Reserva de Derechos
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Ciudad de México Año VII Número LXXXII Agosto 2019

 

Cincuenta años del asesinato de Sharon Tate
Luciano Pérez

Desde que iniciaron los juicios a partir de que fue detenido Charles Manson y sus discípulos (la llamada familia), él fue muy enfático al afirmar que las canciones del “White Album” de los Beatles (lanzado en noviembre de 1968) fueron quienes lo inspiraron para planear los asesinatos del viernes 8 de agosto de 1969, donde perdieron la vida la actriz Sharon Tate (de 26 años), Voytek Frykowski (32 y amigo y paisano de Roman Polanski), Abigail Folger (25), Jay Sebring (32 y estilista de cabello y antiguo novio de Sharon), y el negociante Leno Labianca (44) y su esposa Rosemary (38). Estos dos últimos sin relación con los demás, fueron muertos en una casa vecina el mismo día.

Los jueces dudaron acerca de si sería conveniente llamar a declarar a los Beatles mismos, pero esa idea fue desechada, pues ya era evidente que algo no funcionaba bien en la mente de Manson, quien dijo ser Jesucristo y también Satanás. A toda la operación asesina le dio el nombre de “Helter Skelter”, por el título de una de las melodías del mencionado disco beatle, considerada como antecesora del Heavy Metal por lo ruda y ruidosa.

Manson mismo se consideraba músico, y pretendía emular a sus admirados liverpoolianos. Nació en 1934 en Cincinnati, Ohio, hijo de una prostituta de 16 años, Kathleen Maddox, y de padre desconocido. Como además la chica era delincuente, el niño fue entregado a una institución social, dado que la madre no podía ver por él. Así que durante años anduvo rodando en orfanatorios, y cuando creció no tardó en hacerse delincuente también y fue encarcelado varias veces a lo largo de los años cincuenta.

Se hizo devoto de la Cienciología a principios de los sesenta, y ahí fue donde se iniciaron sus afanes místicos por sentirse iluminado. Cuando se inició la ola de los hippies en los Estados Unidos, Manson se hizo uno de ellos, y el rock y las drogas se convirtieron en lo esencial de su vida. A su alrededor fue reuniendo un grupo de seguidores, hombres y mujeres, que lo adoraban y estaban dispuestos a hacer lo que fuera por él. Cuando oyó el “White Album” de los Beatles, sintió que era el momento de actuar, Sharon Tate nació en 1943 en Dallas, Texas, hija del coronel Paul Tate, un oficial estadounidense de inteligencia. Fue Miss Washington en 1960, y trabajó como modelo.

En 1966 inició su corta carrera cinematográfica, con papeles secundarios en “Eye of the Devil” y “Don’t make waves”. En 1967 conoció en una fiesta a Roman Polanski, y pronto congeniaron gracias al gusto de ambos por el LSD; él la quiso para su película “Dance of the Vampires” en ese mismo año, y no lo hizo mal. También en 1967, Sharon tuvo un papel destacado en la película “Valley of the Dolls”, que fue muy criticada en su momento y apenas se la está valorando en la actualidad. Polanski la quería asimismo para que hiciera el papel de Rosemary en “Rosemary’s baby”, en igual año, sólo que Sharon no tenía la suficiente destreza actoral para ello, pues se necesitaba de una actriz experta y por eso se contrató a Mia Farrow. No importó, porque había mucho futuro por delante, y el 20 de enero de 1968 Sharon y Roman se casaron, y a los pocos días fue el estreno de la película de Rosemary, que encumbraría a Polanski como un gran director.

En 1969 ella quedó embarazada, y la pareja buscó una casa en Los Angeles para que Sharon la pasase con tranquilidad. La elección resultó ominosa: 10050 Cielo Drive en el Cañón Benedict, área de Los Angeles, que pasaría a formar parte de la crónica del horror. Al parecer todo este asunto de los asesinatos ocurridos ahí se debió a un malentendido, y Polanski en sus memorias (“Roman by Polanski”, 1984) se inclina por esa idea. El propietario original de la casa era el hijo de Doris Day, Terry Melcher, quien era productor de música. Un día le fue a tocar el timbre un hippie, de nombre Charles Manson, para solicitarle que le produjese un disco, y le llevó unas cintas grabadas. En un principio Melcher aceptó, tal vez para quitárselo de encima. Pasaron los meses, quizá un año y medio, y Manson seguía insistiendo, de manera que Melcher decidió cortar por lo sano: cambiarse de domicilio para que nunca lo hallase el molesto hippie. No sabemos qué tan buen músico era éste, pues al parecer el productor nunca oyó las cintas que le llevó y las perdió. Esa decisión de mudarse resultó fatal, pero no para Melcher.

