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Ciudad de México Año VII Número LXXX Junio 2019

 

Editorial Junio

Hemos de presumir nuestra octogenaria revista porque nos ha llevado mucho trabajo y muchas premuras por terminarla a tiempo y llegar hasta estas alturas, pero hemos de decir que nunca nadie nos dijo que sería fácil. Ochenta números, y siete años pueden ser mucho o muy poco dependiendo la comparación que se haga, pero en este caso, sin comparaciones de por medio, hemos de sentirnos orgullosos, no sólo del número de revistas editadas, sino de sus contenidos. Ojalá haya algún o algunos lectores que hayan esperado ansiosos la aparición de un nuevo número de nuestra revista, y que hayan también descubierto asuntos antes ignorados o simplemente que corroboren datos que ya conocían. En cualquiera de los casos nuestra labor al parecer sería la correcta.

En estos ochenta meses nunca ha estado en nuestro interés el ser políticamente correctos, y por tal motivo hemos sido abiertos a cualquier temática que nos han propuesto nuestros colaboradores. Nunca se ha aplicado la censura, aun cuando no se participe de tal o cual forma de pensar. Lo único que hemos cuidado son las buenas maneras, hoy tan extraviadas en las redes sociales, así como la redacción y la ortografía, en cuyo caso hemos de agradecer a Luciano Pérez por esa invaluable labor, inclusive desde que se estaban haciendo los “pinitos” para fundar esta revista.

Tendríamos que extender este editorial hasta diez o más cuartillas para agradecer a todos y cada uno de los colaboradores que nos han permitido publicar sus textos e imágenes. A algunos los hemos perdido de vista y otros siguen siendo constantes en su participación; pero todos, sin importar la cantidad de colaboraciones publicadas, son el pilar sobre el que se edifica esta revista. A todos ellos muchas gracias.

Por supuesto nunca está de más agradecer la valiosa ayuda de nuestro Web Master, Gabriel Rojas, que de manera desinteresada, y distrayéndose de sus múltiples ocupaciones, mes a mes, ha permitido que nuestra lamia se encuentre navegando en la web. Gracias a él esta revista dejó de ser un embrión para convertirse en un proyecto serio. Aún recuerdo cuando nos sentamos en la sala de su otrora casa a discutir el nombre de la revista y el diseño que debería llevar, y muchos consejos de su parte para poder llegar a más lectores.

Ha habido desavenencias, como en todo proceso creativo sucede; sin embargo, se puede decir que lo que más ha predominado en las reuniones editoriales es la camaradería y la complicidad en el resultado final. Hace ochenta meses ya existía una revista (de cuyo nombre no quiero acordarme) que era un fallido preámbulo a esta que ya anda en la tercera edad; pero nuestra inquietud no quería quedarse ahí, y nos embarcamos en un proyecto que uno de los que sería fundador abandonó porque le parecía muy pretencioso. Y en realidad no sabemos si era tan ambicioso como lo decía, lo cierto es que después de todo el tiempo transcurrido al parecer sí lo fue, pero sin que ello sea un error como lo manifestó aquella persona.

Por último, no queremos dejar de lado las finas atenciones que nos ha procurado Jacoba Vega, en el Altamirano House (o Sanborns Centro Histórico, como se le llama oficialmente), para que nuestras reuniones creativas tuvieran la siempre necesaria presencia femenina.
¡Felices ochenta años a nuestra señora la lamia!

José Luis Barrera

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