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Ciudad de México Año VI Número LXIX Julio 2018

 

Yellow Submarine
Luciano Pérez

El de 1968 fue uno de los más productivos en la carrera de The Beatles, que a mediados de 1969 concluiría como grupo. Pero hace cincuenta años no parecía notorio que hubiera alguna fisura que llevase a la separación, pero a medida que avanzara 1968 habría fricciones interiores durante la grabación del “White Album”. Lo que estaba sucediendo es que cada uno de los Beatles empezaba a hacerse más individual en cuanto a sus intereses artísticos y también personales. En los primeros días de enero de 1968, George Harrison fue a la India para grabar el soundtrack de una película inglesa llamada “Wonderwall”, hoy de culto, que participó en el Festival de Cannes y fue estrenada en Londres un año después, en enero de 1969.

El disco, con el título de “Wonderwall Music” y una atractiva portada, fue lanzado en noviembre de 1968. Ninguno de los otros tres Beatles participó en esto, así que fue de hecho el primer disco solista hecho por un Beatle. En él la música de George fusiona sonidos de la India y de Occidente, todo en una atmósfera muy de vanguardia.

A su regreso de la India, Harrison trajo una preciosa canción india que compuso para el soundtrack de la mencionada película, pero decidió que merecía ser para los Beatles, “The inner light”, a la que George le puso voz y John y Paul hacen coro. Pasó a ser el lado B de un disco sencillo que apareció en marzo de 1968, cuyo lado A era una de las más emblemáticas canciones beatles, “Lady Madonna”, escrita y cantada por McCartney, con sabor a blues y foxtrot.

Ahora retrocedamos a 1966, cuando se gestó un proyecto secreto: hacer una película de los Beatles en dibujos animados. En los años de la beatlemanía se hizo popular una serie de caricaturas para la televisión, con el grupo de Liverpool como personajes de sus propias aventuras y cantando canciones. Un amigo de los productores de esta serie, Al Brodax, tuvo la idea de hacer un largometraje de caricaturas beatles, bajo el título de una de las canciones incluidas en el disco “Revólver” de ese año, “Yellow Submarine”, y todas las aventuras del film tendrían origen en este submarino amarillo, que sería tripulado por los cuatro liverpoolianos.

Cuando el proyecto fue presentado a la United Artists, con la cual había el compromiso de otra película beatle, esa compañía se mostró entusiasmada y dio luz verde. Los Beatles también estuvieron de acuerdo, contentos de no tener que hacer casi nada, a diferencia de las películas que realizaron antes, “A hard day's night” en 1964 y “Help” en 1965; muy divertidas ambas, pero muy estresantes para el grupo. Sólo aparecerían en un breve segmento al final de la película, y entregarían cuatro canciones nuevas (que como dijo Lennon, eran sobrantes de otros discos).

Brodax se puso a trabajar en un guión, pero mandó llamar a un escritor profesional para que asumiese la escritura formal del texto, a Erich Segal (un caso curioso: hijo de rabino, se hizo experto en letras griegas y latinas, y terminó como autor de bestsellers). Segal, quien en 1970 alcanzaría fama mundial con su novela “Love Story”, de la que se hizo una famosa película, ganaría 16 mil dólares por su trabajo en el guión de “Yellow Submarine”. Este film tendría que ser algo muy diferente a todo lo antes visto, y ya en 1967 tomó el aura sicodélica del Sargento Pimienta y del Viaje Mágico y Misterioso. De hecho los Beatles en caricatura aparecerían tal como era el grupo en cuanto a vestuario y apariencia en esos días de 1967. La verdad es que para 1968 ellos habían superado por completo esa etapa y se encontraban en otra cosa, así que ya no se parecían a los coloridos muñecos que se verían en el film.

Brodax necesitaba no sólo un buen guión, sino también un estupendo equipo de animadores. El trabajo, que era mucho, fue dividido entre varios diseñadores: Fred Wolf, Dennis Rich, Heinz Edelmann y Charlie Jekins, todos bajo la batuta de los directores de animación, Bob Balsar y Jack Stroker. Hubo finalmente un total de cuarenta animadores y 140 técnicos para hacerse cargo de las diversas y muy coloridas secuencias de las caricaturas. Se utilizaron diversos estilos de animación, uno de ellos, muy famoso, el disneyense de rotoscopiado, que consiste en ir dibujando y pintando a mano las secuencias una por una.

