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Ciudad de México Año VI Número LXXII Octubre 2018

 

Editorial

Ya hemos dicho en incontables ocasiones que octubre es el mejor y más festivo mes para los que hacemos Ave Lamia: nuestras posadas malditas y el fin de ciclo, son sin duda el motivo. Y nunca dejaremos de celebrar el hecho de que justo en este mes comenzaba la transición a la revista que hoy publicamos.

Pero en esta ocasión no nos centraremos exclusivamente en esta celebración, no por falta de memoria, sino todo lo contrario, por no perder la de los acontecimientos terribles que hace cincuenta años ocurrieron en nuestro país. De esto ya se estará hablando en el contenido de la revista.

Nuestra identidad, sin embargo, sigue intacta y no perderemos la tradición del especial de terror que año con año se ha publicado como cerrojazo de un año. Nuestros colaboradores comienzan a entusiasmarse con este número y la Lamia funge a manera de musa, para poder llevar a feliz puerto este especial.

Con este número estamos cerrando 6 años de publicación ininterrumpida de esta revista que nos ha dado un sinnúmero de satisfacciones, y tal vez por ahí algunos cuantos sinsabores.

Nuestra voluntad es de continuar por tiempo indeterminado haciendo y promoviendo cultura; sin embargo, el destino tiene designios oscuros que ponen en tela de juicio nuestras pretensiones y ni nosotros mismos sabemos cuándo será el final de esta revista, y por lo tanto seguiremos disfrutando al realizar ésta, para gusto de nuestros fieles (y no tan fieles) lectores.

Por lo pronto, haciendo una muy breve recapitulación de estos seis años, diremos que hemos tenido siempre la colaboración de valiosos artistas que nos han brindado -algunos de manera fugaz y otros de manera constante- un sinfín de motivos para imaginar, soñar, reír, llorar, y cuantas sensaciones gusten agregar.

Casi el mismo número de autores que de números publicados han pasado por esta revista, dejando patente su oficio. Escritores, pintores, fotógrafos y modelos, nos han brindado el privilegio de conocer su labor creadora, y por ello les estamos eternamente agradecidos.

En nuestras redes sociales (principalmente el nefasto pero muy necesario Facebook) muchos lectores han patentizado el gusto por estas colaboraciones.

Sin todos estos creadores la revista carecería de contenido y sin los lectores sería un esfuerzo inútil. Por lo tanto, les debemos un reconocimiento a todos quienes hacen posible esta publicación mensual.

Mencionar a todos y cada una sería una labor que nos llevaría mucho tiempo y muchas omisiones, por lo tanto ahí dejamos este, y que se lo ponga “a quien le quede el saco”. Sí, es para ti, que estás leyendo estas líneas.

Para el siguiente mes ya tenemos listo un pastel con seis velas para celebrar a nuestra Lamia, que es ya un símbolo de identidad entre la comunidad que conformamos alrededor de ella.

Que comiencen pues las celebraciones, no sin dejar de hacer un alto, y una profunda reflexión por la matanza del 2 de octubre de 1968, hace cincuenta años, que jamás se podrá olvidar.

Tinta Rápida

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