Reserva de Derechos
04-2013-030514223300-203

Ciudad de México Año VI Número LXVI Abril 2018

 

Editorial abril 2018

Seis años después de comenzar con una inquietud editorial que nos llevó a hacer unos “pinitos”, no del todo afortunados, pero que nos permitieron sumar voluntades para aterrizar la actual revista, hoy nos disponemos a celebrar la cifra maldita del triple seis (Año 6, número 66).

En abril de 2012, tomamos la decisión de editar una revista digital de cultura, aunque la discusión era que uno de los implicados en esto la deseaba meramente poética. Entonces desarrollamos un tanto a trompicones y sin mucha noción editorial la mencionada revista, precursora de Ave Lamia, en un blog un tanto informal, que, sin embargo, nos iba dando experiencias muy valiosas para fundar, ocho meses después, nuestra verdadera revista, Ave Lamia, cuyo nombre surgió de improviso ante la imposibilidad de usar el que habíamos elegido por consenso: Abrapalabra.

Lo cierto es que los tiempos para la fundación se fueron dando sin así planearlos, y nuestro amado octubre (de nuestras posadas malditas o mejor dicho nuestras posadas brujescas) fue el mes de la transición de aquella previa publicación, un tanto rústica y desordenada, hacia la actual más planeada y seria. Y noviembre, mes de los muertos y por ende el mes de “La niña blanca”, le iba de maravilla al nombre que terminó por definirse para nuestra revista. Pero fue en abril, el mes del Diablo, que comenzamos a ensayar esta labor editorial. Y, tal como se mencionó, seis años después de aquel inicio informal, llegamos a un número que termina por redondear una serie de casualidades profanas que refuerzan la identidad insumisa de la revista. Qué tan afortunada es esta que hoy publicamos, sólo pueden decírnoslo nuestros lectores, pero nosotros debemos acotar que hemos encontrado una labor muy substanciosa y por demás agradable, en la que no permitimos que se trasminen conceptos preconcebidos al contenido de la revista.
De acuerdo a la numerología el 6 es un número que representa algo incompleto e imperfecto, y en la Biblia usan este mismo en tres ocasiones seguidas para identificar a la bestia del Apocalipsis, de siete cabezas y diez cuernos, reforzando la idea de que es algo malo. Pero como siempre se observa desde la disidencia, lo que es incorrecto lo definen quienes de manera jactanciosa dicen saber lo que es correcto. Por eso celebramos nuestra edición 666, justo a seis años en que decidimos comenzar con la incorrección que para muchos es hacer cultura en un país en que ésta misma está muy golpeada por la omisión y la pretensión.

Sabemos que somos incorrectos para muchos, pero no deseamos tener afectos por doquier, en primer lugar porque eso es imposible, y en segundo porque no nos interesa ganar indulgencias con la gente que se ha encargado de anquilosar la cultura. Publicamos lo que nos gusta y lo que no nos gusta, porque esa es la visión editorial que desde el principio se trazó y no la traicionaremos. Y sabemos que hay personas que jamás nos ofrecerían una colaboración para publicarla en la revista, y quienes lo han hecho por error se han retirado (algunas veces hasta exigiendo que se quite su publicación) a motu proprio.

Seguiremos haciendo cultura con esa personalidad profana, que es sinónimo de rebeldía, que tanto molesta a las cúpulas, ya que ambas proceden de la misma inquietud humana de romper con el establishment.
Que así sea.
José Luis Barrera

Regresar