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Ciudad de México Año VI Número LXVII Mayo 2018

 

Cinco poemas
De Dolor Fantasma. 1994

Enrique Soria

XIX
Después de las águilas y de la cumbre,
Del juicio y el castigo divino
A su insolencia,
Prometeo devolvió el fuego
Que había robado para sus hermanos.
Nadie sospechó
Que después de mil robos,
El fuego llegaría a nosotros una tarde,
Y lo extinguiríamos de repente.
Al fin
Los dioses
No lo necesitarían más.
Hoy
Desde este frío que me quedó
Después de aquella sobredosis de calor,
Y atado del corazón y de la suerte
En la cumbre de tu ausencia,
Sólo espero a las águilas,
Y ni siquiera ellas llegan.


X
Hablabas de amor
Como de morir un poco
Tan sola
como yo
Tan confundida
-tu nostalgia eterna
por lo que no vendrá-
Temías a las rupturas.
Pero no lo supe ver
Y tampoco vi
Que más que el héroe,
Y más
Mucho más que el hombre fuerte
Indoblegable
Que no era
Y te ofrecí,
Esperabas alguien frágil,
Vulnerable como tú
Para hacerle compañía.
Y yo lo era...
¡Carajo!
Menos joven y más listo
No lo hubiera tratado de ocultar


XI
Puebla tan lejos
Y tus rasgos etéreos tan cerca,
Mona lisa de mezclilla
Llegando con retraso,
Te besé con la desesperación
De imaginar sin ti mis labios.
Ay mujer
¿qué debí decir?
Puebla tan lejos y la ciudad tan grande
¿Estábamos realmente en casa?
Yo tan iluso que dentro de mí
El nómada venció a tu amante
La ciudad al nómada
Y me perdí.
El miedo sujetaba mis respuestas
Ante tu reclamo
Y yo tan joven esos días,
Cuando te dejé ir sin oponerme,
Empecé a envejecer
Lenta
definitiva
irrevocablemente.
Sin saber qué hacer con tantas calles,
Sin aprender a estar conmigo cerca.


XII
Hay días que desgarran
Y queman
Con su falta de apariencia de día común.
Días en que el horóscopo del diario
Anuncia conjunciones favorables
Y nos pega por la espalda
Con un astro.
Días que entierran
Sus veinticuatro dedos en el cuello
Sin ahorcar.
Días como aquel
Que arrancó
Mi nombre de tu agenda.
-ese día te vi mientras te alejabas
sin sentir el daño que vendría;
Este dolor fantasma
En el muñón que me quedó en el pecho
Por amputarte de mi historia.
Cuando lo sentí
Maldije cada segundo
Que no te vi cuando podía,
Cada palabra que no dije
Y cada tarde que vendría
No estando tú.
En días así
Los versos que me cuelgan de tu memoria
Intentan,
Sin lograrlo,
Bajar las cortinas del cielo
Para que llegue el día siguiente


XIII
Tu beso faltó en mi boca
Tus sentidos;
Y yo enfermo de tus labios lejos
Me condene al exilio,
y huyendo
Me alejé de lo que fuimos;
Del barrio,
De la gente,
Me alejé de lo que sueño
Lo que pienso y lo que siento.
Pero no de la nostalgia y
Así,
Lejos,
La posguerra del amor
me inmunizó
Contra el presente
y el futuro.
-de hecho aún no les temo-
Pero la nostalgia en cambio,
-pretérita enfermedad
Del que lo pierde todo-,
Esa sí que duele,
Y esa sí que aún
No deja de causarme miedo
Cada vez que regresa
Y la ciudad se ríe de mí

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