Reserva de Derechos
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Ciudad de México Año III Número XXXI Mayo 2015

 

Te confieso que algunos días
Mario Bravo

Te busco en el último fracaso y en el cajón del buró que guarda tu aroma y ciento siete abrazos, te busco en las aceras que borran nuestros pasos y en el viento del norte que nunca se lleva mis plegarias a tus brazos.

Te busco en las mentiras envueltas en labios recién pintados y en el vagón del metro sin destino ni "espacio reservado para enamorados", en la nube negra que presagia adioses y tormentas, en la cara oculta de la luna y en las noches sin besos que curen temores y miserias.

En fin, amiga, te busco en el verso de García Montero o Neruda y en las cafeterías que conservan nuestras confidencias y locuras.

Te busco al otro lado del empañado cristal del autobús y en la casa en donde tu fantasma me espera en el cuarto vacío y sin luz.

Te busco, en tanto encuentro mi silueta dibujada con tu labial, mientras los mercaderes de las mentiras trafican con mil versiones acerca de tu huida y mi reciente soledad.

Te busco en las plazas y en los parques, en los poemas de otros y en los labios que olvidan nombres y números telefónicos de amantes; te busco en los días sin marcar en el calendario, en mis pasos cansados, en mis mejores pecados y en las noches como hoy, en las cuales me sentía dios o Maradona sembrando ingleses a su paso, me recuerdo así, recostado en el sofá, inmune a los horrores del mundo, porque me hallaba a tu lado.

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