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Ciudad de México Año VII Número LXXVII Marzo 2019

 

Dos bodas Beatles: marzo de 1969
Loki Petersen

Luego del lanzamiento del “White Album” a fines de 1968, parecía que los Beatles ya no harían nada más por un tiempo, dado el gran esfuerzo que requirió la grabación del álbum doble de portada blanca. Lennon, Harrison y Starr hubieran preferido un receso, no así McCartney, que citó a sus compañeros para el día 2 de enero de 1969 para un nuevo proyecto, a la vez cinematográfico y musical.

La idea era interesante: filmar a los Beatles en el proceso de ensayar y grabar un nuevo disco. Esa sería la película, que sin duda tendría que llamar poderosamente la atención, pues mucha gente vería un aspecto poco conocido, el de cómo el grupo trabajaba.

Sin embargo, Paul no tomó en cuenta dos factores adversos: uno, que sus tres amigos estaban cansados de tantas actividades efectuadas a lo largo de 1968; otro, que no es lo mismo trabajar un disco en privado, que es lo normal, que con una cámara filmando todo el tiempo cada cosa que hicieran y dijeran cada uno de los Beatles.

Ello provocaría tensión, a lo que había que agregar un tercer inconveniente: el que se filmase no en el estudio de grabación en Abbey Road, con la atmósfera habitual de éste, sino en un estudio de cine, en este caso los Twickenham Studios. Además, los Beatles estaban acostumbrados a grabar de noche, y ahora tenían que estar desde las ocho de la mañana en un frío e inmenso galerón.

Paul tenía en mente, como título para la película y el disco, el de “Get back”, que así se llamaba una de sus nuevas canciones, que todavía estaba por grabarse. A la larga el nombre sería “Let it be”, otra nueva canción no grabada aún. McCartney estaba con mucho ánimo, pero los otros tres no respondían igual, menos que nadie Lennon, quien no se separaba de Yoko en ningún momento, y aparece junto con ella en toda la filmación.

La otra idea de Paul fue que esta vez, a diferencia de los álbumes anteriores desde “Revólver” y el “Sargento Pimienta”, no hubiese ningún acompañamiento orquestal, ningún arreglo complicado: únicamente la banda y sus instrumentos usuales, como cuando empezaron.

Sólo que en los viejos tiempos los Beatles no tenían mucha experiencia y necesitaron la ayuda de un productor, que siempre fue George Martin. Y éste, aunque aparece en algunas de las tomas del film, no estaba produciendo, sino que era Paul mismo quien estaba a cargo de todo, y quien indicaba qué tocar y cómo. Lo cual provocó choques entre él y Harrison.

En un momento dado de la filmación vemos cómo Paul, en tono de maestro hablando con un alumno, le hace saber a George que no está conforme con la manera en que está tocando la guitarra, que sus acordes suenan raro y están fuera de lo que está tocando el grupo. George contesta que está difícil tocarlos, y Paul le responde que no es así y se dispone a mostrarle cómo debe hacerlo. George se enfurece y exclama:

“¡Está bien! Tocaré como tú quieras, pero mejor no tocaré nada si no te gusta cómo toco”. Discusiones así son normales entre los músicos, pero ahora se estaba filmando, y este pleito se conservó en la versión final de la película. Cabe señalar que Lennon no hizo nada por poner la paz, sino que siguió abrazado con Yoko.

George se fue y no regresó durante una semana. Al final fue convencido de volver, pero puso dos condiciones: que se filmase en el estudio de grabación a la hora que solían, y que no se prolongasen por muchos días más los ensayos. A cambio de ello, aceptó que el grupo diese al final un concierto en vivo en la azotea del edificio de Abbey Road, a lo cual se había opuesto en un principio.

Las grabaciones en el estudio de cine fueron del 2 al 17 de enero; George estuvo fuera del 10 al 17; en el estudio grabaron, en un mejor ambiente, del 17 al 29, con la presencia en el piano y el órgano de otro músico amigo de George, Billy Preston, antiguo miembro de la orquesta de Ray Charles. Muchas canciones memorables fueron hechas en estas sesiones, como “Get back”, “Don’t let me down”, “Let it be”, “I me mine”, “The long and winding road”, etc. Y el 30 de enero de 1969 todo el proceso concluyó con el famoso concierto en lo alto del edificio del estudio, uno de los momentos cumbres de la historia del rock, y su última actuación en vivo; ahí los cuatro dejaron fuera toda diferencia y entregaron lo mejor de sí mismos, junto con Preston. Sin embargo, el disco y la película aparecieron hasta 1970, en un contexto muy diferente.