Al parecer Manson nunca estuvo enterado de que el productor ya no vivía ahí, y como era evidente que éste le daba largas a la realización del disco, y es más, quizá nunca lo haría, Manson decidió asesinarlo, junto con toda la gente que hubiera en la casa. Reunió a su gente, a su “familia”, y les explicó lo que tenían que hacer para eliminar a Terry Melcher. Había llegado el momento del Helter Skelter tan largamente esperado, pues los profetas Beatles señalaban castigo contra los “Piggies” que habitaban en 10050 Cielo Drive.

Cabe señalar que Manson no participó directamente en los asesinatos, aunque de él era el plan, y los miembros de su familia que fueron los encargados de realizar la masacre fueron: Charles Watson (de 23 años), Susane Denise Atkins (21), Leslie van Houton (20), Patricia Krenwinsk (21), Robert Beausoleil (22), Mary Theresa Brunner (25), Steve Grugan (17) y Bruce Mc Gregor Davis (26). Todos jóvenes y todos llenos del impulso feroz de matar, tal como su líder se los había enseñado. Entraron a la casa, donde Sharon Tate y sus amigos estaban conversando relajadamente, y todos éstos fueron apuñalados. En el primer párrafo ya hemos mencionado los nombres y edades de todos los que murieron. Sharon Tate falleció luego de recibir 16 puñaladas, y cuando los asesinos se retiraron, nació el bebé de ella, que murió de hambre. En las paredes de la casa fueron pintadas con la sangre de las víctimas estas palabras: HELTER SKELTER y PIGGIES, dos títulos de canciones beatles. Luego de afanosa búsqueda, la policía logró detener a toda la familia, en un rancho ubicado en el Valle de la Muerte, también en California. No sólo fueron capturados Manson y los asesinos, sino también muchos otros miembros de la familia que no habían participado en el crimen. El lugar estaba lleno de armas y de drogas, de lo primero pues Manson planeaba a futuro realizar una revolución para echar fuera a los negros del país, de acuerdo a lo que según él mandaba la canción beatle “Rocky Raccoon”. La nación americana, el país de la mejor vida, estaba horrorizada por lo sucedido. Manson decía ser Jesucristo y Satanás, y ¿quién podía negárselo?

Polanski cuenta en sus memorias que algunos medios de comunicación afirmaban que en la casa de Cielo Drive se realizaban ceremonias satánicas, y que los asesinatos ocurridos ahí fueron un ritual, del que Manson era el sacerdote. Es más, que Sharon Tate había entregado a su hijo por nacer para ser sacrificado en honor al Diablo. También se dijo que la ausencia de Polanski era sospechosa, que él ya había acordado con Manson lo que ocurriría. Después de todo, ¿no el mismo Roman había hecho una película con ese tema? Por lo tanto, que todos cuantos habían muerto se lo habían merecido, porque lo habían querido así, para su Señor de oscuridad.

Llevó años el juicio contra Manson, que se complicó por la actitud mesiánica de éste, y por el apoyo que muchos jóvenes partidarios le daban protestando afuera de los juzgados y exigiendo la pronta liberación de su héroe. Finalmente, el 19 de abril de 1971 se dictó la sentencia, y Charles Manson fue condenado a muerte. Hubo un gran alivio cuando se supo esto, pues se pensó que una lacra antisocial tenía que ser eliminado así. Sin embargo, el destino hizo una jugada macabra: la sentencia no se pudo realizar, porque por esos días, sin relación con el juicio de Manson, el Estado de California decidió abolir la pena de muerte. Esa es la razón por la que Manson vivió con tranquilidad largos años de cadena perpetua, hasta que falleció el 19 de noviembre de 2017.

El crimen de Sharon Tate ha sido objeto de multitud de estudios e investigaciones, manejándose todo tipo de hipótesis. El propio Manson ha fascinado a mucha gente, y su imagen se convirtió en un icono de la cultura estadounidense. Nadie niega el horror de lo cometido, pero hay cierta admiración hacia lo ocurrido. La carrera cinematográfica de Tate quedó bruscamente interrumpida, y ella misma se ha convertido en actriz de culto, y sus admiradores se cuentan por miles y miles.

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