Reserva de Derechos
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Ciudad de México Año VII Número LXXIX Mayo 2019

 

La Resistencia
Mario Bravo

Y un día caes en cuenta
que la vida
es mirar Los Picapiedra un domingo en la mañana,
el pan en tus labios
lavar los pisos y acomodar las tacitas en la alacena.
La vida
entonces
se camufla de sábanas arrugadas
mi brazo dormido tras servir de almohada a tu cabeza,
el perro suspirando con mundos a colores,
mi vaso con agua en la mesita
—dices—
“En ayunas para que tu cuerpo se eche a andar”
y la lista del supermercado escrita en una servilleta.
En esa vida recién descubierta
no tienen cabida los monstruos detrás de la cortina
ni los notarios, los presuntuosos, los desmemoriados,
los conquistadores del siglo XVI
los revolucionarios [sólo] del aula universitaria
—secuestrando a Gramsci en Congresos académicos—
ni los lestrigones ni los antiinmigrantes
ni mucho menos los vendedores de gas
gritando en lunes bien temprano por la mañana.
Para proteger esa vida
—la vida, esa que Rimbaud decía estaba en otra parte
pero eso afirmó porque no conoció tu mirada cuando amanece—
será necesario meternos debajo de las cobijas
contarnos historias de cuando aún no nos conocíamos,
llevar a la trinchera un paquete de galletas de animalitos,
los libros de García Montero
colocar en el tocadiscos el viejo disco de Tangos
ese que José nos obsequió
planear —mientras tanto— cómo salir
de esta caverna que es la casa
y ganar, aunque sea —que no es poco— este domingo y su tarde.
Mañana será lunes
y habrá abrigos, corbatas, filas de pasajeros en el metro
noticias sobre pateras y náufragos en el Mediterráneo
lluvias que nada saben sobre colonialismo
y neciamente desean que este antiguo lago
sepulte por fin a tanto automóvil y calles grises.
Mañana será lunes.
Ahí estaremos: siendo la Resistencia.
Apostando la camisa y más a esta vida recién estrenada
tan frágil que puede morirse
ante cualquier sobresalto,
quizás, una llamada telefónica
o un viejo amor que encontremos mientras miramos por la ventana del café.
Habrá entonces que resistir para cuidar a esta vida.
Mañana será lunes:
pero también mañana
amor
te vestirás de vida.
Y resistiremos.
(Recuerda, ya lo dijo Berlín: "Somos la resistencia").

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