio Pacheco, Heberto Castillo, Abel Quezada, Jorge Ibargüengoitia y Froylán López Narváez.

Ahí comienza la debacle del prestigio de Excélsior, mismo que nunca ha podido recuperar. Desde entonces también mi padre dejó de leer el diario y comenzó su búsqueda de nuevas opciones periodísticas. El Excélsior siguió llegando a mi casa junto con todos los que le daban a mi papá en su oficina, pero cuando su trabajo terminó, desapareció también este diario de nuestra casa.

Pero la inquietud de Julio Scherer y sus colaboradores llevan a la fundación del semanario Proceso en noviembre de 1976, que hasta el día de hoy se mantiene como uno de los medios escritos con mayor credibilidad y autoridad para hablar de política institucional, social, cultural y deportiva en nuestro país.
La labor periodística de Julio Scherer se ve ensalzada al recordar sus memorables entrevistas, entre las que se cuentan las tan polémicas que realizó al Subcomandante Marcos en 2001, a Sandra Ávila Beltrán en 2008, a Ismael “el Mayo” Zambada en 2010, y a Rafael Caro Quintero en 2013.

Sobre Julio Scherer, Ignacio Solares dijo: ”…ha sabido templar en su pluma la calidad literaria y la valentía de un periodismo trascendente”. Insistiendo en este tema menciona: “la hermosa paradoja es que cuanto más literario es el periodismo y más periodística cierta literatura, más históricos y más operantes se vuelven”.

El último de los muchos reconocimientos que recibió fue el 3 de octubre de 2014 cuando le entregan la medalla John Reed por su trayectoria periodística y sus contribuciones a la libertad de expresión, otorgada por el Proyecto Cultural Revueltas. El artículo postrero de Julio Scherer, fue a propósito de la muerte del escritor Vicente Leñero, con quien lo ligaba una añeja amistad, que lo llevó a colaborar desde 1972 en el Excélsior cuando don Julio era director, así como subdirector de la revista Proceso, por más de 20 años. Diciembre de 2014, unos meses antes de decirle adiós al mundo, Julio Scherer se despedía del amigo.

Hablar de Julio Scherer García, es mencionar la razón de ser de los periodistas serios, que no abandonan la pluralidad en aras de intentar decir cosas inteligentes y verdaderas. Un periodista de los que nunca conocerán las televisoras comerciales, y de los que tal vez no tengan referencia los televidentes asiduos. Pero para quien quiere crearse una opinión propia y no que les den las noticias codificadas a favor del gobierno y los poderes fácticos del país, siempre tendremos un pequeño espacio para personas como Julio Scherer García.

Un maestro del periodismo por vocación, un tipo inteligente que supo muy bien cómo sobrevivir “en medio de la tempestad”. Un periodista, un editor, un escritor de los que hacen falta para despertar al pueblo, y que por lo tanto es un antagonista natural de los poderosos, díganse políticos o empresarios y por supuesto un aliado de la inteligencia popular, aunque aún haya muchos que no se percatan de la gran pérdida que implica Julio Scherer García.

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