Reserva de Derechos
04-2013-030514223300-203

Ciudad de México Año VII Número LXXXII Agosto 2019

 

Antonio Stradivari
(1644 - 1737)
José Luis Barrera

Cuando escucho el “Concierto para violín y orquesta en Re mayor” de Tchaikovski por primera vez; favorito de mi padre y que por supuesto me heredó el gusto, no puedo dejar de pensar en lo fascinante del instrumento, que justo en esta obra parece que de momento comienza a emitir un largo y sensible llanto. Y si nos fijamos bien, la sección de cuerdas es la más amplia en una orquesta sinfónica (siendo violines, violas y el propio violín quienes dominan el escenario). No obstante haber estudiado piano gracias al Steimberg, que mi abuelo le heredó a mi madre, ella a mí y yo a mi sobrina, y reconocer los alcances sonoros que lo hacen un instrumento fundamental, mi amor por el sonido del violín no podrá igualarse.

Y justo al respecto de estos instrumentos de cuerda, no se puede pasar de largo el nombre del más famoso luthier que ha existido. Antonio Stradivari quien nació hace 375 años (1644) en Cremona, Italia. Su nombre es más conocido en su forma latina, por la inscripción que se reconoce en sus instrumentos: Antonius Stradivarius Cremonensis anno...

Stradivari trabajó como aprendiz en el taller de Nicoló Amati, y para el año de 1683 instaló su propio taller en la Piazza San Domenico de su tierra natal, justo en el mismo edificio que su maestro. Muy pronto comenzó a tener fama como luthier. Comenzó a mostrar originalidad y a hacer las alteraciones en los modelos de violín de Amati: diseñó y construyó violines más estrechos y alargados, el arco fue mejorado, los espesores de la madera calculados más exactamente, el barniz más coloreado y la construcción del mástil mejorada. Estas características favorecieron un tono más penetrante, contribuyeron al aumento de la vibración y, a la postre, a la perfección del sonido. Se piensa que algo importante es justamente el lugar en donde se fabricaron, ya que la ciudad de Cremona se hallaba entre un bosque de abetos (madera blanda) y uno de arces (madera dura), por lo que estas maderas eran las usadas por los grandes maestros violeros, como los Amati y los Guarneri.

Una hipótesis sobre la calidad de los instrumentos creados por Stradivari sugiere que el clima puede haber sido un factor importante en el extraordinario sonido que poseen. Durante las épocas de frío extremo, los anillos de crecimiento de los árboles son más angostos, están más juntos y la madera tiene mayor densidad.

El “mínimo de Maunder” fue un período de frío entre 1645 y 1715 que afectó a Europa, mientras se talaba la madera que Stradivari habría de utilizar. Así, sin dejar de lado la extraordinaria calidad del trabajo del mítico luthier, se piensa que la singularidad del timbre de estos instrumentos puede tener su origen también en el uso de madera perteneciente a un período climático especial.

Otra singularidad de los instrumentos de Antonio Stradivari es su composición. Sus instrumentos se someten a estudio, tanto de forma, sonoridad, etc. Hoy en día es posible obtener violines de excelente calidad; sin embargo, aún no se ha conseguido reproducir fielmente un violín de Stradivarius. Cierto y sabido es que el violín debe "madurar su madera"; esto es, que la madera "esté viva", y cuanto más vieja más curtida estará (mejor aún si el instrumento se ha estado usando). De hecho, el que un instrumento antiguo suene como lo hace se debe en gran parte a su edad. De todas formas, y como se recalca, si esta fuera la fórmula definitiva para confeccionar un instrumento perfecto, con toda seguridad se tendría.

Todos y cada uno de los materiales, madera, pinturas, etc., que Stradivari usó, pertenecen a la zona de Cremona, su lugar de origen. Cuando acababa su instrumento, el barniz con el que cubría la madera se consideraba muy importante, debido a la transpiración de la madera. Este es uno de los misterios del luthier: la fórmula de su barniz. Se conoce la mayor parte de los componentes de su barniz; sin embargo, todavía se desconoce uno de ellos.
Se considera en general que sus mejores violines fueron construidos entre 1683 y 1715, superando en calidad a los construidos entre 1725 y 1730. Después de 1730, muchos violines fueron firmados Sotto la Desciplina d'Antonio Stradivarius F. in Cremona anno…, y fueron probablemente hechos por sus hijos, Omobono (1679 - 1742) y Francesco (1671- 1743), quienes le dieron continuidad a la labor de su padre. Antonio Stradivari firmó su último violín a la edad de noventa y dos años.

Además de violines, Stradivari construyó arpas, guitarras, violas y violoncellos. Se dice que pudieron ser entre mil y mil cien instrumentos en total, de los cuales, cerca de 650 se conservan a la fecha. Sus instrumentos han sido los favoritos de los grandes virtuosos por la belleza y calidad de su distintivo timbre y la perfección de su factura: Niccolò Paganini, Henri Vieuxtemps y Giovanni Battista Viotti son algunos de los intérpretes que han hecho de ellos unos instrumentos míticos.

Algunos de los Stradivarius usados por músicos contemporáneos incluyen el "Davidoff", un violonchelo de Yo-Yo Ma, y el "Duport", violonchelo propiedad de Mstislav Rostropóvich. El violín "Soil", de 1714, propiedad del virtuoso Itzhak Perlman, está considerado entre los mejores de los Stradivarius.

El "Condesa Poulignac", es utilizado por Gil Shaham.
Por supuesto que la fama adquirida ha sido aprovechada para aumentar sus costos de manera exorbitante: El 6 de mayo de 2006 Christie's subastó un violín Stradivarius llamado "Hammer" por el precio récord de 3,544,000 dólares, la mayor suma pagada por un instrumento musical hasta entonces. Fue adquirido por teléfono por un comprador anónimo. Únicamente otro luthier, Giuseppe Guarneri, inspira el mismo respeto entre los violinistas, no así entre los coleccionistas. Y en la actualidad el récord lo tiene el violín "Vieuxtemps Guarneri", vendido por 18 millones de dólares.

Regresar