El núcleo de la trama consiste en que los malos, unos monstruos azules llamados Blue Meanies, invaden Pepperland (la Tierra de la Pimienta) para imponer una dictadura, pero la Banda de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta, los buenos, habrá de impedirlo, avalados por el amor, que es todo lo que se necesita. Para quienes ya no creemos, o nunca hemos creído, en dividir el mundo en buenos y malos, nada de eso suena convincente, pero al público le fascina ese tipo de visión. Aparecen diversos personajes, como el malvado Guante Volador, como Jack the Nipper, de manos como dientes de tiburón; o como el Nowhere Man, solitario y artista; los turcos tortugas y los persuadidores ocultos, etc. Pero los personajes esenciales son los Blue Meanies (o Malitos Azules), de orejas como de Mickey Mouse, antifaces negros y grandes botas; y por supuesto los propios Beatles, que llegan a salvar a Pepperland tripulando el famoso submarino amarillo.

Lo ideal hubiera sido que los propios liverpoolianos hicieran sus voces para el personaje correspondiente, pero no había tiempo para eso, y fueron contratados cuatro actores para realizarlas: John Clive la voz de John, Geoff Hughes la de Paul, Peter Batten la de George, y Paul Angelis la de Ringo. En cuanto a las canciones, las cuatro nuevas fueron: “Hey bulldog”, escrita por Lennon, donde todos terminan ladrando y gritando como perros; “All together now”, de McCartney, que años después se haría famosa en “Plaza Sésamo” (en español se le conoció como “Todos juntos ya”); y dos de Harrison, “Only a Northern Song”, originalmente parte del disco del Sargento Pimienta, pero que fue desechada, y “It's all too much”, una de las canciones más largas de los Beatles, de casi ocho minutos de duración. Ambas piezas de George están llenas de la sicodelia, con efectos de sonido, instrumentos distorsionados, tonos que cambian...

Sin embargo, fueron incluidas otras canciones ya aparecidas en otros discos, principiando con la que le da título a la película, inspirada en una droga llamada submarino, y que por ser una pastilla amarilla, fue inevitable que Paul, el autor de la canción, lanzara con ello un mensaje de alucinación. Luego él dijo que no fue así, que se trataba de una melodía para niños, pero la verdad es que es ideal para ser cantada por hippies borrachos, la voz de Ringo, que es quien la canta, se presta bien para eso. Otras canciones fueron “Eleanor Rigby” (quizá la mejor secuencia de la película), “Lucy in the sky with diamonds”, “When I'm sixty-four”, y la que no podía faltar, “All you need is love”. Pero además se necesitaba música instrumental, y entonces George Martin, el productor de los Beatles, y que era un notable compositor, se encargó de eso, para lo cual compuso seis piezas, a saber: “Pepperland”, “Sea of Holes”, “Sea of Monsters”, “March of the Meanies”, “Pepperland Laid Waste”, y “Yellow Submarine in Pepperland”, tocadas todas por la Orquesta Sinfónica de Londres.

Y mientras se estaba por finalizar la hechura del film (se planeaba estrenarla en julio), los Beatles se fueron a la India. A fines de febrero de 1968 el grupo se trasladó a Rishikesh, junto al Ganges y al pie de las montañas Himalaya, para que su consejero espiritual, el Maharishi Mahesh Yogi, les inculcase los secretos de la meditación trascendental. Fue un viaje muy publicitado, donde además participaron la actriz Mia Farrow y su hermana Prudence, y el cantante Donovan. Para George y John fueron días exaltados, pues estaban tomando en serio las enseñanzas del Maharishi; pero Paul y Ringo no estaban muy convencidos, y en marzo se regresaron a Inglaterra. Harrison y Lennon continuaron hasta abril, pero ocurrió un hecho que los hizo decepcionarse de su maestro, cuando se supo que el el mentor de la meditación andaba asediando a las hermanas Farrow.

Desengañados, salieron de la India y volvieron a su país.
Al margen de lo que aprendieron, que parece no fue poco, lo que resultó importante del viaje vino a ser el gran botín artístico que se logró, la gran cantidad de canciones que fueron compuestas en ese lapso y que formarían parte del próximo álbum doble.

Tan sólo por eso valió la pena el que hayan ido tan lejos. Y entonces llegó la fecha del estreno de la película “Yellow Submarine”, el 17 de julio de 1968, en el London Pavilion, con la asistencia de los propios Beatles. Sin embargo, el disco con el soundtrack de la película tardó mucho en ser lanzado, hasta enero de 1969. “Yellow Submarine” es un perfecto ejemplo de la cultura pop, así haya llegado en un tiempo en que la sicodelia ya se había esfumado, quizá porque el momento político y social ya era otro, el de los movimientos y protestas estudiantiles, y el del recrudecimiento de la guerra de Vietnam. En cuanto a los Beatles, se individualizaban cada vez más y ya se sentían encajonados como grupo. La crisis que llevaría a la separación se estaba acercando...

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