Y así como John estaba involucrado con Yoko, Paul lo estaba con la fotógrafa estadounidense Linda Eastman, hija de Lee Eastman, un famoso abogado neoyorquino. Desde los primeros años del éxito de los Beatles, McCartney estuvo comprometido con la actriz inglesa Jane Asher, pero a mediados de 1968, cuando la grabación del “White Album”, ese compromiso fue roto de manera definitiva por ambas partes, y Paul fue visto cada vez con mayor frecuencia en compañía de Linda; la había conocido en 1967 en la fiesta del lanzamiento del “Sargento Pimienta”, donde ella tomó memorables fotografías.

Paul decidió esta vez no prolongar el noviazgo, y la fecha de la boda se señaló para marzo de 1969; curiosamente, en el mismo mes en que John y Yoko pensaban casarse. Así que los dos principales Beatles anunciaron sus respectivas bodas, y los medios de comunicación se alistaron para darle seguimiento a ambas.

Mientras que John se había casado en 1962 con Cynthia Powell, y Ringo en 1965 con Maureen Cox, y George en 1966 con Pattie Boyde, Paul no lo había hecho nunca. Se trataba de algo nuevo para él, y provocó un gran tumulto entre las fans, porque al ser el único Beatle soltero, cada una tendría la esperanza, por vaga que fuera, de casarse con él; o por lo menos de que él no sería para ninguna y no se casaría. Lo primero era irreal, pero lo segundo ya no pudo ser, cuando se anunció que el 12 de marzo de 1969, Paul McCartney y Linda Eastman se casarían.

Entonces fue que ese día centenares de llorosas chicas se reunieron afuera de la oficina del Registro Civil en Londres para manifestar su descontento y gritarle insultos a Linda. Fue impresionante ver en los noticieros de la época cómo los esposos McCartney salen del Registro entre un mar de gente. Su luna de miel sería en Nueva York, con la familia de Linda.

La otra boda no fue en Inglaterra, sino en una de las posesiones coloniales que le quedaban a ésta: Gibraltar, en el sur de España. John y Yoko habían pensado en casarse desde el año anterior, pero no lo podían hacer hasta que quedasen legalmente divorciados de sus anteriores matrimonios: John de Cynthia, y Yoko de Tony Cox, un productor de cine. Para Lennon sería su segunda boda, y para Ono la tercera (antes de Tony estuvo casada con el músico japonés Toshi Ichiyanagi).

La fecha fue fijada para el 30 de marzo de 1969, dos semanas después de la boda de Paul y Linda. Tanto en una como en la otra ceremonia, ningún Beatle asistió, sólo el que se casaba. Una muestra más de que cada Beatle quería vivir su propia vida, sin tener que involucrar, como antes, a los otros tres. Ahora Paul y Linda, John y Yoko, querían privacidad. Aunque estos últimos no tanta, como veremos a continuación.

Lennon y Ono, vestidos de blanco, se presentaron en el Registro Civil de Gibraltar, y una vez concluido el acto, se fueron de luna de miel por Europa: París, Amsterdam y Viena. Y en cada una de estas ciudades abogaron por la paz mundial, así que fueron seguidos no por multitud de fans, sino de periodistas. En Amsterdam fue su primer “Bed-in for Peace” (preludio del que harían más tarde el 20 de mayo en Montreal, cuando grabaron la famosa canción “Give Peace a Chance”, donde acostados en la cama por varios días anunciarían su apego a la paz). Lennon mismo describiría todo esto en su canción “The Ballad of John and Yoko”, donde queda plasmado cuanto ocurrió en aquellos días de su boda con Ono. Los periódicos publicaban noticias irónicas sobre los recién casados: “se visten igual”… “nunca se separan”… “los dos están locos”, etc. Tal era lo que con frecuencia se informaba. John traía el cabello muy largo y la barba crecida, y con este aspecto se presentó en abril en el estudio de grabación, donde los Beatles estaban por realizar su último esfuerzo discográfico, el álbum “Abbey Road”, como veremos próximamente en otro número de Ave Lamia.

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