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Ciudad de México Año VII Número LXXXIV Octubre 2019

 

Cinco poemas
Alicia Leonor

1.- AL PERDERME EN EL TORRENTE DE LAS EMOCIONES
se exaltan mis sentidos, sangra mi corazón,
llueven mis ojos, no paran de llover.
El invierno hiela mis huesos,
me hiela completa.
Pero siempre hay algo que me guarece
de esa desesperación concurrida.
que me acompaña en esa coyuntura;
el de turno, el que cambio tan seguido
y a quien a veces vuelvo porque me llena y satisface,
me transporta a los placeres no vividos,
que hasta la muerte me será fiel,
mi libro en turno.


2.- Tiempo
Sigo viva, pero el tiempo escapa.
Mis secretos —dolores mudos— contradicen mis sueños.
El tiempo traspasa las entrañas de la noche,
me apresa,
deja huellas en mi frente,
estrías en mi cuerpo,
vacío que lastima
por la ilusión que escapó
Y me dejó un camino sin crepúsculo
sin mapas, ni brújulas que me guíen;
no hay noches febriles que celebrar,
la ley de la ironía ha fragmentado el templo.
Sigo viva sin poder distinguir
si soy real o la farsa de mi misma.
Vivo en gerundio regular —ando, yendo—
y solo uso un antifaz que esconde
ausencias.


3.- En cada una de tus salvajes alboradas
atrápame con bríos, refúgiame en el túnel de tus sueños
en la profunda raíz del almendro, en el rayo de luz.
Gózame como ese libro que atesoras.
Quiero estar en cada verso y al final, siempre al final
saborear tus letras al viento del otoño que me desnuda.
Que mis harapos caigan como hojas de árbol.
descorcha el erotismo acumulado,
tatúa tus caricias en mi carne,
tira piroclastos que enerven mis sentidos
deja correr en mis entrañas
la lava ardiente de tu sexo.


4.- Te pido que no me imagines vestida
imagíname desnuda, sin nada que estorbe tu malicia.
No quiero que la imagen se difumine,
deseo ser recuerdo, tu puta más furcia;
quiero que lleves mi nombre tatuado,
que tu boca me llame a la lujuria,
en cada cama donde duermas.

Quiero que me odies, me ames, me extrañes,
sin pronunciar te amo.
Quiero sentirte en travesía por mi cuerpo
que gimas conmigo, que goces conmigo.
Y si un día te sientes herido, ahí estaré para sangrar tu herida,
frotarlas en mi carne y sellar nuestros íntimos deseos.
Y si desfalleces ahí estaré, contarás con mi locura,
con mis monstruos; aprenderé a amar los tuyos.
Y cuando hagamos el amor, promete
que desharemos este maldito y profundo desamor.


5.- Soy la equilibrista que flota en la cuerda,
con la oscuridad abordo. Levanto la mirada,
disfruto el hermoso globo blanco que alumbra la noche.
Mi cordura es frangible y mis sueños subjetivos.
Siento el fracaso y no he sido amada,
¿Qué importa si en el otoño caigo herida?
Reposaré mi invierno bajo lluvias sabor a óxido.
Porque soy la equilibrista. Lanzaré al vacío mi pesadumbre.
Me despojare de vaciedades, de falsas poses.
La sombra de la noche me abrazará,
y juntas renaceremos al terminar el invierno.

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