Reserva de Derechos
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Ciudad de México Año VI Número LXII Diciembre 2017

 

Exilio
Mario Bravo

En el exilio de tus brazos, aprendí que mi Patria son tus labios.
La frontera entre mi cuerpo y tu piel, resguardada por tus milicianos, me resulta políticamente incorrecta; no te ofendas, es sólo que la Humanidad ha comprobado que los muros únicamente se construyen para derrumbarse.
Derrumbemos así también la muralla que levantaste entre nuestros deseos.
Rescátame del exilio, regresemos a caminar a los sitios que tracé en tu geografía, detengámonos en las mismas esquinas de tus mares, tomemos un café en tu vientre, platiquemos de Benedetti en el comienzo de tu espalda.
Encendamos de nuevo las farolas de tus labios, metámonos a saco en las sábanas que protegen la desnudez que no he visto más en ti, busquémonos, encontrémonos, volvamos de“ Nunca jamás”.
Una mañana, quizás mañana, dame la buena noticia de que concluyó el exilio de mi Patria amada: tus labios.

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