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Ciudad de México Año III Número XXXI Mayo 2015

 

Reflexiones del hijo maricón
Primera parte.

19 de junio de 2011 a la(s) 3:44

Poemario dedicado a la muerte de mi padre.

Reflexiones del hijo maricón 2006 - 2007

Enrique Soria ... Dr Jeckyll

1

Te contaré

como quien cuenta un cuento

para el hijo que se duerme algunas horas

una larga colección de malos cuentos

que te hagan conocer

lo que un hombre como tú

tan sabio y fuerte

jamas sabría

y si de vivo no pudiste comprender

lo que un poeta maricón

(como siempre me juzgaste)

envuelve

tal vez ahora

estando donde estés

tal vez te ayuden a quererme.

No recuerdo tu paciencia,

esa misma que tuvieron mis hermanas,

de acostarme con leyendas y cariños.

ya da igual

afortunadamente para mí

para los dos

no puedo

ni pretendo mencionar qué fui de niño.

me brincaré la historia

para no tocar lo que nos duele

hagamos que nacé un poco después,

quizá a los veinte,

cuando sé que la memoria

no nos jugará un mal paso

un entuerto algún mal gesto

que te quite tu descanso.

te contaré lo que jamás te dije

por temor o por ...

no importa,

por cualquiera

que parezca ser la causa,

la ira,

el dolor,

tu pronóstico acertado

de mi caer en la barranca,

y mi miedo indescriptible

a un día darte la razón,

a no escuchar boleros

a no decirte campeón

es más

puedo hablar de cómo comencé a escribir en prosa el día que me alabaste mis poemas, y pensé que sólo era una forma inconsciente de crearme controversia, para dejar de ser lo que quería, y convertirme en cualquier cosa que te pareciera mas correcta.

pero hoy, mientras abrazo el cuerpo que cuidaste durante tantos años, tengo que volver al principio de mi demanda de divorcio contra ti. Volverme fuerte. No llorar al recordarte (te juro que lloré lo menos posible para que me consideres tan hombre como tú) y mejor hacer algo que nos haga comenzar de nuevo.

así bien

pues de nuevo escribiré poemas

lo que quieras

lo que pueda

sólo para consolarme

de la falta que me estás haciendo ya

del vacío que dejaron tus miradas

y tu rostro - enfadado casi siempre -

y tu risa y esa voz atenorada

en la casa de mamá

comenzaré pues donde yo quiera

donde me plazca,

donde tu frío contra mi se revirtió

donde fue aula,

donde todo lo que te jodió de mí

terminó por ser escuela

para un día alzar mi casa,

donde aquello que callaste

a veces pienso que te hartaba

comenzaré donde mi calle empieza …

donde tu hogar acaba

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