Reserva de Derechos
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Ciudad de México Año III Número XXXIV Agosto 2015

 

Vota o morirás
Adán Echeverría

¡Detrás de los golpes se levantan, más poderosos que
ellos, nuestra audacia y nuestra obstinada libertad!
Max Stirner

En el Teatro de la Democracia, la burla de los partidos políticos es la Campaña Electoral. Las campañas electorales me recuerdan mucho las novenas de la catolicidad. Esos rituales que no te acercan a Dios, sino que terrenizan (hacen terrenal) las mil y un mediocridades de aquellos seres mágicos en los que la feligresía se siente superada. Cada que paso por una casa en que ocurre el ritual de una novena, me imagino a Jesús, alias El Cristo, tapándose las orejas, y al Dios Padre como un Zeus enojadísimo tomando el rayo para lanzarlo y terminar la farsa, pero le toman del manto y le dicen: “Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen”; bien que chingan pero no saben lo que hacen, nos dan lástima y no saben lo que hacen. Lo mismo son las Campañas Electorales, ese ritual que saca lo más precario del patriotismo ramplón.

Se ve, se siente, no somos inteligentes. Y entre estos partidócratas y los marchantitos de siempre, no sé quiénes son los que más lástima me dan.
Las súplicas del Instituto Nacional Electoral son de una maldita risa. Han pasado de la amenaza a la culpa y ahora se lanzan por la súplica. Por favor, voten. Sal a votar. Si no votas se te caerá el pene. Si no votas tu mamá ya no te va a querer. Si no votas es pecado. Si no votas vendrá Satanás a darte de nalgadas. Si no votas mataremos a los niños. Si no votas los gringos nos atacarán. Si no votas el Peje será eterno. Si no votas seguro que la Democracia Líquida a todos nos inundará.
Y se trazan las mentadas de madre, los insultos, las caricias pocas, los golpes, las granadas, el salivazo, de todo para intentar que la gente No Anule su voto. Para intentar que la gente salga a votar. ¡Por Diosito santo que salgan a votar, por el Pípila, salgan a votar!
Ay, el Teatro de la Democracia, que lanza sus encuestas cada vez más tiernas, uno lo ve en Mérida: Ana Rosa tiene el 134% de los votantes, y entonces sale el PAN y dice que no, que ellos lideran con 234% del padrón electoral y el PRI dice que sí, que con el 547% ellos lideran, y esto porque los medios de comunicación en su franco servilismo (porque pagan los partidos es que cubrimos sus notas y sobrevivimos), ya ni se les acuerda cómo es aquello de los Porcentajes de a 100, ni de los Litros de a Litro. La cosa es joder al otro. ¿Con quién estás, con la luna o con el sol?
Hacía tiempo que no me reía tanto en una elección federal, y es que a uno no le queda más que seguir leyendo, estudiando, y espantar como se espanta a las moscas a todos esos partidistas que aplauden, aplauden, como focas amaestradas, en espera de que el Ser Supremo Candidato pueda acariciarles el lomo.
Y al final de todas las mentiras respecto a la falacia de las votaciones, a pesar de que ellos nos sigan gritando aquello de la Democracia, nosotros seguiremos teniendo la libertad de poder mandarlos a todos al carajo, y olvidarnos del asunto.

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