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Ciudad de México Año VI Número LXII Diciembre 2017

 

Don Juan Tenorio
Compañía Nacional de Teatro Clásico Fénix Novohispano A.C

José Luis Barrera

El año pasado en que se celebraron los 200 años del natalicio del escritor español José Zorrilla, y del que hablamos justo en febrero (http://www.avelamia.com/201702_jose_zorrilla.htm) , no podía faltar una tradición que año con año es costumbre desde hace 155 años en nuestro país. Hablo de la escenificación de Don Juan Tenorio, con cuyo personaje principal se identifican los mexicanos por el menosprecio que tiene de los valores y su burla de la muerte, y que ha permitido diversas puestas en escena de esta obra que no puede faltar en el mes de noviembre.

Teniendo en cuenta la esencia de la tradición, comenzaré con el primer Tenorio representado en México en 1844, en el Teatro Nacional e interpretado por un famoso actor de la época, Antonio de Castro. Pero sobre la tradición de ser representado año tras año en el mes de noviembre, el maestro Luis Reyes de la Maza (El Teatro en México durante el Segundo Imperio, 1959, Imprenta Universitaria, 238 pp.), menciona que el Don Juan Tenorio se estrenó en el Teatro de Iturbide, el 1 de noviembre de 1863, conforme a la costumbre española, “por creer la empresa que su argumento de fantasmas y voces de ultratumba se prestaba a la celebración del día de muertos, tal y como se hacía en España”; repitiéndose su puesta en escena en noviembre de 1864.

Dos años después Maximiliano de Habsburgo invitó en 1866 a José Zorrilla a formar parte de la Compañía de Teatro del Imperio, y con ésta Zorrilla montó una representación del Tenorio en el Palacio Imperial para celebrar el cumpleaños de la emperatriz Carlota.

Cabe mencionar que después de la partida de Porfirio Díaz a París, se realizó una versión de Don Juan Tenorio de Luis G. Andrade y Gerardo Blanco que inauguró los tenorios cómicos que se han vuelto una costumbre alterna en nuestro país. Esta obra fue estrenada en 1912 y hace una parodia política de la situación que se vivía en el México gobernado por Francisco I. Madero.

En esta obra el papel de Don Juan Tenorio es representado por Madero, mientras que Mejía fue Bernardo Reyes, el papel de Gonzalo Ulloa era Porfirio Díaz, el de don Diego fue el padre de Madero, mientras que Doña Inés era una referencia al pueblo de México. Esto por supuesto ha degenerado en un espectáculo de baja calidad cuyos recuerdos cercanos nos remontan a dos Pacos: Malgesto y Stanley, siendo con el segundo con quien comienza el desgaste del concepto hasta llegar a lo que es hoy, que pese a su éxito de taquilla, no es una buena oferta acorde a la concepción de comicidad política con que surgió.

A partir de esta versión del Tenorio, se tiene que indicar al público que espectáculo va a elegir: El Tenorio Clásico o el Tenorio Cómico. Pero volviendo a la tradición original del Tenorio Clásico, cabe insistir las grandes interpretaciones que han tenido, de las cuales en los tiempos actuales muchos recordarán las de los dos Gonzalos: Correa (quien ostenta el Record Guinness como el actor que durante más años ha interpretado a este calavera, y Vega, quien lo interpretó por última vez unos años antes de su muerte.

Pero el que voy a referir ahora es el que viene representando desde hace diez años la Compañía Nacional de Teatro Clásico Fénix Novohispano A.C, bajo la dirección del maestro Juan Francisco Hernández en la Explanada de la Capilla de la Emperatriz, en el Palacio Nacional.

Esta compañía nos presenta el Don Juan Tenorio original, sin agregados ni adaptaciones, tal cual lo escribió José Zorrilla.

Este año está protagonizada por una soberbia Martha Ofelia Galindo -que regresa al teatro clásico después de un largo tiempo de ausencia en este género-, y quien da vida a Doña Brígida; Violeta Isfel, en el papel de Doña Inés; Miguel Alonso, como Don Juan; Claudio Morales, como don Luis Mejía; y Eugenio Bartilotti, como Marcos Ciutti, además 10 magníficos actores más que completan el cuadro, y como siempre con música en vivo a cargo del Cuarteto de Cuerdas Clásico de la Ciudad de México, que termina por complementar de manera atingente un espectáculo de gran calidad para el público asistente.

 

Para esta puesta en escena ya tan tradicional, se han utilizado escenarios representativos como el Palacio de la Inquisición, el Museo de la Ciudad de México, el Ex Convento de Regina Coeli y el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, además del ya mencionado Palacio Nacional.

Y aunque ya la mencioné en un párrafo anterior, es de resaltar el profesionalismo y pasión que le imprimió al personaje de Brígida, la gran actriz Martha Ofelia Galindo, quien no obstante sus 88 años de edad, actúa con un vigor y atingencia propios de una maestra de la actuación. Por supuesto se llevó la ovación de la noche por su trabajo.

No es un accidente que durante una década esta importante compañía venga representando el Tenorio, siempre con gran aceptación del público, y es que la pasión por el teatro clásico y la cultura novohispana de su director Juan Francisco Hernández se nota claramente en el cuadro de actores y en el propio montaje de la obra. Y esto lo nota el público asistente, muchos de los cuales se van convirtiendo en asiduos asistentes a la representación de este Tenorio, que siempre tiene algo notable que ofrecer.

Y no nos cansaremos de verlo.

Fotografías: Gerardo Arias Tavizon

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