Reserva de Derechos
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Ciudad de México Año VI Número LXII Diciembre 2017

 

Advenimiento
(Parte X)

Enrique Soria

Amante anónima

De algún lugar cualquiera

Prendida de sus dedos

Cruza el barrio de mañana


No la ama

Pero al verla

Desmedidas reacciones

De deseos insofocables

Los evaporan ante la sed de Eros

Y cuando el libido

Yace abrumado en la penumbra

-como en cualquier caso-

Escapa a la menor provocación

No hay un lazo

-no lo intenta-


Más allá de aquel instante

Sabe que se pierde de algo

Pero no lo mide,

- no ha pensado en ello-

Sólo siente con certeza

Una perceptible ausencia

Que le tiene

Atado a la esperanza

Sólo

Para no estallar

Trato de entender que fue de mí

Y me espanta el porvenir,

Mi fragilidad ante tu ausencia.

Tu facilidad

Para convencerme

Sin querer

De que he estado

En el lugar equivocado

Y al final

Me acostumbre a ti

Y aun sabiendo

Que no te quedarás,


Prepare mi historia

Para darte un sitio,

Y que tuvieras mi silencio,

Mis canciones rotas,

Mis horas de cerveza,

Mis heridas pasadas,

Mis vicios

Y conflictos.

Todo era para ti

Y no lo tomaste

Aun dejándolo en tu puerta.


Igual

Que amor que llevo

Insurrecto y malherido

A tu cadalso;

Este amor que tal vez

Jamás debiste encontrar

Pero estaba ahí

Para ti

Y te lo encontraste.


En la acera

Cualquier día

Pasaron uno frente al otro.


Él la vio constante

Y ella

Con un sutil ademán de interés


El advenimiento se acerca

Pero algún ruido los distrae

Y el destino gira sus cabezas

En distinta dirección

Un ligero cosquilleo

Y la impresión

De haber presentido esa escena

Alguna vez

Les incomoda por el resto

De la tarde.

Luego lo olvidan

Y no vuelve a pasar nada

No tenían por qué saber

Que ese día

Sus vidas

-con suerte-

Se deberían

Haber

Partido

En

Dos


Inactivado emocional

Cualquier buen augurio

Es una broma de humor negro.

Con la memoria inflamada de tu rostro

Y de los pálidos sueños infantiles

Que te nombran


¿cómo te retengo?


-dices que exagero siempre

Y luego cuelgas-

Tus palabras como sables.

Repitiendo con razón

Que me desgarro en vano...

Lo intelectualizo

Culpo de mi suerte

A trescientos años de conquista,

Dos mil de abusos y mentiras,

O veintiocho atestiguando

El matriarcado en que crecí.


Y siempre termino

Negando que me faltas

No te dejo notar

Cómo el dolor me fractura.

Para no importunarte con lamentos...

...y mientras sucede

Lo que sea


Me pregunto de nuevo

Cómo pude pensar

Que llegarías aquí

A rescatarme del limbo

Y en tu mirada

Me podrías resguardar

Y darme asilo,

Y como me dio por soñar

Que te gustaría conocer mi infierno

Y derrocar

A los subversivos ángeles

Que habitan

Conmigo


Y comenzó a llover...

Llovió abismo

Y soledad

Sobre

Sus cabezas


Se ven desnudos al espejo

Y esperan

Que pasen

Los siguientes años

Unidos con alguien

No tan mal

Parecido quizá

A quien soñaban

Y nunca sabrán

Que abordaron el mismo tren

Y que quizá se sentaron juntos

O entraron al mismo café


O sus hijos irán a la misma escuela...


Y los dos

Nacidos

El uno para el otro

Seguirán buscando una felicidad

Que solo dependía

Del azaroso encuentro

Que no

Llegó

Jamás

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