Reserva de Derechos
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Ciudad de México Año VI Número LXIX Julio 2018

 

El cuervo y los troques de trigo
Alma Preciado

Una mañana soleada de verano, un hermoso cuervo sobrevuela el kilómetro 100 de la carretera que une el poblado Héroes de la Independencia con el Valle de la Trinidad, sobre la carretera Ensenada-San Felipe, de Baja California, México. Sus negras alas brillan bajo la intensa luz del sol, de una cálida mañana del mes de julio, al planear cerca de los postes de luz que bordean la carretera; y mientras vuela divisa a un gavilán posado en un poste que observa detenidamente la carretera. El cuervo desciende junto a él y con un graznido pregunta:
- ¿Qué haces aquí hermano gavilán, qué tanto observas?
- ¿Ves la carretera?
-Sí.
-Por ella pasan muchos troques cargados de trigo. En su recorrido se les cae un poco sobre el negro pavimento.
- ¡Qué bien! y tú bajas a la carretera a comértelo.
-Por supuesto que no. Yo no como semillas. Soy carnívoro y cazo a las palomas que bajan a comerse el trigo que estos camiones tiran-, señaló indignado el gavilán.
-Buen punto-. dijo el cuervo y se alejó.
Al día siguiente el cuervo regresa al mismo lugar para ver si es cierto lo que le ha dicho el gavilán. Empieza a volar cerca de los postes de energía cuando divisa a un zopilote posado en el mismo sitio donde un día antes ha estado el gavilán. Se acerca y le pregunta.
- ¿Qué tanto miras, amigo zopilote? Parece que esperas a alguien.
- Efectivamente. Espero a los troques con lonas de color, cargados de trigo, que se dirigen al mar del oeste.
- ¿Y para qué los esperas?
-Para comer los desperdicios de aves que quedan esparcidos por el pavimento, cuando las atropellan los carros si bajan a comer el trigo regado por la carretera.

El cuervo escucha en silencio, se despide y emprende el vuelo pensando.
- ¡Qué vida se dan el gavilán y el zopilote!, mientras yo tengo que lidiar con los feos espantapájaros que los humanos ponen en sus siembras; siempre me asustan cuando quiero acercarme a comer semillas. Es una muy buena táctica la de estos cuates, y como yo me alimento de granos, o de animales frescos al igual que el gavilán, y hasta de carroña como el zopilote, me uniré a ellos en esta vida fácil y sin complicaciones.

Seré fiel seguidor de los troques de color cargados de trigo. Voy a contarle a mi mujer, y mañana nos mudamos para acá con todo y tiliches ¡Sí, señor!
A partir de ese día se pueden observar cuervos anidar en los postes de luz alineados sobre esta bella carretera que recorre la Baja California de Este a Oeste, o de Oeste a Este, según el viaje. Pero igual se ha visto a los mapaches de la región, trepar a los postes de luz, y darse tremendos banquetes con los huevos de sus nidos. También los mapaches resultaron afortunados.

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